Lunes 20.08.2018
MAYO DEL 68

“Santander era una ciudad poco accesible, en la que nadie podía entrar en la Magdalena o en Mataleñas”

El expresidente de Cantabria y exalcalde de Santander, Juan Hormaechea, recuerda que "hace años ya funcionaron en Santander los trolebuses articulados y la realidad es que fracasaron económicamente".

"El Parque de Cabárceno que veo actualmente no puede ser un parque de atracciones".

"Me preguntaron si Cataluña y País Vasco tendrían derecho a la autodeterminación y comenté que legalmente no es así pero que nuestra Constitución debería haber planteado la posibilidad de una consulta con ciertos límites".

El expresidente de Cantabria, Juan Hormaechea. Foto: edc
El expresidente de Cantabria, Juan Hormaechea. Foto: edc

Juan Hormaechea Cazón (Santander, 5 de junio de 1939) nos recibe en su despacho, situado en una céntrica calle peatonal de la capital de Cantabria. Vivió Mayo del 68 en una Santander que reclamaba cambios sustanciales en su día a día. En 1973 comenzó su carrera como concejal en el Ayuntamiento de la capital para convertirse en alcalde sólo cuatro años después. Tras estar una década al frente del Consistorio municipal decidió dar el salto a la política regional convirtiéndose en el tercer presidente de la historia de Cantabria. Su figura ayuda a entender el reflejo que tuvo ese Mayo del 68 en la juventud de la región. 

¿Qué recuerdos tiene de Santander en aquel año 68?

Era una ciudad poco accesible, en la que nadie podía entrar en la península de La Magdalena o en Mataleñas y en la zona de General Dávila no había ni un solo parque o espacio libre. Además, también había graves problemas a lo largo de toda la década de los 60 con el suministro del agua y con la segunda playa del Sardinero, cuando  bajaba la marea. Existía una dicotomía absoluta entre el muelle y lo que podía entenderse como la zona más noble de la ciudad y el área de ampliación de la misma.

Por momentos parecía que se tambaleaba la estructura social francesa de la época

¿Era una ciudad abierta al mar?

Santander siempre estuvo inclinada hacia el mar. Recuerdo que cuando yo tenía doce o trece años alquilábamos botes y nos enseñaban a remar por la Bahía. Eso era algo muy habitual en la época y que hoy en día ya no existe.

¿Qué recuerda de aquel Mayo del 68 francés?

Por momentos parecía que se tambaleaba la estructura social francesa de la época. El General Charles de Gaulle, Presidente de Francia, acudió a Alemania a que las tropas francesas le garantizasen su apoyo y solo entonces volvió a París para llevar a cabo una represión mucho más enérgica. Hay que decir que la masa obrera no se volcó acompañando a los estudiantes.

Ayuntamiento de Santander en los años 60. Foto: Escenas de Santander Ayuntamiento de Santander en los años 60. Foto: Escenas de Santander

¿Y a qué se debió que tardasen tanto en sumarse?

La masa obrera tenía intereses económicos y no sociológicos, mientras que la gente joven sentía la angustia de creer que iban a vivir mucho peor de lo que lo hicieron sus padres. Esta fue la mecha que prendió la revuelta.

¿Cómo se vivió ese momento aquí?

En mi caso estaba en mi oficina ejerciendo como abogado y recuerdo que era una época con mucha ansia de libertad, a la que entonces llamaban libertinaje. De alguna manera se acompañaba espiritualmente a esos jóvenes de Francia.

La masa obrera tenía intereses económicos y no sociológicos, mientras que la gente joven sentía la angustia de creer que iban a vivir mucho peor de lo que lo hicieron sus padres

¿Dónde se divertía la gente joven antes de Mayo del 68?

Solíamos ir al guateque que estaba situado en frente del Colegio San José. También tenía un amigo que una vez a la semana organizaba uno en un piso vacío que tenía en la calle Lealtad. Era complicado porque había que pedir permisos al Gobierno Civil y todo era muy estricto y encorsetado.

