domingo 22.09.2019
EXPOSICIÓN

El Museo Altamira acoge una muestra de la zona de Sudáfrica con mayor concentración de arte rupestre

Exposición 'Color y poder: arte rupestre de cazadores recolectores San en Ukhahlamba-Drakensberg'
Exposición 'Color y poder: arte rupestre de cazadores recolectores San en Ukhahlamba-Drakensberg'

El Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira abre hoy martes una nueva exposición sobre Sitios Patrimonio Mundial titulada 'Color y poder: arte rupestre de cazadores recolectores San en Ukhahlamba-Drakensberg', que recoge imágenes de las pinturas rupestres de esta provincia sudafricana, la de mayor concentración de este tipo de arte, y objetos de la cultura material San, prestados por el Museo Nacional de Antropología. Esta exposición es fruto de la colaboración entre varios miembros de la Rock Art Network, grupo de trabajo creado por el Getty Conservation Institute y la Bradshaw Foundation, que agrupa a expertos e instituciones culturales encargadas de la promoción, protección y conservación del arte rupestre a nivel mundial.

La muestra presenta algunas de las imágenes más ilustrativas de las cerca de 40.000 pinturas rupestres polícromas documentadas y halladas en aproximadamente 600 localizaciones. Este arte, realizado desde hace unos 3.000 años hasta mediados del siglo XVIII por los pueblos cazadores recolectores San, llevó a la provincia de KwaZulu-Natal, en Sudáfrica, a ser declarada Patrimonio Mundial por UNESCO en el año 2000. Más de la mitad de estas pinturas corresponden a figuras humanas, alrededor de un tercio de las representaciones son de animales, y otras imágenes incluyen escenas de la vida cotidiana, objetos de la cultura material, como arcos escaleras, palos o bolsas, así como de las creencias de estos pueblos de cazadores-recolectores.

Además, las representaciones del arte rupestre San se ven materializadas a través de las piezas de la colección del Museo Nacional de Antropología presentes en la muestra: la caza a través del arco, el carcaj y las flechas; el adorno personal, símbolo de prestigio de las sociedades San, con colgantes y pulseras con cuentas ensartadas con pelo de elefante; o aquellos objetos ligados a la vida cotidiana, como la botella de corteza de calabaza cuya forma determina en ocasiones su uso por parte de los altos dignatarios en importantes reuniones sociales.

Con esta exposición, que se mantendrá abierta hasta final de año, el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira se pronuncia una vez más a favor de la revalorización y sensibilización de la ciudadanía por los valores y universalidad de los sitios que conservan bienes excepcionales y que son testimonio visual de la historia de la humanidad. "Los sitios con arte rupestre nos cuentan la historia de aquellos lugares que vieron nacer el arte, el amanecer de los primeros esfuerzos artísticos", ha explicado la directora del Museo de Altamira, Pilar Fatás.

La muestra ha sido comisariada por el arqueólogo sudafricano Aron Mazel, de la Universidad de Newcastle, y coordinada por la directora del Museo de Altamira. Se presenta al público con un título sugerente, 'Color y poder', nombre que traduce el sentimiento de pinturas que evocan, en algunos casos, el comportamiento ritual de los chamanes San que creyeron extraer de las figuras animales su poder, con el que fortalecían sus experiencias de trance. En la realización de estas pinturas se utilizaron pigmentos especiales extraídos por los San de las zonas altas de la montaña porque estos relucían y brillaban y tenían poderes sobrenaturales, pigmentos trabajados durante la luna llena por las mujeres hasta obtener un polvo fino. Sus creadores también hicieron uso de pigmentos extraídos de la sangre de los antílopes elands, animales que para estos pueblos ejercían un potente poder y que representan más del 70% de las figuras animales representadas.

Arqueología, antropología, y patrimonio se unen en Altamira para rendir un homenaje a aquellos artistas que durante miles de años poblaron una cordillera que conserva la mayor concentración de arte rupestre de Sudáfrica. Su maestría dejó de plasmarse en sus rocas probablemente en la década de 1870, cuando muchos de ellos fueron asesinados y otros tuvieron que huir abandonando sus lugares "sagrados" como el barranco Didima, el "reverberante" en lengua zulú.

ARON MAZEL

Arqueólogo e investigador de la Universidad de Newcastle, Aron Manzel ha desarrollado durante 25 años una reconocida trayectoria en la investigación arqueológica, de la gestión del patrimonio y de museos de Sudáfrica. Fue director adjunto del Natal Museum (1994-1997), director del Museo de Historia Cultural de Sudáfrica (1998-2002) y director del Centro Internacional de Estudios sobre el patrimonio y la cultura de la Universidad de Newcastle (2012-2015).

En lo que concierne a sus trabajos y publicaciones sobre el arte rupestre, Mazel ha realizado numerosos registros y localizaciones de pinturas en Ukhahlamba-DRakensberg (Sudáfrica) y paneles tallados en Northumberland (Reino Unido). Sus publicaciones versan sobre la gestión y difusión del arte rupestre, el papel de la acústica en la localización del arte rupestre, la representación de los animales domésticos o la estacionalidad animal, el arte rupestre colonial o, entre otras, la cronología, datación e integración del arte rupestre en sistemas de gestión y documentación informática de excavaciones para la mejora de la comprensión de la historia de los pueblos cazadores-recolectores.

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