martes 29/9/20
BORJA TERÁN

“Escribir sobre televisión es una buena excusa para hacerlo sobre nosotros mismos, porque la tele muestra aristas de nuestras propias vidas”

Borja Terán
Borja Terán

Desde que era un niño Borja Terán ha mirado la televisión desde un prisma distinto. Con su primer libro ‘Tele.’ analiza las claves que llevan al éxito dentro de las tantas veces mal llamada ‘caja tonta’.

-¿De dónde nace tu pasión por la televisión?

Siempre he tenido mucha curiosidad por los medios en general y por la televisión en particular. Hoy los niños nacen con la pantalla del móvil y yo soy de los años ochenta, de la generación que nació con el mando a distancia en la mano y con una televisión que era muy imaginativa. Un mundo que te despertaba mucha creatividad y despertó en mí mucho interés en saber cómo nos influye y retrata. 

Es un libro para explicar y para entendernos mejor a nosotros mismos, un libro sin snobismo

-'Tele.' es tu primer libro, ¿cómo surgió la idea de escribirlo?

Antes se me había encargado algún libro que había rechazado escribir, porque quería que cuando llegase el momento publicase un libro que fuese muy mío y que fuese útil. Tras estos años analizando a diario la televisión en los medios de comunicación me había dado cuenta de que no había un libro en el mercado que sirviese para recordar y también para aprender. Colaboro con universidades y me he fijado que los libros sobre televisión de España se habían quedado en los 90 y yo quería que fuese transversal. Escribir sobre televisión es una buena excusa para hacerlo sobre nosotros mismos, porque la tele muestra aristas de nuestras propias vidas. Es un libro para explicar y para entendernos mejor a nosotros mismos, un libro sin snobismo, que mira cuales son los ingredientes del éxito para que algo funcione o no.  

-Presentaste el libro junto a un icono como María Teresa Campos, ¿qué sentiste en esos momentos?

De María Teresa Campos tenemos que aprender mucho todos, porque María Teresa es una de las grandes autoras de nuestra televisión. Si hubiera sido hombre, se la recordaría como a Ibáñez Serrador, pero como es una mujer caemos en que son cosas de maruja, etc. Ha sido una gran creadora, primero en radio, donde dio más pluralidad en una época en la que era difícil serlo y en la televisión acercó el magazine a la gente, introduciendo la política en los mismos, algo que los directivos de la cadena no querían. Creó programas más versátiles y creo que los de ahora tienen mucho que aprender de ella. Teresa seguía mis artículos y así es como nos conocimos, por aquel entonces a mí me parecía una persona inalcanzable y si algo me gusta es que su éxito ha llegado porque es muy atrevida y nunca ha tenido miedo a equivocarse y a ser creativa. Ahora me doy cuenta de lo inspiradora que es y sigue siendo generosa y se sigue ilusionando. Mucha gente no sabe que cuando empezó en TVE se juntaba con una joven Elvira Lindo que era quien la escribía los guiones de los monólogos. Ha sabido aprender de las nuevas generaciones y todo lo hace con la ilusión de la primera vez. 

-¿Qué se van a encontrar los lectores que elijan ‘Tele.’ como su lectura de verano?

‘Tele.’ es un libro para jugar, un viaje por los recuerdos de nuestra vida a través de la televisión. La nostalgia no sirve de nada si no te aporta algo y este es un libro para aprender a través de esa televisión que nos hizo imaginar y también de la de hoy, que nos descoloca. La tele es un retrato de lo que somos, y en los momentos en los que hemos sido más creativos ella también lo ha sido y ahora que estamos más perdidos ella también lo está. A través de ‘Tele.’ analizamos el éxito de Broncano, ‘Paquita Salas’, Iñaki Gabilondo o Antonio Mercero. 

El término telebasura no me gusta porque también existe una mala y una buena prensa o una mala y una buena radio

-¿Hemos eliminado ya ese estigma alrededor de la televisión que hacía que muchas la considerasen como cultura de segunda categoría?