¿Cree que Mayo del 68 cambió en algo el devenir posterior del mundo?

Fue un empujón importante, pero es de esos que se encuentran una pared que lo frenan y lo agotan. De aquel Mayo del 68 quedaron posturas intelectuales y el abandonar la teoría de que el triunfo en la Guerra Fría era lo más importante. Quedó claro que lo importante era asegurar un porvenir digno a los estudiantes.

¿Qué fue lo mejor y lo peor de aquella revuelta?

La perspectiva es ya muy lejana, y en España no lo vivimos como tal. Lo mejor que nos llevamos fue ese ansia de la gente joven por buscar un hueco digno dentro de la sociedad y lo peor fue su fracaso.

Juan Hormaechea con 19 años. Foto: edc Juan Hormaechea con 19 años. Foto: edc

¿Se pueden comparar estas revueltas con ‘La Movida’ en los años 80?

La Movida madrileña, que al final afectó a todo el país, era mucho más alegre, mientras que el mayo francés tenía tintes más trágicos porque era una muestra de impotencia. Su fracaso afectó a las generaciones posteriores y las hizo más maleables al entorno político.

La Movida madrileña, que al final afectó a todo el país, mientras que el mayo francés tenía tintes más trágicos porque era una muestra de impotencia

¿Se podría volver a producir un fenómeno como el de Mayo del 68?

En estos momentos vemos cómo la población disminuye y también lo hace la natalidad por lo que no hay el tanto por ciento de jóvenes que había en aquella época. Por otra parte, hay que insistir en que quizás no existe ya esa ansia por tener un coche deportivo, u otros bienes económicos. La juventud lo que quiere es tener tiempo libre. La diferencia es abismal. Además, el crecimiento del papel de la mujer en la sociedad tiene mucha importancia. Ellas tienen más propensión al diálogo y son menos violentas. Había una zarzuela maravillosa titulada ‘Gigantes y cabezudos’ que decía que si las mujeres mandasen, en vez de mandar los hombres, serían una balsa de aceite los pueblos y las naciones.

¿Considera que a día de hoy la juventud continúa teniendo esta falta de espacio?

En la actualidad es mucho más grave, pero la juventud de hoy en día tiene otras vías de escape que permiten dulcificar la situación. La relación entre hombres y mujeres era difícil en aquella época y sin embargo hoy está mucho más normalizada. Esa posibilidad de vivir juntos y también la influencia de las mujeres han dulcificado y suavizado la sociedad.

¿Estamos experimentando pérdida  de talento, del bien que supone la juventud?

Dos de mis hijos se han tenido que ir a trabajar a Madrid y nunca hay que pensar que lo que le pasa a uno es único, que aunque no sea una totalidad, probablemente sea una generalidad. Cantabria tiene una población que va envejeciendo y no hay reposición de jóvenes porque buena parte de ellos emigran. La gente mejor formada, la que mejores resultados académicos obtienen, se aleja de aquí.

¿Cree que hoy en día puede resurgir con fuerza un movimiento de izquierda radical de la mano de la juventud?

Aunque haya chispazos e inclusos pequeñas explosiones, la economía se impone brutalmente sobre todas las cosas al igual que lo hace la globalización. La competencia hace que el empresario esté permanentemente poniéndose al día de tal manera que se produce un proceso de ganancias que tienen que reinvertirse casi al 100% para no perder la carrera de la productividad con otros países que ofrecen costes más bajos. Todo esto hace que la juventud se desanime y se dedique a vivir con unos medios más estrechos pero en los que están acomodados, y esa situación se compensa de alguna manera también en esa libertad sexual que comenzó en California con el movimiento Hippie.

Históricamente este era un sitio en el que las crisis tardaban en entrar, y ahora nos está costando salir

¿Cómo es el día a día de Juan Hormaechea?

