Miércoles 14.11.2018
ENTREVISTA

“Para ser del Rebujas hay que venir a vivir el Festival”

El presidente de la Asociación Rebujas analiza lo que han significado estos 20 años de historia, el cambio generacional que se ha producido y lo que aporta un evento que se ha convertido en el cuarto más importante de España en cuanto a música rock.

La edición 2017 del festival Rebujas Rock, el próximo 30 de septiembre, vuelve a llevar la música y el buen ambiente a un entorno incomparable como el valle de Buelna, dentro de las fiestas patronales de San Mateo. El presidente de la Asociación Rebujas, Rubén García, ha analizado en una entrevista audiovisual concedida a eldiariocantabria lo que representan estos 20 años de trayectoria, en los que tanto el rock como las bandas de música y el público han cambiado. Una evolución que también ha llegado al propio festival, que busca los medios para poder mantener el auge que ha vivido en estas dos décadas y que le han convertido en el cuarto festival más importante de España.

Un Festival que, como destaca García, no tiene a ninguna empresa detrás, está realizado por una asociación sin ánimo de lucro y con el apoyo de todo un pueblo que se vuelca con esta cita musical a la que ya acuden miles de personas de todo el país para disfrutar de un evento que es algo más que música o cultura. Y es que para disfrutar del Rebujas Rock, para ser un ‘rebujero’, tan solo hay que venir a vivir el Festival y el buen ambiente que genera su público.

El Rebujas Rock cumple 20 años. ¿Qué significa esta edición?

La edición 2017 viene después de mucho trabajo, de una larga trayectoria de gestión y de una infinidad de dificultades que nos han llevado a que el 30 de septiembre vivamos, eso espero, una noche mágica como las anteriores y con un cartel variado.

Los estilos clásicos están desapareciendo, y no hay bandas nuevas que empujen a los históricos

Como siempre, se intenta configurar en cuanto a estilos, con grupos punteros nacionales y en una situación en la que el rock está cambiando, no solo en lo generacional, sino también en las propuestas sobre el escenario. Los estilos clásicos están desapareciendo, y no hay bandas nuevas que empujen a los históricos, que hasta ahora han sido los pilares del Rebujas.

Nos encontramos con una generación nueva, una estructura de comunicación ante la gente joven diametralmente opuesta. No solo han pasado 20 años, sino que ha habido un cambio radical en la música rock en España. Y el Rebujas se tiene que actualizar. En el primer Rebujas ya empezamos a apostar por el cambio, pero ha sido más rápido de lo esperado. No quiero ser pesimista y decir que el rock clásico se está acabando, sino que está habiendo una transformación y festivales como el nuestro tiene que adaptarse.

Ese cambio generacional también se nota en el público que acude al Rebujas.

Sí, el público ahora es muy distinto al que venía en los inicios del Festival, primero porque tiene mayor capacidad de atracción. Eso hace que, en los últimos años, de la gente que acude al Rebujas más del 50% sean de fuera de Cantabria. Eso es muy bueno para el Festival, para la Comunidad Autónoma y para la lectura que hay que hacer para las bandas que configuran el cartel.

La cultura de Cantabria en lo musical se tiene que abrir. Paradójicamente ahora hay más bandas de música que masa de seguidores

La cultura de Cantabria en lo musical se tiene que abrir. Paradójicamente ahora hay más bandas de música que masa de seguidores, algo que no pasa en las comunidades vecinas. Si hablas con los grupos locales te lo dicen: hay muchos problemas para despertar la cultura de ver la presentación de un disco de una banda en una sala, nos cuesta pagar por ello, pero no por una bebida en el disco bar de al lado. Es un problema cultural y de conciencia que hay que salvar.

Sin embargo, en los últimos Rebujas ha habido más público en la parte cántabra.

El público en general ha crecido exponencialmente. Se ha notado un repunte, pero no quita que el problema exista. Ahora hay muchísimas bandas que han mejorado en cuanto a calidad y estilos, pero este aumento no ha estado acompañado por un aumento proporcional del público.

La evolución del Rebujas ha sido constante, y ahora mismo es el cuarto más importante de España. ¿Qué destaca de esa evolución?

