Lunes 19.11.2018
ENTREVISTAS

“Si al guateque le quitas el techo y las paredes podría ser el botellón”

Para José Ramón Pardo es muy difícil que una persona de 20 años entienda lo que es el guateque, que “era la única forma de socializar”.

José Ramón Pardo | Foto: @AteneoSantander
José Ramón Pardo | Foto: @AteneoSantander

José Ramón Pardo estudió Periodismo y comenzó los estudios de Derecho y Filosofía y Letras. Tiene una gran carrera periodística donde destacó su participación en la revista Blanco y Negro o su puesto de redactor jefe en el Diario ABC. También trabajó en RNE y con todo eso a sus espaldas, había algo que le llamaba la atención: la música.

En el año 2015 presentó su libro ‘Aquellos años del guateque. Historias y recuerdos de la época del tocata’ y este jueves habló del guateque y de su libro en el Ateneo de Santander. Sobre el guateque y el título del libro confiesa que quiso enfocarlo al apareamiento de los jóvenes españoles porque era la única forma en la que podrían salir noviazgos en los años cincuenta.

José Ramón Pardo en el acto del Ateneo José Ramón Pardo en el acto del Ateneo

¿Qué significa la música para usted?

La música, sin practicarla, para mí es mi forma de vida. Yo soy periodista y durante muchos años lo fui de todo uso, redactor jefe en ABC, cubrí viajes oficiales con los reyes, la marcha verde del Sahara, los últimos fusilamientos del franquismo, y luego, por otra parte, siempre escribía comentarios de música o hacía alguna colaboración. Fue en el año 1983 cuando tomé una decisión, despedirme de ABC, de RNE y dedicarme sin ninguna nómina a escribir libros, realizar programas de radio sobre música, por lo tanto al final la música es mi modo de vida.

¿Cómo le describiría a una persona de 20 años qué es el “guateque”?

Lo primero, a una persona de 20 años le costará mucho entenderlo porque la definición sería un grupo de chicos y chicas de edades parecidas que se reunían en casa de alguno de ellos y cada uno aportaba una cosa: la música, el tocadiscos, la bebida, la comida y durante tres horas se bailaba y se compartía un rato. Ahora mismo, si a eso le quitas el techo y las paredes podría ser el botellón. En cuanto al guateque, la importancia que tenía era que entonces la educación estaba separada por sexos, colegios de chicas y colegios de chicos, entonces no había otra forma de socializar. Yo este libro, en un momento de locura, quise titularlo: ‘El guateque, primer ritual de apareamiento de los jóvenes españoles’ pero no me dejaron, pero acababas conociendo así a tu novia, matrimonios, luego divorcios, a veces, y lo que es la vida.

La música mejora día a día, es una ciencia exacta

¿Cómo ha surgido esa evolución desde ese guateque al botellón?

El guateque, desde lo que fue hasta ahora tiene un largo recorrido. Los bajos de los cines sirvieron como lo que conocemos ‘salas de juventud’, donde te reunías y escuchabas música también, pero había una diferencia, tenías que pagar la bebida y la entrada al local, y en cambio cuando hacías el guateque en casa no pagabas nada. Pero se fueron acabando los guataques y se iba a las salas de juventud. Los dueños se dieron cuenta de que no era rentable porque traían a esa gente que escuchabas en disco en directo, y la gente iba a verlos pero no bailaba ni consumía, entonces, acabaron esos conciertos en directo y se ponían discos, ahí empezó la discoteca. El siguiente paso de la discoteca es la macrodiscoteca, pero volvemos a lo mismo, cuesta dinero. Ahí es cuando nos plantamos en esta época y esa sería la evolución desde el guateque hasta el botellón.

Habla de las discotecas, de la música en directo… ¿Cómo ha cambiado la industria musical?

Ha cambiado totalmente. La industria musical durante muchos años se la consideraba como industria del disco, la gente compraba discos y se ponían esos discos, es decir el disco mandaba en todo. Además, era la forma que tenía un artista de que se conociera para que luego hiciera conciertos. Luego, con la aparición del sonido digital que no necesitaba un soporte físico significó la desaparición del disco prácticamente, pero no de lo que estamos hablando, de la industria de la música. Ahora lo que vale en la música es lo que conocemos como los derechos de autor para escucharse en Youtube por ejemplo, por eso les cobran una pequeñísima parte de lo que podía valer un disco. La música mejora día a día, es una ciencia exacta.

