Martes 16.10.2018
MEMORIA

El homenaje a Carrero Blanco vuelve a poner en duda la Ley de Memoria Histórica

Unas pocas personas han recordado en Santoña al que fuera presidente del Gobierno en las postrimerías del franquismo, en un acto autorizado por la Delegación de Gobierno impensable en otros países con pasados dictatoriales.

Asistentes al homenaje a Carrero Blanco
Asistentes al homenaje a Carrero Blanco

El pasado domingo 17 de diciembre el Movimiento Falangista de Santoña ha celebrado su homenaje anual a Luis Carrero Blanco, militar santoñés que Franco nombró presidente del Gobierno en el final de la dictadura, coincidiendo con el aniversario  de su muerte en el atentado de ETA el 20 de diciembre de 1973.

El acto ha incluido una misa en la parroquia de Nuestra Señora del Puerto y una ofrenda de coronas ante el monumento al almirante, en el Pasaje de Santoña, donde finalmente han acudido unas pocas personas que no sumaban una decena, pese a que el Movimiento invitaba a participar "a todos los santoñeses, a Fuerza Nueva Editorial y a la Asociación Cultural José Sáez Carrasco de Santander".

VULNERACIÓN DE LA LEY

Tanto el acto, que al igual que toda manifestación ha sido autorizado por la Delegación del Gobierno, como el monumento conmemorativo vuelven a poner en duda el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica, a pesar de los intentos del Ayuntamiento de anular el homenaje en reiteradas ocasiones. De hecho, en 2015 el alcalde Sergio Abascal envió un escrito a la Delegación alertando precisamente de la vulneración de dicha ley.

El regidor del PSOE basaba su afirmación en los hechos que se producen en esta concentración, en la que “se procede a la exhibición pública de forma constante y permanente de banderas y símbolos franquistas, así como de cánticos que lo enaltecen”.

Además, la mencionada Ley establece que  los “escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación personal o colectiva del levantamiento militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura” deberán ser retiradas de los edificios y espacios públicos. La retirada “no será de aplicación cuando [...] concurran razones artísticas, arquitectónicas, o artístico-religiosas protegidas por la ley”, lo cual es aplicable a iglesias y templos de culto.