viernes 4/12/20
SERIE CANTABRISMO [BLOQUE 3 | ARTÍCULO 14]

El PRC, fuerza hegemónica de Cantabria

José María Mazón y Miguel Ángel Revilla, tras lograr representación en el Congreso
José María Mazón y Miguel Ángel Revilla, tras lograr representación en el Congreso

Las elecciones autonómicas de 2015 fueron la antesala en Cantabria de lo que supusieron los comicios generales del 20 de diciembre: el derrumbe del modelo bipartidista pergeñado desde los inicios del régimen político de 1978, ya que los dos grandes partidos experimentaron un fuerte retroceso. El PP de Mariano Rajoy, con el 33,4%, bajó hasta 123 escaños, perdiendo 63. Por su parte, el PSOE, encabezado por Pedro Sánchez, con el 22%, descendió a 90, retrocediendo 20, e irrumpieron las formaciones emanadas de la denominada “nueva política”: desde la izquierda, Podemos y sus marcas coaligadas (En Común Podem, En Marea, És el moment), representadas por Pablo Iglesias, llegaron al 20,71% de los votos y 69 escaños; y, desde la derecha, Ciudadanos, liderado por Albert Rivera, con un 13,94%, consiguió 40 diputados. En Cantabria, el secular bipartidismo se rompió también, con un PP que obtuvo dos diputados (36,94% de los votos al Congreso de los Diputados) y tres senadores; PSOE (22,42%), con dos y uno, respectivamente; Podemos (17,84%) y Ciudadanos (15,25%) cosecharon un escaño cada uno.

El analista político Marcos Martínez Romano recuerda que "en aquellos momentos formaba parte de la dirección de Podemos, tanto a nivel estatal como a nivel autonómico y fui el responsable de la campaña electoral de las generales en Cantabria." Afirma así mismo que “ya tras las elecciones autonómicas una serie de personas en Podemos Cantabria comprendimos que Miguel Ángel Revilla había sido capaz de leer con habilidad el clima social reinante en aquellos momentos y era percibido por buena parte de la sociedad cántabra como un "outsider" cercano a las demandas y necesidades de las mayorías sociales cántabras, así como alguien capaz de erigirse en el interlocutor directo entre el agraviado pueblo cántabro y Madrid". Por eso, señala, "tanto en la actuación parlamentaria de los meses previos a las elecciones generales como en la propia campaña, nuestro objetivo fue establecer una especie de asociación simbólica entre las bases más progresistas del PRC y Podemos, actuando en la práctica como un partido cantabrista de izquierda que, desde la no confrontación directa con el PRC, fuera capaz de aprovechar el personaje construido por Revilla en los últimos tiempos para arrastrarlo a posiciones más progresistas”. "La famosa foto del "pacto del sobao" entre Revilla e Iglesias fue tan solo el colofón de toda aquella estrategia que llevó a Podemos a crecer en casi un 10% de votos de mayo a diciembre. Una estrategia que se concretó también en que ‘La voz de Cantabria’ fuera elegido como lema de campaña, tratando de mostrar al partido morado como la alternativa real al bipartidismo para que la voz del pueblo cántabro fuera escuchada por fin en Madrid", recuerda.

Imagen del famoso 'pacto del sobao' Imagen del 'pacto del sobao'

Indica, eso sí, que "las resistencias encontradas a esta lectura tanto en la dirección estatal como en parte de la dirección de Cantabria no fueron menores". "Recuerdo perfectamente los intensos debates políticos que en ambos espacios dirigentes tuvimos al respecto de la posibilidad que se nos abría en Podemos con la no concurrencia del PRC a las elecciones generales para "pescar" en el caladero regionalista." "Muchos en Madrid ni siquiera entendían el planteamiento que llevábamos allí, pues concebían al PRC como un partido con una base electoral conservadora, rural y envejecida, incompatible con el tipo de votante al que Podemos podía llegar con más facilidad", indica. Y añade que "lo peor de todo es que estas posiciones eran también compartidas por una parte no desdeñable de la militancia y la dirigencia del partido en Cantabria, ancladas en posturas de la izquierda tradicional y/o incapaces de asumir y comprender la importancia de los elementos de la identidad cántabra para preparar dicha campaña."