Por las mañanas trabajo en el despacho y las tardes las dedico a leer. También me gusta viajar, cuando puedo. El destino que más me sorprendió fue Birmania, nunca he conocido a gente más amable y el país me impresión mucho.

¿Antes de llegar al cargo de Alcalde era consciente de las necesidades que tenía Santander?

Sabía que debía enriquecer a la población fuera de sus casas. No podía hacerlo dentro, porque nuestro radio de actuación ahí es relativo, pero sí que podíamos hacerlo fuera.

Usted fue muy visionario, buen ejemplo de ello es el Parque de Cabárceno.

No me gusta el Parque de Cabárceno que veo actualmente. No puede ser un parque de atracciones. Mi idea era que fuese un espacio en el que se pudiera entrar gratuitamente de la misma manera que lo haces en la Magdalena o en Mataleñas.

Cartel de la candidatura de Juan Hormaechea al Ayuntamiento de Santander Cartel de la candidatura de Juan Hormaechea al Ayuntamiento de Santander

¿Qué obra le quedó pendiente durante su etapa como alcalde?

Hace unos días se hablaba del acuario de Valencia, que es excepcional en toda Europa y creo que a mí me quedó por hacer algo así.

¿Qué valoración hace del nuevo Metro-TUS?

Hace años ya funcionaron en Santander  los trolebuses articulados y la realidad es que fracasaron económicamente, ¿qué va a pasar ahora con este autobús articulado? Aún no lo sé, es pronto para valorarlo pero la experiencia en este caso y, más para los que conocimos los trolebuses, es un grado.

¿Cómo analiza la situación política de Cantabria?

Lo que es absurdo es pensar que con un 48% de apoyo se puede proclamar la independencia, eso es una aberración absoluta

No sigo con detenimiento la política regional. Lo que sí creo es que la crisis nos ha afectado mucho. Históricamente este era un sitio en el que las crisis tardaban en entrar, y ahora nos está costando salir. Solo hay que ver la cantidad de negocios de Santander que se alquilan o se venden.

¿Cree que puede deberse  a los problemas de logística y comunicaciones?

La logística y las comunicaciones para los pueblos y las naciones son como las arterias y las venas para las personas. Cuando no tienes capacidad de circulación pierdes esa posibilidad de pensar y de andar.  

Como letrado, ¿qué opina de la situación que vive actualmente Cataluña?

Ya hace años opiné, causando un gran revuelo, ya que me preguntaron si Cataluña y País Vasco tendrían derecho a la autodeterminación y comenté que legalmente no es así pero que nuestra Constitución debería haber planteado la posibilidad de una consulta con ciertos límites. Entiendo que es absurdo que para salir de la Comunidad Europea solo sea necesario conseguir el 50 y poco por ciento de los votos pero también creo que para una comarca o región, que tiene cierta historia diferenciada, o que se ha diferenciado con el paso del tiempo, debería hacerse una consulta que necesitase un respaldo mínimo del 80% de la población. Lo que es absurdo es pensar que con un 48% de apoyo se puede proclamar la independencia, eso es una aberración absoluta.

Juan Hormaechea (der.), en una foto de archivo

¿Cree que la solución está próxima?

Habría que analizar hasta qué punto la población está tan radicalizada como los políticos, porque yo creo que no. Evidentemente ese es el problema, la clase política necesita estar como pez en el agua y creo que allí está desconectada de la nación.

¿Cómo le gustaría pasar a la historia?

En la construcción del París de Napoleón III el gran urbanista de la época creó un programa para construir cuatro parques, de los que pudo llevar a cabo dos y que hoy en día son el corazón de la ciudad. Algo similar pasó en Nueva York, cuando construyendo manzana tras manzana, un movimiento liderado por un poeta decidió comprar todas las parcelas que hoy constituyen Central Park. Un político  al que admiro mucho es Dionisio Ridruejo, que fue escritor y poeta y en su libro ‘Casi unas memorias’ dijo que si tuviera que escoger entre construir bellas poesías o enriquecer a la sociedad, se quedaría con lo segundo.

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