Martes 13.11.2018
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Las luces que iluminan la costa de Cantabria

Los faros surgieron de la necesidad de establecer puntos de referencia para la orientación de las primeras exploraciones marítimas. Actualmente, automatizados y sin fareros que los habiten, estas señales marítimas perviven en las costas en medio de espectaculares paisajes como los que se encuentran en torno a los nueve faros que recorren el litoral cántabro.

El litoral cántabro cuenta con nueve faros a lo largo de sus 174 kilómetros
El litoral cántabro cuenta con nueve faros a lo largo de sus 174 kilómetros

El origen de las señales marítimas se remonta a los primeros intentos de la navegación por explorar nuevas rutas comerciales. En un principio, las embarcaciones se orientaban a través del reconocimiento de accidentes naturales como cabos o bahías. Sin embargo, la falta de puntos geográficos destacados en algunas zonas impedía su identificación, por lo que se idearon las primeras señales marítimas artificiales, que en un inicio consistieron en la colocación de hogueras o de ciertas construcciones en puntos estratégicos.

Dada la delicadeza de los fuegos, que podían ser apagados por los temporales y se hacían insuficientes cuando la navegación alcanzó grandes distancias, comenzaron a construirse otras estructuras a las que se añadirían superficies reflectoras. Las mejoras llevaron consigo la necesidad de que alguien cuidara del funcionamiento de las instalaciones para que el navegante estuviera protegido y nació entonces el oficio de farero.

Tal era la relevancia de estas señales que a veces los marineros les rendían culto, edificando templos en su honor. Numerosas leyendas de distintas procedencias rememoran la existencia de estos fuegos en Oriente y Occidente. El faro más antiguo del que se conserva referencia escrita es el de Sigea (650 a.C.).

Existen distintas hipótesis sobre el origen de la palabra “faro” para denominar a estas construcciones. El nombre podría venir de la palabra griega “luz” o “brillo”. Pero hay indicios de creer que civilizaciones anteriores ya habían construido torres de fuego a lo largo del bajo Egipto. Otra posible explicación es la difusión del nombre de la isla de “Pharos” en Alejandría, donde se erigió el faro más representativo de todos los tiempos. Otra teoría apunta a la palabra helénica “Pharah”, nombre egipcio del Sol.

Los faros de Cantabria

El litoral cántabro cuenta con nueve faros a lo largo de sus 174 kilómetros, entre la desembocadura del río Deva (ría de Tina Mayor), por el Oeste, en el límite con Asturias, y la punta del Covarón, cerca de la ensenada de Ontón, por el Este, en la frontera con Vizcaya.

El faro más antiguo es el de Cabo Mayor, que conserva en perfecto estado la torre primitiva, construida en el año 1830, y cuenta a su vez con el haz de luz de mayor alcance, con 29 millas en tiempo medio. El más moderno es el de Cabo Ajo, inaugurado justamente un siglo después que el de Cabo Mayor, ya en 1930. 

El Puerto de Santander es el organismo oficial encargado del mantenimiento de los faros de la región, que fueron construidos en su mayoría a finales del siglo XIX.

Faro de Punta Silla (San Vicente de la Barquera)

Su construcción fue incluida en el Primer Plan de Alumbrado, bajo el reinado de Isabel II, alumbrando el mar por primera vez el 27 de diciembre de 1871.

Esta torre de más de nueve metros de altura se encuentra en la pared norte de una vivienda rectangular de una sola planta, ya deshabitada. En origen ésta pertenecía al farero pero los automatismos existentes permiten controlarlo de forma remota, como ocurre ya en todos los faros de la región.

La figura del farero llevaba a cabo además una importante misión de vigilancia. Sin ir más lejos, el farero de San Vicente que estaba a cargo de esta construcción en 1977 fue quien descubrió a las catorce víctimas del naufragio del barco "Lasarte", estrellado contra la costa de Prellezo durante la noche.

Faro de Punta del Torco de Afuera (Suances)

Debido al peligro que entrañaba entrar a puerto, se incluyó en el Primer Plan de Alumbrado en 1861, y entró en funcionamiento dos años más tarde. El faro fue construido a la entrada del puerto, en el mismo lugar donde se encontraba la batería de San Martín de la Arena, fortificación medieval que defendía la villa de posibles incursiones enemigas.

Junto a la torre se encuentra también en este caso la vivienda que antaño fue la residencia del farero. El 17 de de noviembre de 1880, el farero recogió a siete náufragos del bergantín italiano "Franceschino" que habían escapado al hundimiento de su barco en las cercanías al sufrir una vía de agua en el casco.

Faro de Cabo Mayor o de Bella Vista (Santander)

Situado en el promontorio de Cabo Mayor, al norte de la ciudad de Santander, se ordenó construir un fanal giratorio por Real Orden del 17 de febrero de 1833. En este mismo lugar ya existía con anterioridad un atalayón desde el que se hacían señales a los barcos, tanto de día (con banderas) como de noche (con fuegos). El faro actual fue inaugurado seis años más tarde, el 15 de agosto de 1839.