La inestabilidad política derivada de estos resultados imposibilitó la formación de gobierno, tras el rechazo de Mariano Rajoy a la propuesta del rey de presentar su candidatura y la investidura fallida de Pedro Sánchez que, tras su pacto con C´s, no recibió el apoyo de Podemos ni del PP. Las nuevas elecciones se llevaron a cabo el 26 de junio de 2016, con los populares de nuevo como fuerza más apoyada (33,01% y 137 escaños, catorce más que en los anteriores comicios), seguidos por el PSOE (22,63% y 85 diputados, cinco menos). Mientras, Unidos Podemos y sus marcas (Podemos-IU-Equo-CLIAS, En Comú Podem, A la valenciana, En Marea) de Pablo Iglesias se alzó con el 21,15% de los votos y 71 escaños, y Ciudadanos, con Albert Rivera, con el 13,06% de los sufragios y 32 diputados, ocho menos que en los anteriores comicios. En Cantabria se repitió el mismo reparto de representantes que en 2015.  Ante la imposibilidad de entendimiento de las fuerzas opositoras, en segunda votación, Mariano Rajoy fue investido presidente del Gobierno el 29 de octubre de 2016.   

Martínez Romano afirma que "el descenso en los resultados de UP en Cantabria con respecto a las primeras generales de diciembre de 2015, traducido en que la coalición obtuvo peores resultados en julio que Podemos por separado en diciembre, puede haberse debido en parte a que la vuelta a posiciones de izquierda más clásica alejara a una parte de los votantes regionalistas seducidos en las generales de diciembre de 2015."

diada Imagen de archivo de la celebración de la Diada Nacional

La crisis política, la corrupción del partido del Gobierno y la debilidad de la institución monárquica, en definitiva la quiebra del modelo normativizado por la Constitución Española de 1978, se precipitaron con la evolución de los acontecimientos en Cataluña. La incontestable progresión del movimiento independentista, con el clamoroso éxito de la Diada Nacional de 2012, convocada por la Asamblea Nacional Catalana (ANC) bajo el lema “Catalunya, nou estat d´Europa”, forzó las elecciones autonómicas de noviembre 2012, con triunfo de CiU y presidencia para su cabeza de lista, Artur Mas, y provocó a continuación la ruptura de la coalición gubernamental.

Las nuevas elecciones de 2015 depararon el triunfo de Junts per Catalunya, coalición formada por el espacio posconvergente, desprendido ya de Unió, y Esquerra Republicana de Catalunya, con 62 escaños, a los que se sumaron los siete de las Candidaturas de Unitat Popular (CUP), las cuales provocaron la sustitución de Mas -culpabilizado por su relación con el partido de la financiación del “tres per cent” y de la fortuna de la familia Pujol- por el que había sido alcalde de Girona, Carles Puigdemont.

Los diversos refrendos en favor de la independencia de Cataluña, iniciados en Arenys de Munt el 13 de septiembre de 2009, continuados con la “Consulta sobre el futuro político de Cataluña”, celebrada el 9 de noviembre de 2014 y, sobre todo, el “Referéndum de independencia” del 1 de octubre de 2017, fueron jalones de  un “procés” que encendió todas las alarmas de los aparatos del Estado, cuya respuesta se centró en la represión de un movimiento independentista que interpretaba la legalidad con el propósito de poder poner urnas para votar. Las prohibiciones legales, la actuación fraudulenta de las “cloacas del estado”, las sospechas sobre la implicación de los servicios de inteligencia española en los atentados del 17 de agosto perpetrados por el Estado Islámico en Barcelona y Cambrils, la contundencia de los cuerpos policiales españoles la jornada del 1-O bajo el lema “A por ellos”, el discurso  de Felipe VI en línea con las posiciones más contundentes contra el independentismo del día 3 del octubre, más la declaración testimonial y fallida de independencia del día 10 de octubre por parte del presidente de la Generalitat, fue respondida por el gobierno español con la suspensión de la autonomía catalana (aplicación del artículo 155 de la Constitución) y la activación de medidas policiales y judiciales que han llevado a la cárcel y al exilio a la mayor parte de los líderes independentistas, incluidos los de los movimientos sociales como ANC y Ómnium Cultural. 

