Miércoles 14.11.2018
JUANITO OIARZABAL

“Las montañas se suben con las piernas y con la cabeza”

Juanito Oiarzabal, en una foto de archivo
Juanito Oiarzabal, en una foto de archivo

Juan Oiarzabal, conocido como Juanito Oiarzabal, ha subido a las montañas más altas de la tierra, los conocidos ochomiles, y ha repetido algunos de ellos. Cuenta que la montaña más peligrosa para él sería Annapurna, junto con el K2 y el Kangchenjunga. Actualmente, se entrena en la montaña y lo que espera de la vida después de lo que ha logrado es mantenerse con vida. 

¿Cómo se llega a las montañas más altas de la tierra? 

En principio, andando. Desde que eres joven empiezas a subir montañas, a conocer más sitios y empiezas a conocer países y cada vez quieres más. Así, por ejemplo, yo subí mi primer ochomil y te plantas en el Himalaya. Sigues subiendo, ves que te va bien la altura, te conoces y a partir de ahí haces un ochomil, haces otro, haces cinco, haces diez, haces catorce y yo he repetido 10 de los catorce. 

Hablando de cuando era más joven, de pequeño, ¿hacía rutas por la montaña?

La montaña más complicada y peligrosa podría ser el Annapurna, luego el K2… el Kangchenjunga

De pequeño lo que me gustaba siempre era subir montañas. Empecé andando de la mano de mi padre con seis, siete años y empecé a subir montañas aquí. Luego ya, con 14 años, conocí el mundo vertical, empecé a escalar en roca y partí de ahí, una carrera imparable hasta ahora.

Yo empecé subiendo El Pirineo, Los Picos de Europa, Los Alpes, y a muchos sitios más. Y luego al Himalaya. He estado en muchos sitios. 

De esas diez que ha repetido de las catorce montañas más altas, ¿A cuál volvería otra vez por gusto?

Pues como he repetido diez, probablemente la que más me gustó sería el Makalu, en Nepal. Aunque hay muchas cosas y muchas connotaciones porque yo, cuando fui a la segunda montaña más alta, me congelé los pies y cuando subí la primera vez al Everest, mi compañero se mata y la segunda subo sin oxígeno. Es decir, son muchas cosas, muchos recuerdos de todas. 

La montaña más complicada y peligrosa podría ser el Annapurna, luego el K2… el Kangchenjunga, ese tipo de montañas. El Everest, por ejemplo, es una de las montañas más vulnerables y ahora mismo es la montaña más segura dentro de los 14 ochomiles.

Lo que espero de la vida también es disfrutar de lo que hago de lo que me apetece

Después de subir estos ochomiles, ¿qué espera de la vida?

Mantenerme vivo. Subir 26 ochomiles como he hecho yo no es fácil. Me he vuelto más conservador, pero es cierto que espero mantenerme con vida, no es fácil después lo que he hecho seguir aquí. Además, lo que espero de la vida también es disfrutar de lo que hago de lo que me apetece, de lo que me gusta, de mi trabajo de día, de montaña, de mis expediciones, de mis viajes, seguir haciendo lo que he hecho y hago. 

¿Qué les diría a los futuros montañeros?

A los futuros montañeros les diría muchas cosas. Entre ellas que la montaña ahora no es como uno llega a soñar y a pensar, hablando de la montaña donde yo me muevo. Eso ha cambiado mucho, se ha convertido en un negocio para muchas agencias, les aconsejo que no se fijen solo en eso, si no que sean creativos, que hagan cosas diferentes, distintas y que intenten alejarse del mundo comercial de las montañas. Siempre hablando de mi mundo, en donde yo me muevo, de mi actividad de montaña.

A los chavales que empiezan ahora, pues les diría que vayan con cuidado y que se informen de todo, de cómo están las condiciones del terreno, de los partes meteorológicos, que lleven ropa en la mochila, que lleven teléfono, GPS… practicar la montaña con seguridad, eso es lo más importante de todo.

¿Cómo ha visto el cambio, en relación a la tecnología, en el mundo de la montaña?

Las cosas evolucionan: los materiales, el equipo, la información. Evidentemente, las montañas también han ido cambiando, los glaciares han ido retrocediendo. Lo más importante a la hora de hacer montaña son los partes meteorológicos, que a día de hoy los clavan al 100%. Por eso tienes una seguridad más.

Además, hablando de las tecnologías, estas hacen que puedas hablar por teléfono desde cualquier campo base del Himalaya, por ejemplo, y puedas informarte de qué condiciones vas a tener en los primeros días de expedición. En mi tiempo, los primeros 15 años que practiqué este deporte, los primeros ochomiles, yo salía de la tienda un poco a ojo. No llegaban los partes meteorológicos.

La montaña no solamente termina en la cumbre, la montaña termina cuando has llegado abajo

Ha dicho que las montañas han cambiado, los glaciares han retrocedido… ¿Tiene la gente conciencia de esto?

Si no la tienen, deberían tenerla. Estamos viendo ahora mismo todos los vientos huracanados, tsunamis, todas las tragedias que están ocurriendo en todo el mundo. Ahora mismo estamos viendo cómo se acerca un huracán hacia las costas de EEUU, eso es consecuencia de todo este cambio climático y se constata de diferentes formas.

En el Himalaya, los glaciares, que yo los estoy repitiendo ahora, de la primera vez que fui hace 20 años, cuando vuelva ahora de nuevo, noto el cambio. Veo fotos y noto el cambio y eso es un síntoma evidente y claro de ello. Por ejemplo, en el Polo Norte de antes, se podía ir prácticamente andando, eso ahora es imposible, ahora hay que ir volando. En el polo Sur estamos viendo, en Groenlandia, lugares donde yo he estado y se ve cómo las temperaturas no son lo frías que eran hace 35 años, ahora casi, hace más calor en el norte que en el sur de Europa.

¿Cuál es su estilo de vida ahora mismo?

Haciendo montaña. Pero ahora mismo recuperándome de una embolia pulmonar que tuve hace dos años, tengo que coger la forma porque me noto un poco pesado, pero no paro de hacer montaña. 

¿Cómo se entrena?

Soy de la vieja escuela. Hago mucha bici, de vez en cuando voy al gimnasio, pero fundamentalmente, en la montaña. Me dedico a entrenarme en la montaña, como la vieja guardia.

Como no todo es el físico, ¿Qué papel juega la cabeza en este deporte?

Hay que tener mucho coco. Las montañas se suben con las piernas y con la cabeza. Es un papel importante tu capacidad de lucha, de entrega de sufrimiento, y de saber y de conocer tu cuerpo. La montaña no solamente termina en la cumbre, la montaña termina cuando has llegado abajo, al campo base. 

Este fin de semana está en Noja, en la II Feria de Ecoturismo del municipio, ¿Qué ha contado en esa charla?

Me he fundamentado en lo mío. He hablado de mi vida, de mis comienzos, de cómo fui poco a poco, es decir de mi historial. Además, he proyectado una película y hemos podido disfrutar visualmente con ella. Luego hemos tenido un coloquio con los asistentes. Yo lo que he querido es transmitir y dar a conocer cómo se realiza una expedición al Himalaya.

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