La incorporación de equipos técnicos redujo sensiblemente el espacio existente en la base de la torre, por lo que en 1935 se construyó el edificio adyacente como vivienda de los fareros. Éstos dejaron de habitarlo en 2001, y el espacio ha sido acondicionado para ubicar el Centro de Arte Faro de Cabo Mayor.

El 23 de febrero de 1982 un rayo rompió todos los cristales de la linterna y dejó fuera de servicio el sistema de rotación y el reloj encargado de los destellos. Hasta su reparación, este percance obligó a los tres fareros a pasar la noche dando vueltas manualmente a la rotación y cronometrando los grupos de luces con sus relojes.

Faro de la Isla de Mouro (Santander)

Este faro entró en funcionamiento por primera vez el 15 de febrero de 1860. Su diseño es similar a otros faros de roca de los que alumbran las costas inglesas, con una torre cónica blanca ubicada en el centro de la vivienda donde residían los fareros, que vivieron en la isla 1921 y quedaron incomunicados durante días en numerosas ocasiones como consecuencia de los temporales.

Un fuerte temporal en 1865 provocó la muerte de uno de los fareros tras ser arrastrado por una ola y caer al mar. En el transcurso de un temporal en 1896 a uno de los dos fareros que residían en la isla le sobrevino la muerte de forma repentina, y su compañero no tuvo más alternativa que convivir varios días con su cadáver hasta que remitió la tormenta.

En febrero de 1996, ya sin fareros residiendo en la isla, otro temporal destrozó el sistema de iluminación y el faro permaneció varios días apagado ante la imposibilidad de acceder a él y reparar la avería.

Faro de Punta de la Cerda (Santander)

El faro de la Punta de la Cerda está ubicado en la península de la Magdalena y fue inaugurado en 1870. Recibe su nombre de la batería de Santa Cruz de la Cerda, que se encontraba en el mismo lugar destinada a proteger el acceso a la Bahía de Santander de posibles enemigos. También es conocido como "Faro de la Argolla" por encontrarse cercano a un amarre donde llegaban los barcos con dificultades.

Al estar situado a la entrada de la bahía, lejos aún de la ciudad, fue durante siglos el lugar estipulado por el reglamento del Puerto para descargar materiales explosivos como la pólvora y la dinamita, y evitar así que los barcos cargados con estos productos entraran en la Bahía de Santander.

En la actualidad, las actividades de carga y descarga del Puerto de Santander se han trasladado a la zona sur de la bahía y el amarre del Faro de la Cerda ha quedado destinado a embarcaciones de recreo.

Este edificio se ha reconvertido y hoy en día es la sede del "Aula del Mar", un proyecto docente de la Autoridad Portuaria, junto con la Universidad de Cantabria y la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo.

Faro de Ajo

En 1907 se proyectó este faro como uno de los más importantes del Cantábrico, similar al faro de Cabo Mayor. Sin embargo, cuando en 1914 se electrifica el faro de Cabo Mayor, dada su mayor potencia, se cancela el proyecto por considerar que ya no es necesario. Desde el Ayuntamiento de Bareyo, al que pertenece Ajo, se insiste sobre su idoneidad y tras tres naufragios ocurridos en la zona se aprueba de nuevo el proyecto en 1921, comenzando a construirse en 1928.

En agosto de 1930 se inaugura el faro, convirtiéndose en el más moderno de Cantabria.

Faro del Pescador (Santoña)

Originalmente existía un faro a la entrada de la ría de Santoña, en el promontorio conocido como Punta del Fraile. Sin embargo, no marcaba bien la costa, por lo que en 1859 se decidió la construcción de este nuevo faro. Su inauguración fue el 1 de febrero de 1864. El acceso al faro se realiza por una carretera que bordea el penal de El Dueso.

En la noche del 22 al 23 de febrero de 1915 un ciclón dejó prácticamente destruido el edificio, aunque posteriormente fue reparado. Con motivo del inicio de la guerra civil española el faro fue apagado el 15 de septiembre de 1936.

Faro del Caballo (Santoña) 

Este faro, que constituye hoy una de las visitas veraniegas más transitadas de la costa cántabra, se encuentra ubicado al pie de los acantilados del Monte Buciero, en la entrada de la ría de Santoña.

Lo escarpado del terreno hace que su acceso por tierra se tenga que realizar a través de una escalinata de 682 peldaños con la que salvar el desnivel que fue construida por reclusos del cercano penal de El Dueso. Si el estado de la mar es el adecuado también hay un acceso que permite atracar barcos, utilizando en este caso una escalinata de 111 peldaños.

El edificio se dividía en dos bloques, el primero de ellos destinado a vivienda del farero (ya demolida) y el otro la torre del faro. Comenzó a funcionar el 31 de agosto de 1863, aunque no se encuentra operativo desde mediados de la década de 1990.

Faro del Castillo de Santa Ana (Castro Urdiales)

Lo más peculiar de este faro es su ubicación, ya que se encuentra situado sobre el torreón sureste del castillo de Santa Ana. Durante largo tiempo dispuso de una vivienda anexa para el farero, la cual fue demolida durante la restauración del recinto.

Fue encendido por primera vez el 19 de noviembre de 1853, durante el reinado de Isabel II.

 

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