viernes 4/12/20
MEMORIA

"Rafael Rodríguez Rapún fue el último gran amor de Federico García Lorca"

María Teresa León, escritora y esposa de Rafael Alberti, conocía la historia de García Lorca y Rapún y dejó escrito en sus memorias lo siguiente: “Estoy segura de que después de disparar su fusil rabiosamente se dejó matar. Fue su manera de recuperar a Federico”.

Federico García Lorca y Rafel Rodríguez Rapún
Federico García Lorca y Rafel Rodríguez Rapún

Todo cuanto rodea a la historia de Federico García Lorca está rodeado de oscurantismo. En el verano de 1936 fue asesinado por su condición de socialista y homosexual, ambas cualidades mal vistas en la época. Y, un año después, el último gran amor del poeta y dramaturgo, Rafael Rodríguez Rapún, murió en un bombardeo de las tropas franquistas.

Sin embargo, el yacimiento de Rapún no fue conocido hasta hace unos años cuando Ian Gibson acudió a Santander para documentarse sobre García Lorca.

Patricia Gómez Camus es historiadora del arte e investigadora, además de trabajadora en el cementerio de Ciriego, en la capital de Cantabria. Por ello, conoce cuanto rodea a la historia de los restos de Rafael Rodríguez Rapún, cuyo yacimiento es desconocido por la mayoría de santanderinos.

¿En qué momento se descubre que Rafael Rodríguez Rapún está enterrado en Cantabria?

Rafael murió exactamente un año después que García Lorca, quien no sólo era un referente para él, sino la persona a la que realmente quería

El impacto ha sido bastante reciente. Hace un par de veranos vino Ian Gibson, el historiador en torno a la figura de Federico García Lorca, para conocer dónde se encontraban los restos de Rafael Rodríguez Rapún. En el cementerio no teníamos consciencia de eso, ni siquiera estaba en el catálogo. Además, nuestra manera de trabajar no era tanto la historia que albergaba Ciriego sino su arte. Entonces la historia la hemos ido construyendo a posteriori.

Más, adelante, Alberto Conejero vino con su obra, ‘La Piedra Oscura’, cuyos actores principales fueron Daniel Grao y Nacho Sánchez. Y durante la gira, cuando la programación del Palacio de Festivales corría a cargo de Regino Mateo junto a Eneko Vilches, hicieron un pequeño acto de homenaje con los actores, que desconocían que Rapún estuviese enterrado aquí. Además, también leyeron poemas del libro ‘Los Sonetos del Amor Oscuro’ de Federico García Lorca,  que estaban dedicados a Rafael.

¿Qué se sabe de la historia de las tres erres, como solía decir García Lorca al referirse a Rapún?

No hay mucha documentación sobre este personaje. Sí que es cierto que se incorporó como secretario de La Barraca, el grupo de teatro universitario dirigido por Federico García Lorca y Eduardo Ugarte. Fue allí donde conoció al poeta con el que finalmente tuvo una historia romántica.

También se sabe que, el 18 de agosto de 1936, cuando murió García Lorca, Rapún estaba en Madrid, y, al enterarse la muerte del poeta, decidió enrolarse al ejército republicano y vino al Frente del Norte.

Es entonces cuando, justo un año después, muere en Cantabria luchando contra las tropas franquistas y sus aliados.

Patricia Gómez Camus, en el cementerio de Ciriego Patricia Gómez Camus, en el cementerio de Ciriego

Rapún murió permaneciendo sentado en un parapeto, a diferencia de sus compañeros que se echaron al suelo, cuando una bomba explotó cerca y fue mortalmente herido…

Efectivamente. Si le damos una vuelta, se podría decir que es algo poético, romántico. Rafael murió exactamente un año después que García Lorca, quien no sólo era un referente para él, sino la persona a la que realmente quería. Sin lugar a dudas, el asesinato del poeta y dramaturgo le marcó.

Tener una relación con Federico García Lorca era vivir con mucha intensidad

María Teresa León, escritora y esposa de Rafael Alberti, conocía la historia de García Lorca y Rapún y dejó escrito en sus memorias lo siguiente: “Estoy segura de que después de disparar su fusil rabiosamente se dejó matar. Fue su manera de recuperar a Federico”.

Sí, en cierto modo la poesía cubrió su historia. Es cierto que tener una relación con Federico García Lorca era vivir con mucha intensidad. Además, a ello se sumaba el hecho de que la homosexualidad estaba mal vista por aquel entonces, y contarlo en determinados entornos era bastante complicado. Lamentablemente, al igual que García Lorca, mucha gente murió por su condición sexual durante la Guerra Civil.

¿Qué supone el descubrimiento del yacimiento de los restos de Rapún?

Para nosotros fue una agradable sorpresa. La figura de Federico García Lorca y todo el entorno Lorquiano nos supone un cierto orgullo, aunque su fallecimiento fue algo realmente trágico para la sociedad.

A raíz de esa visita de Ian Gibson supimos que Rafael Rodríguez Rapún, el último gran amor de Federico García Lorca, está enterrado en el cementerio de Ciriego. Así lo dejó el historiador reflejado en uno de sus últimos libros tras comprobar la ubicación exacta de los restos.

Además de Rapún, aquí también tenemos a Carmen Amaya, por lo que tenemos un espacio muy poético.