El expresidente del Banco Santander, Emilio Botín Emilio Botín en una presentación del Banco Santander

Las preocupaciones del banquero Emilio Botín antes de morir en relación con el crecimiento de Podemos y la situación en Cataluña, expresiones de las crisis socio-politica y territorial de España, son las mismas que han activado la respuesta del resto de la élite. Controlada la irrupción del movimiento 15-M con la institucionalización que supuso el surgimiento de Podemos y el relanzamiento de Ciudadanos como “Podemos de derechas”, y frenados los principales resortes de las movilizaciones sociales (circunscritas a las multitudinarias respuestas movilizadoras del movimiento feminista los 8 de marzo), el aparato profundo del Estado -el “deep state” español-, constituido por la monarquía, la judicatura, mandos policiales y del ejército, buena parte de los medios de comunicación y de las grandes empresas –Ibex-35-, han recurrido a las raíces remotas del régimen del 78, apelando incluso a las consecuciones de la dictadura franquista, una de las causas estructurales de la inapelable irrupción de la ultraderecha, para dominar la disidencia con el pretexto de salvaguardar la “indisoluble unidad de España”. 

Para desbloquear una situación paralizada por la corrupción del caso Gürtel y la inexistencia de avances en Cataluña, el partido socialista se atrevió a presentar una moción de censura a Rajoy que, no sin cierta sorpresa, le salió bien: el 1 de junio de 2018, Pedro Sánchez subía a la presidencia del Gobierno de España, al prosperar su iniciativa por 180 votos a favor, provenientes del PSOE, Unidos Podemos, ERC, PDCAT, PNV, Compromís, EH Bildu y Nueva Canarias. La izquierda española logró el apoyo de un independentismo catalán muy crítico con un partido socialista que había colaborado en la aplicación del artículo 155, y del resto de opciones periféricas. La sombra de la “anti-España” fue esgrimida como casi siempre por una derecha herida cuando es desalojada del poder. 

En Cantabria el ciclo electoral de elecciones autonómicas y municipales de 2019 se vio complementado con la convocatoria previa de elecciones generales, ante la imposibilidad de Pedro Sánchez para poder confeccionar los Presupuestos Generales del Estado, por no contar con apoyos parlamentarios suficientes. El 28 de abril, el PSOE, encabezado por el presidente Pedro Sánchez, recobró parte de su representación rentabilizando el triunfo de su moción de censura y, con el 28,67% de los votos, consiguió 123 escaños, subiendo 38. El PP de Pablo Casado acusó una significativa caída (16,69% y 66 diputados, 71 menos) sin duda por el crecimiento de C´s y su cabeza de lista, Albert Rivera (15,86% y 57 diputados, 25 más) y la irrupción de la extrema derecha de VOX, con Santiago Abascal (10,26% de los votos y 24 escaños). Por su parte, el desplazamiento electoral hacia el PSOE, provocó el descenso de UP y sus marcas coaligadas (ECP) hasta el 14,72% de los votantes, con 39 escaños, descendiendo 32. A destacar, los buenos resultados de las formaciones periféricas catalanas (ERC, 15 escaños; Junts per Catalalunya, siete diputados) y vascas (PNV, seis, y EH Bildu, cuatro). En Cantabria, el reparto de representantes se realizó a partir del triunfo del PSOE (dos diputados y tres senadores), PP (uno y uno, respectivamente), C´s y, como gran novedad, el diputado obtenido por el Partido Regionalista de Cantabria, en la persona del flamante diputado José María Mazón. Sin duda para asentar los resultados de las inminentes elecciones autonómicas y municipales, la decisión estratégica de los regionalistas cántabros de presentarse a estas elecciones generales obteniendo un representante, cabe valorarla como una consecución histórica: por primera vez una fuerza cantabrista de ámbito propio obtenía representación en las Cortes españolas.

