sábado 22.02.2020
SUCESOS

Relato de una escalofriante imprudencia al volante en las calles de Santander

El motorista siendo atendido tras el accidente
El motorista siendo atendido tras el accidente

Las redes sociales se han volcado desde este jueves con el escalofriante testimonio de un motorista, que vivió un “infierno” que a día de hoy continúa sufriendo él y su familia, según relata el propio afectado en su cuenta oficial de Instagram.  El protagonista despidió sus vacaciones de navidad en una camilla, y el detonante, la imprudencia y prisa de un autobús urbano de Santander. “Imaginaros ver esos nuevos autobuses tan grandes cruzándose de carril como un Formula 1 buscando el hueco... ese hueco sí que le estaba ganando, pero yo le estaba perdiendo contra la acera, es más se le veía tranquilo y consciente como si esta maniobra ya la hubiese hecho bastantes veces”, relata la víctima, que se vio con el vehículo encima y sin saber cómo reaccionar con éxito a esa situación. Las fatales consecuencias, la sensación de no sentir las piernas y los pulmones perforados por las costillas rotas.

Esta es la realidad del tráfico imprudente por las calles de la capital donde los motoristas son, en muchos casos, quienes pagan las consecuencias de la prisa e impaciencia al volante.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Hoy hace una semana del comienzo de este infierno, ¿y porque lo llamo infierno?, porque veo a toda mi familia y amigos destrozados, desesperados y con impotencia. Nose ni como comenzar esta historía sin que se me caiga la lagrima facil, pero bueno todo esto es para conseguir que no le pase a nadie mas: Jueves 9 de enero, recien terminadas las maravillosas navidades, para mi era un día más, un día normal y corriente. Salía del trabajo un poco antes para poder recojer unas piezas y poder dar una sorpresa a mi reina y estar unos minutos mas en la comida con ella ya que a las 16:00 otra vez volvía a mi rutina (mi taller). Salía con mi calma disfrutando del buen tiempo y apreciando esa brisa que todo motero siente, VAYA FELICIDAD. Bajaba por la avenida valdecilla sin pausa pero sin prisa, cuando me dí cuenta ya un autobús de los nuevos (LA NOVEDAD DE LA MODERNA SANTANDER, EL AVANCE TAN MARAVILLOSO QUE TANTO ANUNCIABA EL AYUNTAMIENTO DE SUS NUEVOS TRANSPORTES Y SUS NUEVAS RUTAS E INTERCAMBIADORES) empezó a invadir mi carril, pero... ¿y como no le esquivaste te preguntarás? Imaginaros ver esos nuevos autobuses tan grandes cruzandose de carril como un Formula 1 buscando el hueco.... ese hueco si que le estaba ganando, pero yo le estaba perdiendo contra la acera, es más se le veía tranquilo y consciente como si esta maniobra ya la hubiese hecho bastantes veces, peroooo y yo? Que quieres que haga? Me estampano contra ti? Me estampano contra el semaforo? Cierro los ojos? Esas preguntas te las haces en un segundo y que pasa? Que alfinal notas como se abren los parpados como discos y te ves volando y derrepente...PUM!!!!! Joder vaya ostia que me he dado pero sigo consciente, tampoco a sido para tanto no? Nos levantamos agarramos la moto y nos vamos, pero haces el esfuerzo de levantarte y ves que no se mueven las piernas! Que locura, que sensacion de impotencia!! Me salió un grito que en mi vida pense que iba a soltar acompañandolo de llantos, y para colmo los pulmones perforados por las costillas rotas empezaron a dejar de funcionar y empezé a dejar de respirar. Todo esto era nuevo para mi y estaba con mucho miedo, Veía a la gente salir del autobus corriendo y llorando

Una publicación compartida de Ricardo (@ricar_46) el

Comentarios
Entrando en la página solicitada Saltar publicidad