jueves 3/12/20
FORMACIÓN

El oscuro negocio de los centros formativos de Cantabria que imparten cursos para desempleados

El titulado "Ergonomía y ambiente físico del lugar de trabajo" tuvo un coste de 1.000 euros para el profesor que impartió un curso de idiomas para parados. Con una duración de 50 horas, no fue ni presencial ni tutorizado ni tampoco solicitado.

Certificado del curso que un profesor ha tenido que pagar para poder dar clase en un centro de formación
Certificado del curso que un profesor ha tenido que pagar para poder dar clase en un centro de formación

A partir de 2016 tanto el Gobierno de Cantabria como los municipios de la región pondrán en marcha sendos cursos de formación destinados a desempleados, empleados, funcionarios, etc., a través de los centros de formación de la comunidad, que deben cumplir con una serie de requisitos para poder acceder a la financiación. Pero algunos cursos terminan convirtiéndose en una forma de pago a los profesores, la mayoría autónomos.

Según ha podido saber este diario, los cursos no solo no tienen nada que ver con los contenidos oficiales de los programas cofinanciados por el Fondo Social Europeo (FSE) y los gobiernos regional y nacional, sino que son una condición ‘sine qua non’ para que un profesor pueda ser elegido por el centro de formación de cara a impartir el curso en el que está especializado. Y sus títulos son tan llamativos como “Ergonomía y ambiente físico del lugar de trabajo”. En concreto, el certificado de participación que acompaña esta información fue obtenido para uno de los cursos de idiomas del Servicio Cántabro de Empleo.

Este curso en concreto, que como señala el propio certificado tiene una duración de 50 horas en la modalidad formativa presencial, ha servido como pago al profesorado, convirtiéndose en parte de su salario. Este título tiene un coste de 1.000 euros, documento que además se entrega sin ni siquiera haber sido impartido y que, posteriormente, los propios profesores deben pagar. De este modo, parte de la nómina se convierte en un papel de dudosa validez para el propio profesional de la enseñanza. Dicho de otro modo, si el profesor quiere trabajar debe pagar por un curso que no necesita ni ha solicitado.

Entre las materias que supuestamente contiene este ciclo de 50 horas se encuentran “el diseño del centro de trabajo”, la “configuración del espacio, mobiliario, mandos y controles”, la “posición de trabajo en las máquinas” (hay que recordar que el profesor iba a impartir un curso de idiomas), la “calidad del aire en los espacios interiores” o los “dispositivos de medida” y la normativa que regula esta materia.

Cursos no necesarios

Como ha señalado el director del Instituto de Formación y Estudios Sociales (IFES) de UGT, Juan Guimerans, este tipo de cursos “no pueden usarse como requisito para un curso” del Servicio Cántabro de Empleo, pues estos cursos “no tienen requisitos previos y no se paga”. Sus módulos están especificados y el diseño de estos cursos “es público”.

Respecto a los cursos con financiación pública, “su utilidad es innegable”, aunque otro tema de discusión sería “si se hacen bien, mal o si se imparten de las materias adecuadas”. En este sentido, Guimerans ha asegurado que en los cursos para los denominados “preferentemente ocupados”, la inserción es superior al 50% en algunas actividades.

“De hecho, muchas veces el problema es que aguanten hasta el final, pues a mitad de los cursos encuentran un trabajo y se ven obligados a dejarlo”, ha explicado el director del IFES, quien ha reconocido no obstante que otros sectores como las renovables, “que tenían mucha proyección”, finalmente se han cancelado por la situación de este sector.

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