José María Mazón José María Mazón, primer diputado nacional del PRC 

Indica Martínez Romano que "además de la conveniencia de presentarse a las generales para preparar las próximas elecciones autonómicas, en el PRC pudo pesar el escenario político español, en el que las fuerzas "periféricas", tanto soberanistas como regionalistas -o incluso provincialistas, como el caso de Teruel Existe- cada vez crecían más como respuesta a un Estado cada vez más incapaz de hacerse cargo de su pluralidad interna y en el que Madrid concentra el peso del poder político, mediático y económico progresivamente en mayor medida".

No obstante, la imposibilidad de formar gobierno por falta de acuerdos para consolidar mayorías estables, llevaron a la repetición electoral del 10 de noviembre, con un PSOE nuevamente vencedor con 120 escaños (28,00%), bajando ligeramente tres; PP con 89 (20,82%) en moderado ascenso de 23 diputados; VOX, que asciende hasta los 52 diputados (15,09%) incrementando 28; UP, ECP y EC, con 35 (13,34%) retrocediendo siete -tres para Más País, desgajamiento encabezado por Íñigo Errejón-; y el desplome de C´s hasta diez escaños (6,79%), perdiendo 47. Los resultados de las fuerzas soberanistas y territoriales otra vez las volverán a convertir en factor decisivo para una investidura de Pedro Sánchez propiciada esta vez por lo que no fue posible desde las elecciones de 2015: la coalición de gobierno del PSOE con Unidas Podemos. El 7 de enero, en segunda votación y por mayoría simple de 167 diputados a favor (PSOE, UP, PNV, Más País, Nueva Canarias, BNG y Teruel Existe), 165 en contra (PP, VOX, C´s, J x Cat, Cup, Coalición Canaria, UPN, PRC y Foro) y la abstención de ERC y EH Bildu, se daba luz verde al primer gobierno de coalición de la historia parlamentaria de España desde la Transición política. 

Para Martínez Romano el voto negativo del diputado del PRC en la investidura de Pedro Sánchez alineándose con las fuerzas conservadoras y reaccionarias “fue la más clara de las señales de la lectura que Miguel Ángel Revilla llevaba ya un tiempo haciendo sobre lo que él percibía como un paulatino giro a la derecha de la sociedad española y cántabra, con unas fuerzas conservadoras y reaccionarias culturalmente a la ofensiva frente a una pluralidad de fuerzas progresistas y soberanistas que, pese a acceder al Gobierno, estaban y aún continúan a la defensiva en esa batalla cultural con el objetivo de evitar la amenaza que supone la posibilidad de sufrir un gobierno de coalición entre el PP y VOX como principal y casi único pegamento entre las fuerzas del bloque progresista y plurinacional”.

“Es por eso”, asevera, “por lo que teniendo en cuenta esta derechización social y el electorado tan transversal y heterogéneo del PRC ,en esta ocasión, Revilla entendió que podría penalizarle más alinearse con el bloque de la izquierda y, sobre todo, con las fuerzas soberanistas e independentistas, que hacerlo con el de las derechas españolistas.”

