viernes 10.07.2020
MIGRACIONES

El Puerto de Santander registra 2.167 “intrusiones” de inmigrantes ilegales en lo que va de año y su presidente pide que saltar la valla pase a ser delito

Valla instalada en el perímetro del Puerto de Santander
Valla instalada en el perímetro del Puerto de Santander

La nueva valla instalada en el perímetro del Puerto de Santander no ha conseguido frenar las "intrusiones" de inmigrantes ilegales –en su mayoría, albaneses–, que superan ya las 2.167 al cierre de noviembre, según ha confirmado hoy el presidente de la Autoridad Portuaria de Santander, Jaime González, quien ha pedido cambios normativos para "romper el efecto llamada", de manera que la violación del espacio portuario de acceso restringido "deje de ser una falta" y pase a ser un delito. González cree necesaria "un arma legal de mayor contundencia" para frenar esta problemática, y que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no sólo acompañen a los inmigrantes fuera del recinto portuario, ya que inmediatamente vuelven a intentar saltar, provocando situaciones de riesgo que algún día podría llevarles a sufrir un accidente grave, además de "perjudicar gravemente los intereses del Puerto de Santander". "Es gente joven", y "hasta ahora no ha habido que lamentar ningún incidente o accidente grave, pero algún día podríamos tener un disgusto", ha señalado el presidente de la APS.

De las 102 intrusiones registradas en 2015 y 118 en 2016, se ha pasado a 355 en 2017, 938 en 2018 y 2.167 al cierre de noviembre

González ha asegurado que "todo el esfuerzo" que ha hecho la APS para captar mercancía general de Inglaterra e Irlanda "se ve amenazado" porque los inmigrantes "entran en los semirremolques y dañan la mercancía", lo que hace que el servicio quede "invalidado" y que clientes que antes transportaban sus mercancías por carretera y que "nos ha costado mucho captar, al ver la mercancía dañada, se cuestionen el sistema portuario como no válido". Según ha explicado a preguntas de los medios en la presentación del balance del puerto de Santander de 2019, la nueva valla ha permitido crear una zona de protección de los semirremolques, de manera que los inmigrantes "no llegan a invadir la zona de la mercancía", pero no ha funcionado como medida disuasoria, como reflejan los datos de los últimos años. Así, ha señalado que de las 102 intrusiones registradas en 2015 y 118 en 2016, se ha pasado a 355 en 2017, 938 en 2018 y 2.167 al cierre de noviembre. González ha afirmado que el Puerto de Bilbao "ha sido capaz de solucionar el problema con un muro de cemento más contundente, de 4,5 metros", que en el Puerto de Santander no tiene cabida por estar este enclavado en la trama urbana.

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