lunes 21.10.2019
ENTREVISTA

“No le pongo cadenas a mi cabeza, fluye todo solo”

Luca García con la garza de más de 2 metros
Luca García con la garza de más de 2 metros

Que hay vida en todo y en todas partes ya no es algo que se pueda poner en entredicho y eso bien lo sabe Luca García García, un joven escultor que con tan solo 17 años ha sabido aprovechar la imaginación de un niño, la destreza de un profesional, y las facultades de un aparentemente insignificante trozo de metal para convertirlo en un arte universal. Luca empezó con tan solo 10 años a modelar piezas y desde entonces sigue firme como la chatarra a la que da vida en su afán por poner en valor el arte, la escultura y la fotografía y transmitir a través de ellas el respeto e interés por la naturaleza y los animales. Diversos lugares de España disfrutan de su talento en exposiciones como la celebrada este fin de semana en Noja, donde aves de diferentes especies convierten la plaza de la Villa en un peculiar safari de metal, que se trasladará hasta el Delta del Ebro el fin de semana que viene. Animales perfectamente definidos con ojos embaucadores, alas listas para despegar el vuelo y picos que bien podrían espantar a la más temeraria presa forman parte de los tesoros que Luca ‘desentierra’ y da vida en su casa de campo de Zafra. Como harían estas aves aparentemente ‘inanimadas’ si cobraran vida y extendieran sus metálicas alas, una parte de Luca vuela a diario, su imaginación, una imaginación a la que no pone límites ni “cadenas”. En lo que el resto de los comunes ven basura, estorbos y piezas carentes de valor, este joven extremeño encuentra ojos, patas, cabezas, alas y hasta huesos determinados. Un arte que reivindica el amor por la naturaleza, el entorno y las buenas prácticas de reciclaje. 

¿De dónde viene su pasión por el arte y la escultura?
Ahora tengo 17 años y desde pequeño empecé a hacer fotografías. En el mundo de la escultura comencé alrededor de los 10 años. Fui con mi madre a ayudarla en el trabajo a Rutland, una de las ferias más grandes del mundo relacionadas con este tema en Inglaterra. Allí había carpas enormes y en especial una dedicada solo al arte. Entre los artistas que se daban cita había una que hacía esculturas con chatarra. Yo de pequeño era bastante curioso, y cuando llegué a Zafra, mi ciudad, le pedí a mi padre que me enseñara a soldar, a manejar taladros, radiales y herramientas. Desde entonces ha habido una evolución bastante grande, porque al principio lo que hacía era, con varillas de hierros que se pueden moldear con las manos y se sueldan muy fácil, una especie de siluetas en 3D y el animal ya te lo imaginabas tú. Desde entonces el desarrollo ha sido muy grande pero allí fue donde nació todo.

¿Se puede decir entonces que es autodidacta?
Sí, me gusta mucho hacer las cosas por mí mismo. Me intento dejar orientar por maestros que sepan del tema, pero luego me gusta ir por libre. También improviso bastante, la gente cuando ve una escultura piensa que me ha llevado mucho tiempo, mucha planificación, y en realidad -aunque pueda ser un poco quitarle mérito o valor- hay esculturas que puedes hacer en un par de horas y es todo improvisado. Me pongo a coger piezas y no le pongo cadenas a mi cabeza, va todo solo.

Ese metal se convierte en arte. Es darle una segunda vida

¿Qué tipo de materiales utiliza en sus esculturas?
Principalmente chatarra, que al final es barato o gratis, porque es basura que se tira, que la suelo conseguir tanto en talleres como en polígonos industriales, ya que se compra por kilo. En mi caso también voy a empresas de amigos o talleres y me lo dan, en lugar de querer sacar 5 o 6 euros por esa chatarra prefieren dármela a mí para que yo haga con ella arte. En las últimas estructuras que estoy haciendo, que son todo aves, estoy empezando a utilizar ya otro tipo de metal. En este caso encargo cierta forma a una empresa que corta con CNC y ellos te hacen ese modelo multiplicado por el número que tú quieras. Luego sobre ese material trabajo. Pero suelo mezclar de todo: basura de chatarra, metales, tubos, engranajes, piezas de motores... Todo material reciclable que no se va a utilizar para otra cosa. Aunque no sé si llamarlo reciclaje porque no vuelves a crear metal con ese metal, sino que se convierte en arte. Le puedes dar más o menos valor pero es así, es basura que al final se va a convertir en una escultura. Es darle una segunda vida a ese material.