"Si la posición tomada fue o no acertada para los intereses partidistas del PRC es algo que se comprobará en el futuro"

Afirma Martínez Romano que “si la posición tomada fue o no acertada para los intereses partidistas del PRC es algo que se comprobará en el futuro. En todo caso, lo que sí creo que podemos afirmar desde una perspectiva cantabrista de izquierda es que su decisión fue negativa para el interés general del pueblo cántabro, ya que con aquel voto perdimos una buena oportunidad de incorporarnos como protagonistas al bloque progresista que pudiera dibujar un horizonte republicano, de justicia social y entendimiento entre los diferentes pueblos del Estado español”. “En todo caso, el factor ideológico personal de Miguel Ángel Revilla seguro que tuvo mucho peso en tomar esta decisión que le situó en su espacio de confort tradicional: el regional-provincialismo españolista” concluye.

Mientras tanto, entre los dos procesos electorales a Cortes Generales del año 2019, las elecciones autonómicas celebradas el 26 de mayo, junto a las municipales y Parlamento Europeo, fueron perfectamente aprovechadas por el PRC y su líder Miguel Ángel Revilla, en una coyuntura favorable impulsada por la histórica representación en el Congreso. También por primera vez en la historia, el PRC triunfaba en los comicios con el 37,75% de los votos (catorce escaños, incrementando en 2), seguido por el PP de María José Sáez de Buruaga (24,05% y nueve diputados autonómicos, cuatro menos que en 2015), el PSOE liderado por Pablo Zuloaga (17,6% y siete escaños, que frenaba así su continuada caída), Ciudadanos de Félix Álvarez (8% y tres diputados, uno más) y VOX (5,05% y dos diputados), que superaba el listón electoral del 5% de los sufragios y accedía por vez primera al Parlamento de Cantabria.  

El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, durante las pasadas elecciones

 A este respecto y para finalizar, expone Martínez Romano que "los resultados electorales en las autonómicas de Cantabria en 2019 parecen confirmar la hipótesis del crecimiento del PRC por su capacidad de penetrar en el electorado progresista de Cantabria. Ya que, pese al hundimiento de las formaciones a la izquierda del PSOE -Podemos quedó como fuera extraparlamentaria perdiendo más de un 5% del voto e IU fue incapaz de recoger nada de este hundimiento -de hecho todo lo contrario, pues descendió en apoyos- no fue el PSOE la fuerza que más se benefició de esta fuerte caída, sino que fue el propio PRC quien la aprovechó para convertirse en la fuerza hegemónica de Cantabria con claridad."

El 20 de junio de 2019, Miguel Ángel Revilla no sólamente volvió a ser investido presidente autonómico en la X legislatura, coaligado de nuevo al PSOE, sino que además lo hizo como líder de una fuerza política, fundada algo más de cuarenta años antes en el ámbito del cantabrismo regionalista, que lograba ser la más votada del elenco electoral, convirtiéndose así en el primer partido de Cantabria.

 

Viene de: [BLOQUE 3 | ARTÍCULO 13] Retorno de la derecha al poder: “Lo llaman democracia y no lo es”

[BLOQUE 3 | ARTÍCULO 12] Y en el 2003... Revilla presidente

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[TRIBUNA III] | El cantabrismo político y el triunfo de la vía cántabra uniprovincial

[BLOQUE 02 | ARTÍCULO 06] “La reivindicación histórica en favor de Cantabria se constituye por primera vez en proyecto político organizado”

[BLOQUE 02 | ARTÍCULO 05] “Como si la eterna y siempre joven Cantabria nos convocara a despertar”

[BLOQUE 02 | ARTÍCULO 04] “A partir de ahora se hablará mucho menos de Santander o La Montaña y mucho más de Cantabria”

[TRIBUNA II] | Particularismo y regionalismo en los orígenes de la Cantabria contemporánea

[BLOQUE 01 | ARTÍCULO 03] | Un proyecto de Estado cántabro frustrado por la Guerra Civil

[TRIBUNA I] | Una vía propia en la Cantabria del final del Antiguo Régimen y la Ilustración

[BLOQUE 01 | ARTÍCULO 02] | Bajo las quimas de una vieja cajiga

[BLOQUE 01 | ARTÍCULO 01] | “El río Ebro nace en el país de los cántabros”

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