Domingo 20.01.2019
MEMORIA

Malumbres, junio de 1936: Asesinato de un periodista de izquierdas

Luciano Malumbres Francés había nacido en Palencia en 1888, en el seno de una familia castellana tradicional, uno de cuyos miembros era el sacerdote Constantino Malumbres Francés, director de un medio de comunicación católico.

Tras su baja en el Ejército se estableció en Santander, donde trabajó como agente comercial, ostentó la dirección de la compañía de seguros La Paternal, fue presidente del Ateneo Popular y, finalmente, se hizo con la propiedad del diario local La Región.

Durante los cuatro años que ostentó la dirección su combate contra la corrupción local y el predominio del caciquismo y del fascismo formaba parte de una práctica cotidiana, que en diversas ocasiones le llevó a recibir la agresión física de la ultraderecha.

Luciano Malumbres en la portada de La Región
Luciano Malumbres en la portada de La Región

Serían alrededor de las cuatro de la tarde del miércoles 3 de junio de 1936 cuando un individuo de buen porte, vistiendo traje marrón, hacía su entrada en el santanderino Bar La Zanguina y, de forma resuelta, se dirigió hacia un pequeño grupo que jugaba su partida de dominó. Eligió la figura visible de una persona de baja estatura, edad madura y lentes de miope, sobre quien dirigió el cañón de una pistola que guardaba en la americana y le disparó dos tiros a bocajarro, dándose después a la fuga. Era Malumbres el destinatario de aquel atentado a manos de alguien a quien no conocía de nada y quien tampoco le conocía a él.

Como cada tarde, Malumbres acostumbraba a echar una partida en el bar próximo a la redacción de La Región, el periódico del cual era su director-propietario. Luciano Malumbres Francés había nacido en Palencia en 1888, en el seno de una familia castellana tradicional, uno de cuyos miembros era el sacerdote Constantino Malumbres Francés, director de un medio de comunicación católico.

Su combate contra la corrupción local y el predominio del caciquismo y del fascismo formaba parte de una práctica cotidiana

Pese a su escasa estatura, su espíritu militar le había llevado a integrarse en el Ejército, primero en Madrid donde ya en 1912 se hallaba prestando servicio, y después en Melilla, en cuya plaza coincidiendo con los hechos de armas compatibilizó su profesión con la vocación periodística, ejerciendo de corresponsal de guerra para las páginas de El telegrama del Rify del diario progresista santanderino El Cantábrico.

Ascendido al grado de brigada, una vez le fue concedida su baja en el Ejército se estableció en Santander, donde trabajó como agente comercial, ostentó la dirección de la compañía de seguros La Paternal, fue presidente del Ateneo Popular, contrajo matrimonio con la joven Matilde Zapata y, finalmente, en el año 1932 se hizo con la propiedad del diario local La Región. Para entonces, ya había conocido la cárcel por dentro como consecuencia de su participación en la sublevación republicana de diciembre de 1930, y su filiación socialista ya era ampliamente conocida, tanto como la de su esposa.

Portada del periódico La Región02

Portada del periódico La Región con la imagen de Luciano Malumbres

Durante los cuatro años que ostentó la dirección del periódico su combate contra la corrupción local y el predominio del caciquismo y del fascismo formaba parte de una práctica cotidiana, que en diversas ocasiones le llevó a recibir la agresión física de la ultraderecha, el ataque contra las instalaciones del rotativo, detenciones y periodos de cárcel y destierro que no le hicieron cejar en su empeño informativo, para lo cual contaba con la inestimable ayuda de la pluma de su compañera y, en los últimos tiempos, con la incorporación de un alevín de periodista llamado Eulalio Ferrer Rodríguez.

Por su actividad, cuando ya había en el ambiente rumores de una posible sublevación derechista los miembros de la Falange local decidieron acabar definitivamente con la voz discordante del dueño de un periódico que, por otra parte, tenía una difusión muy limitada y, por lo tanto, una vida muy precaria.

Los miembros de la Falange local decidieron acabar definitivamente con la voz discordante del dueño de un periódico

Con tal motivo, el 9 de mayo de 1936 en el café Zahara de Madrid hubo reunión de falangistas cántabros convocada por Manuel Hedilla, con la participación de José María Alonso Goya, Martín Ruiz Arenado, Jesús Mata y Santiago Tosio, acordando encargar al pistolero falangista Amadeo Pico, nacido en Castro Urdiales, la ejecución del periodista al que ellos denominaban “El sapo”.

Dicho y hecho. Se trasladó a Santander, donde recibió el apoyo logístico de Abel Incera Gutiérrez y Lucas Sañudo Gómez, dos jóvenes falangistas que perecerían meses después en el barco-prisión Alfonso Pérez, así como, según él mismo declararía, otro joven llamado Arturo Arredondo.

Si bien la ejecución salió tal y como estaba planeada, la fuga del lugar de los hechos sufrió alguna variación que resultaría fatal, tanto para el autor del asesinato, como en un futuro, para dos de sus cómplices. Fueron seguidos por algunos presentes en el lugar de los hechos y Amadeo Pico también sería muerto a bocajarro por un joven socialista que le reconoció.

Portada del periódico La Región

 Portada del periódico La Región

Malumbres no falleció en el acto, sino al otro día en la Casa Salud Valdecilla, a donde fue trasladado. Mientras tanto, nada más producirse los acontecimientos cundía la noticia por la ciudad y se desencadenaba una huelga general que mantenía paralizada su actividad durante dos días. Su entierro fue una multitudinaria manifestación de duelo que presagiaba el fracaso regional de la sublevación proyectada para el día 18 de julio.

La última victoria de Malumbres, acompañada del fusilamiento de su esposa, del expolio del nicho donde reposaban sus restos y del periódico que causó la desgracia de ambos. Muchos años más tarde, el Ayuntamiento de Santander rotularía con su nombre un modesto vial de su callejero.

Nicho de Ciriego donde se encontraban los restos de Luciano Malumbres 

Nicho de Ciriego donde se hallaban los restos de Malumbres | Archivo Saiz Viadero

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