¿Cuánto tiempo le puede llevar hacer una escultura y qué proceso de composición sigue?
El tiempo es muy relativo. Si tengo prisa o es un encargo a lo mejor en una tarde lo tengo hecho. Por poner un ejemplo, para ‘Econoja’ me encargaron una Garza de 2 metros y pico. Fui haciéndola poco a poco, y me pudo llevar unas 20-30 horas de trabajo porque es muy grande y hay que tener en cuenta temas estructurales, que vaya a aguantar el peso y demás. Pero cosas pequeñas en un par de horas se pueden hacer fácil. En cuanto al proceso tengo dos vertientes, o me hacen un encargo y a través de una foto de ese animal en concreto voy cogiendo piezas y pensando qué hueso o parte del animal puedo hacer con cada pieza; o por mi cuenta hago una escultura, entonces empiezo a poner piezas sin tener ninguna idea en la cabeza, que todo se vaya improvisando y según la marcha. Todo lo que hago es naturaleza, animales o plantas, veo algo distinto en ellos, es lo que me atrae.

La escultura y la fotografía son una ventana, una forma de captar la atención para contar todo lo que hay detrás

Además de escultor hace fotografías, ¿qué busca transmitir con el arte?
Intento siempre relacionarlo todo con poner en valor el medio ambiente, la naturaleza. Y creo que una forma perfecta de ponerlo en valor es darle importancia mediante la fotografía. En mi caso tanto hago fotografía como me gusta ver fotografía, pero en muchas ocasiones, por ejemplo en las redes sociales, la gente ve una foto bonita de pájaros o leopardos y no contempla todo lo que hay detrás de esa foto, se queda en el ‘me gusta’. Detrás hay una especie que lo está pasando muy mal y que necesita mucho apoyo. Yo creo que la fotografía es una manera perfecta de llamar la atención, y a partir de ahí contar toda la historia que esconde esa especie y el ciclo de vida que tiene. La escultura y la fotografía son una ventana, una forma de captar la atención de la gente para contarle todo lo que hay detrás. 

¿Qué esculturas se pueden ver en la feria ‘Econoja’?
Son todo aves de la zona, hay un morito, una espátula, una garza imperial, un par de limícolas, todo aves del entorno. Tengo nueve ya realizadas, más una que hice en directo para toda la gente que quiso ver cómo se compone en persona. Me traje unas cajas con chatarra, herramientas, un par de materiales y la cabeza de la gaviota y las patas ya hechas. Todo lo demás lo elaboré en directo. Además se puede ver una garza de casi 3 metros.

escuturaUna de las aves de metal expuestas en 'Econoja'

¿Las piezas las conserva o las vende?
Cuando hago esculturas que me gustan mucho al principio no quiero venderlas, pero ya poco a poco me voy concienciando que tengo que sacar un beneficio de esto porque sino no se mantiene, aunque se trabaje con basura y con chatarra es algo caro simplemente por maquinaria, transporte, material y todo el trabajo que hay detrás, que hay que pagarlo de alguna forma. Yo estoy a favor de que el arte se pague bien. Hay muchas esculturas que regalo a familia o amigos o las tengo yo en casa y otras que destino a venderlas o encargos. De esta forma si una parte de esas esculturas las voy vendiendo puedo seguir creando o ampliar la maquinaria para poder hacer cosas más grandes, con material más exclusivo. Las ferias son un escaparate pero hay muy pocas ventas en ellas, suele ser todo por encargos.

Es muy joven ¿le gustaría que esta afición se convirtiera en su profesión?
Cuando empecé sí que era 100% hobby y ahora poco a poco se va convirtiendo en algo más, algo intermedio entre el trabajo y la afición. No deja de ser algo que a mí me gusta mucho, entonces yo no lo llamaría trabajo como tal. Sí que es verdad que hay una distinción entre el yo decidir hacer una escultura por mi cuenta o que me encarguen hacer veinte esculturas, es bastante diferente. Sí que me gustaría que se convirtiera en un trabajo pero sin que sea algo excesivo, porque estoy seguro de que si tuviera que hacer todos los meses un número elevado de esculturas me iba a dejar de gustar y en el momento que me dejara de gustar no iba a ser lo mismo. Que sea un trabajo pero no a tiempo completo, no verlo como simplemente una obligación laboral.

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