martes 26/1/21
MANUEL ACEREDA

“Si alguien intenta agredir a una mujer y consigue hacerlo, ya no hay abogado en el mundo capaz de restaurar lo que le han hecho”

Manuel Acereda, presidente de la Asociación Cántabra para la Seguridad (ACASE), habla de ‘Defensa personal femenina y autoprotección’, un libro donde se recopilan distintas técnicas dirigidas a las mujeres
Manuel Acereda, presidente de ACASE | Foto: Manuel Acereda
Manuel Acereda, presidente de ACASE | Foto: Manuel Acereda

Manuel Acereda es un cántabro interesado en el mundo de los deportes y la seguridad. Así, a los 15 años se convirtió en uno de los instructores más jóvenes de Karate-Do de la época. Más tarde, a los 24 años, se convierte en Policía Local, a la par que compagina su trabajo con las clases de Karate-Do y Full-Contact que imparte.

Así es como Acereda empieza a interesarse por la defensa personal, en concreto la defensa personal femenina y la autoprotección. Por ello, desde la organización que preside, la Asociación Cántabra para la Seguridad (ACASE), ha plasmado en el libro ‘Defensa personal femenina y autoprotección’ una serie de técnicas básicas para que las mujeres “puedan salir airosas de una situación comprometida”.

Además, hace especial hincapié en la necesidad del aprendizaje de estas técnicas, así como de la importancia de una educación en la igualdad. 

- ¿Cómo surgió la idea de hacer ‘Defensa personal femenina y autoprotección’?

En ACASE llevamos dando clase de defensa personal femenina durante unos años, y queríamos hacer algo más. Teníamos la idea de hacer un libro sobre las técnicas de defensa personal femenina y autoprotección. Con el confinamiento de marzo maduramos la idea y nos pusimos a ello. 

Portada de 'Defensa personal femenina y autoprotección'Portada de 'Defensa personal femenina y autoprotección'

- ¿Cuál es el propósito de esta publicación?

Queremos difundir la defensa personal entre las mujeres y que el mayor número de niñas, adolescentes o mujeres de cualquier edad puedan practicar defensa personal femenina y autoprotección. Es un manual muy sencillo y las técnicas que salen las puede hacer cualquier mujer, no hace falta que sean grandes deportistas. El objetivo es que puedan salir airosas de una situación comprometida. 

“La mujer tiene que tener unos conocimientos básico de defensa personal femenina” 

- ¿Cuáles son los motivos que lleva a alguien a aprender técnicas de defensa personal?

Una mujer necesita tener un punto más de autoconfianza en sí misma, en saber que no tiene que tener miedo a hacer algo tan sencillo como pasear libremente por su pueblo o por su ciudad. Muchas mujeres están acobardadas o tienen miedo de lo que les pueda pasar.

- Muchas mujeres vuelven solas por la noche, y vuelven con miedo.

Sí. Lo vemos mucho cuando hacíamos seminarios de defensa personal femenina. Vienen mujeres de todo tipo. Algunas vienen por el mero hecho de practicar deporte, pero muchas otras vienen para aprender defensa personal porque lo ven como una necesidad. O habían tenido una mala experiencia, o simplemente escuchaban tantas cosas que se acababa creando una psicosis. La mujer tiene que tener unos conocimientos básicos de defensa personal femenina.

Esa psicosis de tener miedo, de no ir a los sitios que te apetezcan… Tampoco hablo de ir a la boca del lobo e ir a sitios extremadamente peligrosos, pero sí hay que tener unos conocimientos básicos de defensa personal femenina. No es lo mismo defenderse ante una supuesta agresión ante un hombre en una zona concurrida donde hay gente y portales, que en un sitio más solitario o a desmano. 

Lo primero es ser consciente de que el cuerpo de la mujer no es como el de un hombre. Tenemos que ser conscientes de que si un hombre se mete con una mujer lo hace pensando que va a por una persona débil. Entonces hay que saber jugar con el factor sorpresa, además de conocer una serie de técnicas básicas de defensa personal para poder golpearle, dejarle inconsciente unos segundos y poder escapar. Se trata de eso, de poder defenderse. 

No son técnicas para pelearse con una vecina. La defensa personal femenina va enfocada a que una mujer se pueda defender cuando un hombre que sabe que es más fuerte que ella vaya a agredirla. 

Consiste en que la mujer coja confianza. Una vez que aprendes las técnicas te das cuenta de que es algo que se puede hacer, que es sencillo. No es algo que tú veas en una película en la que das un salto mortal de dos metros. 

- ¿Estamos más concienciados del miedo que puedan pasar las mujeres por la calle?