Otro personaje relevante es la madre de Rosario Acuña, una de las mujeres que, además de periodista y escritora, comenzó a impulsar la igualdad en España y a reivindicar el papel de la mujer en la sociedad.

Su descubrimiento vino a raíz de las investigaciones de un historiador asturiano. Gracias a esa consulta quitamos el arbusto que tapaba la tumba y al volver a colocar la losa de cierre vimos que había inscrito un poema de la propia Acuña.

Algún día ser homosexual no estará mal visto por la sociedad, se considerará lo que realmente es, algo natural

¿En algún momento las instituciones de Cantabria han querido resaltar que Rafael Rodríguez Rapún se encuentre, como muchos dicen, “mirando al mar” en Ciriego?

En el cementerio de Ciriego nos hemos hecho eco desde el primer minuto en el que supimos que los restos de Rapún yacían aquí. De esta forma, comenzamos a hacer una tarea de divulgación y la gente se empezó a interesar por esta historia.

Aquí hacemos diferentes visitas nocturnas, y una de las más destacadas fue una teatralización en la que Eneko Vilches interpretó a la figura del propio Rapún y recitó algunos versos.

Desde el principio le hemos dado relevancia a estas visitas nocturnas que surgieron como consecuencia de la publicación de José Ramón Saiz Viadero en 2018 en la que escribía sobre Rafael Rodríguez Rapún y su historia con Federico García Lorca.

Esta publicación y las visitas al cementerio fueron prácticamente a la par, por lo que fue entonces cuando la figura de Rapún empezó a generar interés.

Lápida de Rafael Rodríguez Rapún Lápida de Rafael Rodríguez Rapún

Rafael está enterrado en las Urnas Centro 3 norte nº214 del cementerio. ¿Ha sido siempre su yacimiento original?

No, ha sufrido un traslado. Es muy importante que con el paso de los años hayamos podido recuperar sus restos y, consecuentemente, su historia. Al principio estaban bajo tierra. Pero en 1947, diez años después de la muerte de Rafael, su padre, Lucio Rodríguez, acudió al cementerio de Ciriego para trasladar los restos óseos a otra urna ubicada en el mismo santuario.

Cuando supimos que Rapún estaba enterrado aquí, leímos su historial y descubrimos este traslado. Me llamó mucho la atención que, a pesar de que Rafael no fuese del norte, sus restos se quedasen aquí.

Dicen que él fue el último gran amor de Federico García Lorca…

Efectivamente, muchos historiadores hablan de Rapún como el último gran amor de García Lorca.

Por entonces la homosexualidad estaba mal vista. Ahora se está empezando a progresar, pero aún queda mucho camino por hacer. ¿Algún día se podrá llegar a una igualdad?

Sinceramente, creo que sí. Algún día ser homosexual no estará mal visto por la sociedad, se considerará lo que realmente es, algo natural.

Aunque hemos tardado, ahora hay cierto respaldo, se está empezando a normalizar. Pero sí que es verdad que siempre va a quedar una parte de la sociedad que no esté de acuerdo.

Hay que educar a las personas para que la trágica historia en la que se vieron envueltas miles de personas no vuelva a suceder

Y, en cierto modo, ¿no se está repitiendo ahora una lucha social entre dos ideologías totalmente distintas?

Sí, ahora mismo estamos pasando a un extremismo que habría que revisar. El pasado 3 de noviembre ha sido el ochenta aniversario de la muerte de Manuel Azaña, presidente de la Segunda República, y parece que se está recuperando esa parte de la historia con diferentes publicaciones. Puede ser una oportunidad para concienciar a la sociedad sobre todo lo que ocurrió durante la Guerra Civil, y que no vuelva a pasar algo parecido.

A nivel personal, confío en que todo se normalice poco a poco. Al final tenemos que saber nuestra propia historia.

Usted escribió junto a José Ramón Saiz Viadero ‘Mujeres de Cantabria en el exilio republicano’. ¿Qué percepción hay en Cantabria de esta lucha antifranquista?

Es bastante difícil de valorar. En el libro nos centrábamos más en dar nombre y apellido a las mujeres que fueron doblemente represaliadas. Primero por ser mujeres, y segundo por ser republicanas. Era el doble estigma que podía tener una mujer. El hombre, sin embargo, solo era republicano.

La lucha no fueron solo las batallas de la Guerra Civil. Muchos niños y niñas tuvieron que ser enviados a países como Rusia, Dinamarca, Francia… Y leer testimonios de mujeres que recuerdan como tuvieron que salir en su infancia, los campos de concentración en los que estuvieron no solo fue chocante, fue muy duro.

‘Mujeres de Cantabria en el exilio republicano’ ha sido un punto de partida, y gracias a ello muchas familias han querido contar su historia. Por desgracia, gran parte de lo que pasaron los republicanos, especialmente las mujeres, como consecuencia de la lucha antifranquista, quedará en el olvido.

Tras todo aquello mucha gente no quería recordar, y, por tanto, no lo comentaban en los entornos familiares en los que había que tener sumo cuidado por las posibles represiones posteriores a la Guerra Civil. De esta forma, los testimonios han quedado olvidados. En algunos casos, por suerte, se pasaron de generación a generación, pero se ha perdido mucho.

Es difícil que la sociedad conozca la verdad sin apenas datos. Pero hay que educar a las personas para que la trágica historia en la que se vieron envueltas miles de personas no vuelva a suceder.

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