Miércoles 26.09.2018
MONCHO BORRAJO

“Nos hemos convertido en un país en el que todos tienen derechos y nadie tiene obligaciones”

El dramaturgo y humorista Moncho Borrajo
El dramaturgo y humorista Moncho Borrajo

Moncho Borrajo (Baños de Molgas, 1949) lleva 46 años en el mundo del espectáculo. Después de terminar su trilogía ‘Golfus Hispánicus’, ‘Yo Quevedo’ y ‘Moncho Panza’, el dramaturgo y humorista vuelve a ser él mismo en una obra en la que la improvisación, la crítica ácida y lo políticamente incorrecto son las señas de identidad. La gira de ‘Madre mía, cómo está España!’ pasa por Santander este sábado en el Auditorium de los Salesianos a las 20:30 horas. El artista habla de su espectáculo, de la situación de España y la cultura y de la necesidad de desafiar la autocensura representada por lo políticamente correcto.

¿Qué se puede esperar de su nuevo espectáculo?

A un Moncho en estado puro. Hace algún tiempo me retiré para estar con mi padre, y luego volví con la trilogía ‘Golfus Hispánicus’, ‘Yo Quevedo’ y ‘Moncho Panza’, y una vez terminada me apetecía ser Moncho, improvisar y seguir siendo políticamente incorrecto, que es necesario en este país. En ‘Madre mía, cómo está España!’ se habla de política, pero no solo eso, porque hay improvisación con el público. Por ejemplo, me invento un rap pidiendo a los asistentes palabras. También sacaré a mujeres al escenario, a diferencia de otros espectáculos en los que saqué a hombres porque quería crear provocación.

En estos 46 años de carrera he comprobado que los grandes han utilizado siempre la ternura

Y termino con un payaso mío. Carrillo me dijo una vez que si no hubiera utilizado al payaso el espectáculo habría sido un mitin. En estos 46 años de carrera he comprobado que los grandes han utilizado siempre la ternura: Chaplin, Cantinflas, Gila, Groucho, … Siempre hay una crítica social dura. Es algo que forma parte de mi vida. El espectáculo dura dos horas, con una escenografía con ocho paneles que conforman un mural protesta. La idea es que la gente se divierta, se ría y se pueda discutir, que es lo que siempre he pretendido.

Su espectáculo se titula ‘Madre mía, cómo está España!’. ¿Y cómo está España?

A España le falta una zapatilla voladora que golpee a alguno (ríe). En serio, faltan políticos coherentes, desde la Transición hasta ahora. De todos los partidos, incluyendo los nuevos. Que ahora vengan nuevos políticos a explicarte lo mismo es de chiste. Que seamos los que tenemos más de 60 años los que salgamos a la calle es triste. Un país no funciona porque lo voten. Somos los propios españoles los que tiramos por tierra a nuestros candidatos, y los partidos que defienden el feminismo tienen sin embargo un número limitado de mujeres en sus direcciones.

Somos un país en el que un funeral comienza con llanto y se acaba haciendo chistes. Hace falta más conciencia cívica. No hay comunidad. Nos hemos convertido en un país en el que todos tienen derechos y nadie tiene obligaciones. Hemos elevado a la categoría de inteligentes a los mediocres, y eso me preocupa. Damos más importancia al que quema contenedores que al que saca una beca. Hemos educado a una generación magnífica, pero el 30% de inútiles son los que tiene promoción. Es muy triste. Un señor como Revilla que entra en Sálvame Deluxe para opinar no puede generarme respeto. ¿Cómo puede la gente estar preocupada porque empieza ‘La isla de los famosos’? Hemos llegado a un punto de todo vale, y todo no vale.

Que seamos los que tenemos más de 60 años los que salgamos a la calle es triste

¿Y cómo está la cultura?

Pasa un poco lo mismo. Hay dos medidas. Una positiva porque hay gente espectacular, pero todos ellos no tienen lugar donde expresar lo que valen, y al final no les descubres. Y luego encumbramos a los que no valen. Mal vamos cuando Messi y el resto de jugadores roban dinero y son ídolos, cuando lo primero que hacen los padres al nacer su hijo es asociarle a un equipo de fútbol. Nos quedamos con el palo y tiramos el chupa chups.

Yo siempre digo que soy gay, no homosexual. Si queremos pedir derechos seamos y vayamos normales, no hagamos un festival. Eso está bien para montar una fiesta. Me han llegado a llamar homófobo por hacer un chiste sobre homosexuales. La gente prejuzga, por ser cómico soy tonto, pero la verdad es que para hacer humor hay que ponerse serio.

¿Es necesario ser políticamente incorrecto hoy más que nunca?

Hemos elevado a la categoría de inteligentes a los mediocres, y eso me preocupa

Es una necesidad. La expresión ‘políticamente correcto’ es una autocensura tremenda. Lo peor de la dictadura no era la censura oficial, era la censura propia. Y ver ahora a monologuistas que se autocensuran es patético. Y con esto hemos creado una casta con caspa que son intocables, sobre los que parece que no podemos opinar. Ahora aplicamos una goma de borrar nueva que borra la memoria. Nadie parece acordarse de lo que ha ocurrido hace meses. Tienen una facilidad que me maravilla.

Y luego está la política. Cuando me levanto siempre hay alguien que me llama gilipollas, que me habla como si me lo creyera todo. Todo lo que hace el Gobierno es malo, pero la oposición nunca da soluciones. Critiquen, pero den una solución. Podemos atacó a Rajoy para no decir nada al final, solo por estar ahí, y eso es propio de un ególatra. Cuando veo a Pablo Iglesias que manda a Errejón a la última fila por enfrentarse a él me recuerda a un patio de colegio.

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