domingo 15.12.2019
TRIBUNALES

Orcel demanda al Banco Santander por su fichaje frustrado

Andrea Orcel, Ana Botín y José Antonio Álvarez, en una imagen de archivo
Andrea Orcel, Ana Botín y José Antonio Álvarez, en una imagen de archivo

El banquero italiano Andrea Orcel, procedente de UBS, ha formalizado su ofensiva legal contra el Banco Santander al presentar una demanda tras la cancelación por parte de la entidad de su contrato como consejero delegado. En su demanda, Orcel reclama el cumplimiento de contrato por parte del Santander o, en caso contrario, daños y perjuicios por una cantidad algo superior a los 100 millones de euros, incluyendo el sueldo que dejó de cobrar en UBS y el que podría haber percibido en el Santander, según ha adelantado El Confidencial. Para defenderse, el banco presidido por Ana Botín ha puesto el caso en manos de su despacho de cabecera, Uría Menéndez. El Santander no ha querido hacer ningún comentario al respecto. Por su parte, tal y como se conoció el pasado mes de marzo, Orcel ha contratado los servicios del bufete De Carlos Remón.

El Santander procedió al nombramiento sobre la base de una "estimación razonada" del coste

El consejo de administración del Santander decidió no seguir adelante con el nombramiento de Andrea Orcel como consejero delegado casi cuatro meses después de anunciarlo al considerar inasumible tener que hacer frente en su totalidad al bonus en diferido que se había comprometido a abonarle UBS cuando fue fichado por la entidad bancaria. La decisión adoptada a propuesta de las comisiones de nombramientos y retribuciones fue "consecuencia de la modificación, tras las negociaciones mantenidas, de las bases sobre las cuales el consejo adoptó la decisión de designar al señor Orcel y la imposibilidad de que los costes de compensar a éste por sus remuneraciones pasadas excediesen los tenidos en cuenta al acordar el nombramiento". El banco acordó en septiembre la futura retribución anual que Orcel percibiría como consejero delegado del grupo, en línea con la de José Antonio Álvarez. Sin embargo, en aquel momento no era posible anticipar el coste final para el grupo de abonar las retribuciones diferidas que se le habían asignado en su puesto anterior y que habría perdido al abandonarlo. De esta manera, el Santander procedió al nombramiento sobre la base de una "estimación razonada" del coste, de acuerdo con el asesoramiento recibido, los precedentes y las expectativas de que podría revisarse a la baja por la naturaleza de la relación entre ambos bancos y las diferencias en las actividades que llevan a cabo". Poco después de conocerse la marcha atrás por parte del Santander en la contratación de Orcel como número dos, el consejero delegado de UBS Sergio Ermotti aseguraba que la vuelta del banquero italiano al banco suizo no era una "opción realista".

Por su parte, Orcel ha asegurado en alguna ocasión que su fichaje fallido le causó una "gran decepción". "La primera reacción fue de sorpresa, tristeza y una tremenda decepción. Creo que ni siquiera este término explica bien lo que sentí", señaló Orcel hace poco en una entrevista concedida a Financial Times en la que rompía su silencio en torno al caso, al tiempo que aseguró que, por primera vez en más de tres décadas, se encontraba sin trabajo. Al mismo tiempo, dejó claras sus intenciones de llevar al banco a los tribunales, subrayando que no es conocido por ser una persona que "deje pasar las cosas, especialmente cuando cree que no se ha hecho lo correcto". Orcel relató incluso que cuando el Santander comunicó su decisión, su hija de ocho años acababa de superar un examen para acceder a su nuevo colegio en Madrid y él y su mujer estaban "a días" de realizar el pago inicial para comprar una casa.

La presidenta de Santander, Ana Botín, aseguró en la junta de accionistas celebrada el pasado mes de abril que, aunque la decisión "fue difícil, fue la correcta", mientras que quitó hierro al asunto y, a pesar de que el inicio de acciones legales era previsible, dijo que a los inversores "no les inquietaba".

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