domingo 22.09.2019
GIMNASÍA RÍTMICA

“Mamá quiero irme y esta vez es de verdad”

María Pardo, la ex gimnasta que abandonó la preparación de los Juegos Olímpicos de Atlanta, confiesa que tuvo una época en la que llamó a su casa varias veces porque estaba mal, pero a dos meses de la gran competición, llamó a su casa y dijo: “mamá, esto ya es en serio”. Esa fue también la vía de escape que la hizo empezar de cero, pero siempre en el mundo de la gimnasia rítmica.

 

Maria Pardo en una competición de gimnasia rítmica | Foto: María Pardo
Maria Pardo en una competición de gimnasia rítmica | Foto: María Pardo

María tenía 17 años, vivía con las demás compañeras con las que compartía una pasión: la gimnasia rítmica. Fueron seleccionadas para competir en los Juegos Olímpicos de Atlanta y entrenaban muy duro para llegar a conseguir la máxima. En su caso, María, tuvo una época en la que no se encontraba bien y llamaba a su madre, a la que tenía  a unos kilómetros y la decía “mamá quiero irme”. Al final, todo volvía a la normalidad, pero un día marcó el número de teléfono de su casa, y esa vez era en serio, “mamá, quiero irme y esta vez es de verdad”. 

María cuenta que en su casa siempre intentaban ayudarla, aunque fuese a través del teléfono y desde lejos, pero ella quería seguir siempre, hasta que no pudo más. 22 años más tarde, la ex gimnasta se dedica al deporte como entrenadora en escuelas municipales de su comunidad y sigue pensando que la gimnasia rítmica es su gran pasión. Además de todos sus logros, siendo campeona del mundo de tres pelotas y dos cintas en 1995, tiene un pabellón  con nombre en Torrelavega y fue nombrada  recientemente Torrelaveguense Ilustre. 

María Pardo

María Pardo en el nombramiento del pabellón que lleva su nombre en el 2016 | Foto: Europapress

- Abandonaste los Juegos Olímpicos de Atlanta hace 22 años, ¿Qué te supuso esa decisión?

Cualquier deportista que sueñe con llegar a la élite y lo consigue, porque  difícil, se siente afortunado. Yo por esa parte fui feliz. Había conseguido ser parte  de un equipo nacional con una trayectoria fuerte y con un equipo con posibilidades reales de ganar, pero me vi débil y que no llegaba  y me quedaba a la puerta dos meses antes de las olimpiadas. Eso es muy duro. Sí que es verdad que yo siempre tuve esa cosa de que llegue a lo  que llegue y lo que consiga en mi vida, será bienvenido, por eso jamás me imaginé a donde a iba a llegar. Lo mío fue un fracaso, pero a medias. Yo pensaba en mi madre y lo duro que la resultaría porque habría grandes expectativas sobre mí, por eso fue duro volver a casa y empezar de cero, pero era lo que necesitaba. Ese mismo verano empecé a formarme como entrenadora  y hasta hoy. Yo no me siento frustrada porque continúe, lo que sí sentí fue pena y rabia pero no fue un trauma, fui muy consciente de lo que hice, nadie me obligó a entrar ni a salir.

- Finalmente tus compañeras fueron premiadas, ¿Cómo viviste ese día?

Con muchísima ilusión. Cuando decidí abandonar esos dos meses antes, me fui a casa, con mis padres y mi familia. El gran día en Atlanta me fui al pueblo de mi madre, a Aguilar de Campoo, y vi la competición sola porque nunca sabes cómo vas a reaccionar. Cuando ganaron, yo creo, que fui la mujer más feliz del mundo ese día, fue muy bonito. Yo había trabajado muchísimo y no aguanté pero ellas seguían ahí, y lo habían conseguido, estaba claro que iban a ser podio.  A día de hoy las deseo siempre lo mejor y que cumplan sus objetivos y que sean mujeres de éxito en lo que se propongan. 

“El gran día en Atlanta me fui al pueblo de mi madre, a Aguilar de Campoo, y vi la competición sola porque nunca sabes cómo vas a reaccionar”

- Se ha hablado mucho de la manera de entrenar, de la exigencia, las dietas, los límites, ¿Qué ha cambiado en la gimnasia rítmica ahora?

Ha cambiado todo muchísimo. La gran mayoría de gimnastas entrenan en sus clubs, en sus zonas de residencia, se concentran cuando las convocan y en los entrenamientos. A veces hay temporadas más largas, se concentran más días, pero siempre vuelven a sus casas. Tienen más vida. Ahora también viven en la Blume, con más deportistas, es todo más natural, me refiero a que, por ejemplo, siguen con su vida, no hay que dejarlo todo por y para. Sí que el nivel es exigente y si hay que entrenar ocho horas, se entrena diez, nunca nos hemos quejado nadie de eso.  Claro, también con otras edades, tienen veinte, un poco más, no catorce como teníamos nosotras y eso muy distinto, eso te ayuda a poder seguir también más en la élite y que podamos disfrutar más de ellas.  Ahora mismo, en los deportes, se mira mucho el tema psicológico y humanizar y acompañar  a los deportistas no solo técnicamente, hay que entenderles y saber lo que hay que hacer. No echo la culpa a nadie, pienso que entonces, era el momento y así se gestionó.

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Foto del conjunto nacional | Foto: Wikipedia

- ¿Puede ser que tú al estar en esa situación de agotamiento en la que abandonaste tengas más conciencia y empatices más con tus alumnos?

Yo soy una persona que empatizo hasta con una piedra. Es verdad que no me cuesta nada empatizar con algo, pero si además has pasado por algo así, has tenido una entrenadora en tu club que te trataba de cierta manera, no era lo que esperabas, al final ayuda.  Luego  que cada persona somos un mundo, a veces una palmadita en el hombro y un abrazo no está mal. Los niños son también son personas y hay momentos para todo y tiene que haber una buen relación, que te entiendan y les entiendas y eso ayuda a que mejoren los resultados.  Es importante que no vivan una vida de adulto.

“Es importante que los niños no vivan una vida de adulto”

- ¿Cómo es tu día a día con la gimnasia rítmica?

Mi día a día en la gimnasia rítmica es todos los días, de lunes a sábado y en temporadas de torneos y campeonatos también los domingos. Yo las tardes las dedico a ello, doy clase en colegios de la zona, como una extraescolar y luego estoy en la Escuela Municipal de Torrelavega y en la de Santoña. Puedo decir que mi vinculación en este deporte es toda, porque si no estoy entrenando estoy en casa buscando ideas, viendo vídeos, estudiando sobre ello, siempre hay algo que hacer. Además, mi hija desde los tres años entrena conmigo, siempre la damos la libertad para elegir lo que quiera, pero en ese sentido es algo que la gusta, si el día de mañana me dice que quiere hacer otra cosa, la diré que  perfecto. Ella tiene que escoger sus hobbies, como todos los niños.

- En cuanto a tu figura de entrenadora en este deporte, ¿Qué aconsejarías a las futuras preparadoras? 

Que se formen y que disfruten. Si te gustan los niños y te gusta el deporte es una mezcla perfecta, pero no solo para ser entrenador de esto si no de cualquier otro deporte. Es cierto que acabas agotada, son niños y siempre les pasa algo, te cuentan sus cosas y te implicas mucho, pero te llenan y te recargan las pilas. También tener en cuenta que esto no es monótono, cada día es un mundo y un entrenamiento distinto. 

MARIA

La ex gimnasta María Pardo | Foto: María Pardo

 

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