No me gustan los extremos. No quiero soltar el discurso de ser extremista, que no puedes salir a la calle porque hay peligro, ni de que no pasa nada porque salgas. Evidentemente se dan las dos circunstancias. Puedes salir a la calle sin que pase nada, o salir y que pase algo, como ya les ha ocurrido a muchas mujeres. 

Hay que quitar ese miedo, esa psicosis que podemos tener de que a cierta hora, cuando una mujer va de una parte de la ciudad a otra andando tenga que ir con miedo y tenga que ir acompañada. Es algo que hay que hacérselo ver a los hombres también a nivel educacional. Tú puedes circular como quieras y por donde quieras. Nunca hay una agresión de un hombre fuerte a otro igual, siempre van a por la parte débil, que queramos o no es la mujer. Hay que enseñar a ese cuerpo que físicamente se supone que es más débil a que sepa unas técnicas para poder defenderse ante una agresión.

- Usted ha fundado dos asociaciones, ACES y ACASE, y ha participado en actividades con alumnos de varias generaciones.

Sí, en su día hicimos dos asociaciones. La primera fue ACES (Asociación Cántabra para la educación en materia social), y la hicimos para hacer proyectos educativos en los colegios. Hacíamos reparto de alimentos y juguetes en épocas navideñas, nos dedicamos a recogerlo en empresas y repartirlo entre los más necesitados. Después fundamos la Asociación Cántabra para la Seguridad, que es la ACASE. 

Y hace unos años fue cuando empezamos a hacer cursos y seminarios de defensa personal para las mujeres y la verdad es que ha sido un éxito. La gente ha respondido muy bien y ha salido muy contenta. Hemos tenido casos en los que han salido tres generaciones: la abuela, la hija y la nieta.

- ¿Qué diferencias ve entre estas tres generaciones?

La verdad es que la gente de edad que va a hacer alguna cosa de estas es bastante más moderna. Quiero decir, tienen la mente más abierta. Igual una señora que no sale nunca de casa lo ve como algo estratosférico, pero las que participan en el grupo están bastante integradas. Doy clases a una señora de 72 años y a su nieta de diecinueve o veinte años, y no sé quien es más moderna de las dos. 

La mentalidad ha cambiado. Ya no es lo que era hace unos años. Las mujeres ya no dependen de su marido a nivel económico, y tampoco tienen que hacerlo para salir solas a la calle. 

- ¿Hasta qué punto es legal emplear las técnicas de defensa personal?

En el libro hay un apartado en el que se habla de la legítima defensa recogida en el artículo 20 del Código Penal. Al final la mujer tiene que usar unas técnicas para poder defenderse y salir airosa. 

Si alguien intenta agredir a una mujer y consigue hacerlo, ya no hay abogado en el mundo capaz de restaurar lo que le han hecho. Es mucho más aconsejable salir airosa de una situación de peligro que de un juzgado. En el momento de la agresión no puedes estar pendiente de lo que diga el Código Penal, lo que tienes que hacer es salir de ahí. 

“Quizás el mejor momento para aprender defensa personal femenina es cuando las chicas son adolescentes, a los trece o catorce años”

- ¿Qué momento es el mejor para que una mujer aprenda esas técnicas?

Damos clase a niñas de hasta seis años. Al final también es una forma de hacer deporte. Es evidente que una niña no va a tener los problemas que puede tener una mujer de veinte, o una adolescente de dieciséis años. Pero bueno, no les viene mal introducirse, lo mismo que en otros deportes. 

No hay un límite de edad ni por arriba ni por abajo. Es verdad que no es lo mismo una mujer de 70 años que una de 20, no tienen las mismas condiciones físicas. Pero el caso es aprender las técnicas básicas.

Quizás el mejor momento para aprender defensa personal femenina es cuando las chicas son adolescentes, a los trece o catorce años, que es cuando en cierto modo lo empiezan a necesitar. Además, cuando son adolescentes “contagian” a las que tienen alrededor, y los chicos también se dan cuenta de que las mujeres se pueden defender. Así se quita un poco ese aire de superioridad física que tenemos los hombres con respecto a las mujeres, que tampoco sé muy bien por qué sigue existiendo. 

- ¿Qué proyectos de futuro tiene?

Ahora estamos lanzado el libro en España y Latinoamérica, y tenemos la ilusión de que participen las administraciones públicas en comprar y distribuir los libros y que las mujeres los compren. 

También nos hemos reinventado y vamos a hacer un proyecto para que se puedan dar las clases de defensa personal femenina online si las mujeres no pueden acudir físicamente a los centros deportivos. Es un proyecto muy bonito. Lo más importante es que no lo hacemos nosotros que somos profesionales y que llevamos más de treinta años en ello, sino que quien lo hace son otras mujeres que vienen a los cursos. Entonces las mujeres ven que no lo practica un hombre que lo lleva haciendo muchos años, sino que lo hacen mujeres como ellas.