Sábado 15.12.2018
FÚTBOL

Un año para la historia

La Gimnástica de Torrelavega llega al Sardinero después de vivir un año histórico. El pasado mes de mayo el equipo conseguía el ansiado ascenso en Mallorca después de cuatro temporadas en el infierno de la tercera división. No fue un año fácil para el conjunto blanquiazul. La temporada comenzó sin conseguir los resultados esperados, lo que obligó a la directiva a tomar la decisión de prescindir de Chiri.

El 16 de octubre de 2017 llegaba al banquillo del club Pablo Lago. No pocas fueron las voces que aseguraron que la dirección deportiva había perdido la cabeza. El elegido era un técnico sin experiencia en el grupo cántabro, con pasado racinguista y que había sido destituido hace unos meses en el Avilés.

Pese a todo, los resultados no tardaron en llegar. El entrenador asturiano supo ajustar las piezas para convertir al equipo torrelaveguense en el claro dominador del grupo. La Gimnástica ganó en solidez defensiva y El Malecón se convirtió en un auténtico fortín. Esto permitió remontar en la tabla clasificatoria y acabar la temporada regular como primeros.

El 16 de octubre de 2017 llegaba al banquillo del club Pablo Lago. No pocas fueron las voces que aseguraron que la dirección deportiva había perdido la cabeza

Tocaba esperar rival de playoff. El sorteo decidió que fuese el filial del Mallorca. Un desplazamiento largo y un equipo con jugadores rápidos y habilidosos que supondrían un verdadero reto para los torrelaveguenses. Entonces, la ciudad se volcó con la eliminatoria. 4.000 espectadores plagaron las gradas del Malecón para llevar a los suyos en volandas hacia una victoria histórica. Un 4-1 que ponía todo de cara después de un partido casi perfecto de los de Lago. Pese a todo, tocaría sufrir en las islas. Plazas y bares de Torrelavega se llenaron de aficionados que se quedaron helados después de que los locales se pusieran 2-0 en el ecuador de la segunda parte. Silencio sepulcral y dudas hasta que entonces, el de siempre, Rubén Palazuelos, apareciese para recortar distancias. El partido acabaría en empate y la ciudad estallaba en alegría.

A partir de ahí, un verano lleno de ilusiones, incertidumbre económicas y nuevos fichajes que llegaban para reforzar una plantilla que en su gran mayoría viviría su primera experiencia en la categoría de bronce del fútbol español.

La Gimnástica tardó en arrancar en este nuevo curso. El equipo se dejó puntos importantes ante rivales directos en partidos que parecían cerrados, lo que hizo que el runrún comenzase a extenderse por la capital del Besaya. Los blanquiazules se hundían en la tabla y Lago no acababa de dar con la tecla que ofreciese al equipo la solidez defensiva necesaria para competir en esta nueva división.

Y de nuevo, la solución llegó construyendo desde atrás. En el último mes y medio el equipo ha ganado en solidez defensiva y los rivales de la zona alta han tenido serias dificultades para doblegar a los blanquiazules. Dos victorias y dos empates en las últimas cuatro jornadas han permitido decir adiós a los puestos de descenso y tomar aire a los de Lago.

El domingo en el Sardinero la Gimnástica tiene una de las visitas más complicadas de la temporada. Un millar de aficionados torrelaveguenses acompañarán al equipo con el objetivo de lograr una victoria que puede ser histórica y que pondría el broche de oro a un año inolvidable.

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