Me hace gracia ver que hay gente que sigue diciendo que no ve la televisión, pero luego les preguntas si han visto ‘La Casa de Papel’ y te comentan que les encantó. La televisión ya no se ve solo por la tele, ha trascendido porque la tecnología evoluciona y no cambia la capacidad de contar historias con mirada propia. Desde la prensa tradicional ha existido esa cosa de sentirse superiores, de ser mejor que el resto, y también hay colectivos que desprecian los medios de masas. El término telebasura no me gusta porque también existe una mala y una buena prensa o una mala y una buena radio. Por eso hay ahora tantos conspiranoicos, porque la conspiración te hace creerte más listo que el resto, al igual que esto, sentir que no ves lo que ve todo el mundo te hace sentir especial. 

-Telecinco sigue imponiéndose mes a mes a sus competidores con una receta que a priori puede parecer sencilla o repetitiva, ¿cómo analizas este éxito?¿crees que veremos un cambio de paradigma próximamente?

Telecinco tiene una parrilla de colaboradores muy diversa, en la que es fácil reconocerse. Mila Ximénez es como el público que ve Sálvame, es muy fácil reconocerse en ella. Ha dado en la tecla con los presentadores. Mientras otras cadenas apostaban por el cuñado perfecto y la guapa de manual, Telecinco refleja la diversidad. Si algo demuestra la historia de la televisión es que la telegenia es el carisma, no la guapura. 

La televisión tiene que ser traviesa y en este momento tan incierto las cadenas prefieren guardar su posición y no perder dinero

Para cambiar esta tendencia de audiencias es fundamental que Televisión Española sea más valiente, lo que pasa es que estamos en un momento de tanta incertidumbre que las cadenas tienen miedo a arriesgar. Telecinco gana porque tiene una programación en directo con dos millones de audiencia fiel. Antena 3 podría competir más fuerte y creo que podría ganar con formatos valientes y a pies de calle, sin complejos a taparse. La televisión tiene que ser traviesa y en este momento tan incierto las cadenas prefieren guardar su posición y no perder dinero. TVE como cadena pública debe atreverse mucho más, pero no solo desde los informativos. Un país es más libre, creativo y culto aprendiendo desde el entretenimiento. Históricamente es algo que la pública ha hecho muy bien a través de programas como el ‘1, 2, 3’, con el que aprendías a través de la creatividad televisiva. Es algo que hace muy bien ‘El Ministerio del Tiempo’ pero hay que hacerlo más y no caer en la dictadura de lo políticamente correcto. 

-¿Cómo se explican los recientes éxitos internacionales de series como 'La Casa de Papel' o 'Élite'?

‘La Casa de Papel’ sí que ha sido un éxito internacional, ‘Élite’ también pero de una manera diferente, no se pueden comparar. La temporada uno en España también fue un éxito en Antena 3 y seguramente se vio más que en Netflix, que juega muy bien con la percepción, sin dar datos de audiencia, al igual que han hecho con ‘Toy Boy’. En España existió una competencia muy feroz en los años de la anterior crisis y eso ha afectado a las series, en las que no solo tienes que ver el comienzo, sino también el final del episodio, y que si acaba muy tarde tiras la toalla en el consumo de televisión tradicional. España es una gran productora de series, y el trabajo de las cadenas es necesario porque las plataformas necesitan esa retroalimentación. Es muy interesante comprobar cómo ahora las series tienen muchas vidas gracias a la emisión bajo demanda, algo muy bueno para la diversidad de producción. ‘Élite’ tiene un público minoritario pero que se distribuye en todo el mundo ahora. 

-En programas como Operación Triunfo hemos podido ver que la manera de consumir televisión ha cambiado entre las nuevas generaciones, ¿toca cambiar la manera que tenemos de medir las audiencias?

Las audiencias no son ya solo el dato del día. En el libro cuento el éxito de ‘Al Salir de Clase’. En un principio fue un fracaso porque era una serie solo para jóvenes y cuando llegó a Telecinco no funcionaba. Publiespaña apostó porque no se cancelase porque tenía un target publicitario muy bueno y fue un éxito gracias a la paciencia. Hay muchas variedades de audiencia y un producto que no es líder puede ser muy rentable, como es el caso de ‘La Sexta Noche’. Hay muchas variables que define el éxito o el fracaso y hay que medirlo con mucha amplitud. Hay que ir recorriendo el camino. 

Comentarios