Es importante nombrar a Internet si hablamos de música, industria, años 2000. ¿En qué ha beneficiado y perjudicado esto al mundo de la música?

Ha beneficiado en unas cosas y en otras no. Ahora mismo la facilidad de hacer música es enorme, yo mismo en mi casa puedo inventarme una canción con mi guitarra. De antes con esa canción irías a una compañía de discos y ella misma pensaba si la canción merecía la pena y si la persona que cantaba también. Claro, de esa manera, el disco que llegaba a una tienda había pasado por una selección enorme. Es cierto que a veces se equivocaban y dejaban sin grabar a gente buena pero ahora te llega todo, nadie se queda sin escuchar música.  La ventaja es que podemos escuchar todo tipo de música, y la desventaja es que necesitamos a alguien que nos guíe en esa música, lo que antes sería las compañías de discos, críticos musicales… Ahora estamos sin apoyatura esperando a encontrarnos algo bueno.

En cuanto a los concursos musicales, hemos vivido con OT bajadas y subidas, ¿Por qué estas últimas ediciones están en la cúspide?

En OT quieren buscar siempre a gente igual, homogénea, nunca podría haber ganado OT Sabina o Serrat

Yo fui jurado en la primera edición y lo conozco por dentro. Los programas actuales musicales en las televisiones no son de música si no de enfrentamiento, y eso a la gente le gusta mucho. Sea fútbol, baloncesto, baile o lo que sea, porque ahí la gente compite y se les puntúa, ahí está uno de sus atractivos. La primera edición de Operación Triunfo fue un bombazo porque fue por entonces el primer reality show, como Gran Hermano o Supervivientes, pero este tenía una visión positiva, hablaba de la superación, de la capacidad de transformarse. Pareció que de la primera edición iban a salir 12 superventas pero al final de los doce recordamos a cinco y algunos, como Nuria Fergó ahora es actriz, Natalia presenta televisión. Entonces la gente empezó a desanimarse con esa idea. El segundo año de OT fue un fracaso porque los concursantes ya se creían famosos y entones bajó mucho el nivel. Además, tenemos que caer en que todos los concursos son muy volátiles, los jurados se equivocan siempre, es una norma. En la sexta edición la ganadora fue una chica que se llamaba Virginia Maestro que grabó un par de discos con el nombre de Virginia Labuat y luego con Virginia Maestro pero se quedó en nada. En cambio el que no ganó fue Pablo López, que quizá sea la figura más importante de las que están saliendo ahora en la música pop española. Y si nos preguntamos que por qué ahora tiene mucha fuerza es porque lo ha vuelto a coger TVE y lo ha hecho muy parecido al anterior pero corremos el riesgo de que pase algo parecido. Está claro que los que participan cantan muy bien pero como dijo alguien alguna vez “una cosa es cantar bien y otra ser artista”. En OT quieren buscar siempre a gente igual, homogénea, para que lo entendamos, nunca podría haber ganado OT Sabina o Serrat.

Cuarenta y tres años después de cubrir ‘La marcha verde’, ¿qué recuerdo tiene de esa época?

En esa época, nunca se contaron noticias tan importantes en este país y yo tuve la suerte de estar ahí, de ser testigo. La historia de esos últimos meses del año 75 para mí empiezan cuando cubro como profesional los últimos fusilamientos del franquismo, yo cubrí la parte de Burgos. Luego me fui al Sahara y estuve unas semanas viendo cómo España, aprovechando la enfermedad de Franco, decidía si se quedaba o no se quedaba, y yo asisto a la retirada de España. Me volví a Madrid urgentemente porque se estaba muriendo Franco y me toca cubrir como periodista su muerte y entierro. No solo eso, entre medias y metiendo algo de música, un día antes me invitan en Londres a ver al nuevo Bob Dylan, Bruce Springsteen, y tuve la suerte de verle. Después de la muerte de Franco me pide mi jefe que me vuelva al Sahara para poder contar los cambios que veía. En tres meses me pasaron muchas cosas, fue para mí una época estupenda pero a la vez,  yo era el hombre que hacia la música en ‘Informe Semanal’, yo entonces dejé algún programa grabado pensando que iba a esta fuera x tiempo, pero tuvieron que repetir programas míos porque yo no estaba y eso es una vergüenza. Y ahí es cuando empecé a darme cuenta de que me gustaba la música y podría sobrevivir hablando de ello.

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