Martes 14.08.2018
ULTRADERECHA

El juzgado no ve delito de odio ni coacciones en las agresiones durante la visita de Pablo Iglesias

Concentración ultraderechista ante el Palacio de Festivales durante la visita de Pablo Iglesias a Cantabria | edc
Concentración ultraderechista ante el Palacio de Festivales durante la visita de Pablo Iglesias a Cantabria | edc

Los dos participantes en la concentración ultraderechista celebrada el pasado 27 de octubre frente al Palacio de Festivales de Cantabria –donde Podemos celebraba el acto de presentación de su proyecto Arronti–, en Santander, que han sido denunciados serán procesados por delitos leves de agresiones y amenazas, pero no por delito de odio ni por coacciones ni por manifestación ilegal. La concentración ultraderechista fue convocada para protestar por la visita del secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, a Cantabria, y varios de sus participantes protagonizaron agresiones y amenazas a asistentes al acto y a profesionales de los medios de comunicación.

Precisamente el auto del juzgado que no ve delito de odio ni coacciones en los ataques ultraderechistas corresponde al Juzgado de Instrucción número 5 de Santander y responde a la denuncia del periodista Oscar Allende –director del diario digital elfaradio–, que sufrió esos ataques y que ha avanzado que presentará “recurso de reforma y de apelación”. El auto estima sólo parcialmente la querella de Allende, al seguir el grueso del criterio de la Fiscalía y descartar que la convocatoria de la protesta ultraderechista contra la presencia de Iglesias en Cantabria el mismo día en que se produjo la DUI (declaración unilateral de independencia) en Cataluña fuera “incitadora del odio”.

Así, la juez obvia que en el grupo de WhatsApp en el que se convocó la concentración se publicaron mensajes como “¿podemos llevar la del Águila?”, “no llevéis la del Águila, que es lo que quieren”, “llevamos bates y le abrimos la cabeza” o “sin piedad, y a todos los rojos también, de uno en uno al paredón”. E igualmente niega que se produjeran coacciones, a pesar de que Allende insiste en que intentaba cubrir la salida de Iglesias del acto –ya que iba a desarrollarse entre protestas–, y no pudo hacerlo, pues fue “interceptado por un grupo en el que se encontraban los dos denunciados”. El periodista critica igualmente que la juez descarte el delito de manifestación ilegal, pese a que la convocatoria de la concentración no fue comunicada a la Delegación del Gobierno español en Cantabria, “como marca la Ley de Seguridad Ciudadana”, y a que durante la concentración ultraderechista se produjeron incidentes.

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