El reconocimiento de ser el cuarto festival de España hace que sigamos teniendo alicientes para seguir creciendo y ser realistas

Lo primero es que el trabajo se ha hecho sin ningún tipo de ambición, y la prueba es que es el Festival ha ido quemando etapas manteniendo la ilusión del primer año y con la experiencia del último. Sobre todo empujando un Festival cuyo mayor activo es el público, que cada año acude en mayor medida y que permiten que siga adelante. Todo el mundo sabe que detrás del Rebujas no hay ninguna empresa, es sin ánimo de lucro.

Ese reconocimiento de ser el cuarto festival de España hace que desde el pueblo de San Mateo sigamos teniendo alicientes para seguir creciendo y ser realistas, tener los pies en el suelo. Cada vez es más difícil hacerlo sostenible, y hay que despertar la conciencia de la gente de que hay que dar un plus mayor. A muy poco que haga la gente que viene habrá Rebujas para largo en lo económico y lo sostenible.

Un pueblo volcado, algo muy importante para que salga adelante el Festival.

Eso sin duda. No se ha perdido, e incluso se ha fortalecido. También en eso hay un cambio generacional. La gente del pueblo de veintitantos años prácticamente han nacido con el Festival. Pero esta implicación del pueblo se tiene que conjugar con la sostenibilidad económica, y está claro que ahora el proyecto está encima de la mesa.

Ahora bien, hay que tener dos conceptos claros. Si se quiere ir a un festival de botellón, primero que lo permita, como el Rebujas. Pero el primer concepto es el medioambiental cuando llegas a un paraje natural como el de Buelna. Intentar que lo que dejes sea parecido a lo que te encuentras cuando has llegado. Es muy importante, a presente y a futuro.

La otra parte es la económica. Si cada grupo de amigos destina una parte del bote que habitualmente se hace a gastar en el Festival, esto permitiría que fuese más sostenible, más limpio, un modelo medioambiental y que no dependiese tanto de la lluvia, de las ayudas y de los problemas y gastos en cuanto a calidad del cartel y la puesta en escena. En definitiva, contribuir todos con su granito de arena.

El denominador común siempre ha sido el buen ambiente que ha habido todos los años. A eso se suma el entorno incomparable

¿Cómo hay que ser para ser un ‘rebujero’?

La seña de identidad del público del Rebujas es que le gusta la fiesta, que viene a un festival que es algo más que un evento musical o cultural. Muchos comenzaron a venir con 16 años y ahora vienen con la familia, y eso aporta un plus brutal. Es un festival donde la gente tiene la oportunidad de conocer a público de medio Estado español. Estoy convencido de que habrá parejas que se habrán conocido aquí. Eso no te lo da otro tipo de eventos.

El denominador común siempre ha sido el buen ambiente que ha habido todos los años. A eso se suma el entorno incomparable. Al margen de la trayectoria, tiene un público especial y se nota cada año.

La zona de acampada da una libertad que tienen pocos festivales.

Es una peculiaridad tener un valle que parece diseñado para hacer este festival. Los accesos no pueden estar más centralizados. El que viene el viernes y acampa puede ver el escenario como tumbado en la tienda como si fuera la zona VIP. No hay problemas por ver nada, no entra polvo. Las conexiones permiten también que gente que viene desde lejos puede visitar Cantabria, ir a la playa, ir a la montaña, lo que se suma a la oferta cultural del Rebujas.

Un prototipo de rebujero es ‘Desastre’, la unión San Mateo-Usera es máxima. ¿Qué es lo que hay?

Seamos realistas, esto está más cerca de la última edición que de la primera y algún día habrá que hacer unas memorias porque la gente se lo merece. La utopía tiene una definición que luego la realidad se encarga de desmontarlo. ‘Desastre’ forma parte de esa utopía. La gente que disfruta del Rebujas no habría vivido lo que ha vivido sin la banda de Usera. No tienen una calle en el pueblo por casualidad. Usera es San Mateo, y San Mateo es Usera.

Esto está más cerca de la última edición que de la primera y algún día habrá que hacer unas memorias porque la gente se lo merece

Una de las partes reivindicativas del Festival es que San Mateo es un pueblo, y ‘Desastre’ ha ayudado a que eso siga siendo así. Es otro de los alicientes a que los responsables sigamos haciendo posible que siga existiendo.

El Rebujas se enmarca en las Fiestas de San Mateo. ¿Qué destacaría de ellas?

Las fiestas se celebran desde hace más de 100 años. La Asociación Rebujas se funda en el 82 para consolidar todo el programa, y en el 97 introducimos el concierto de rock porque entendimos que había que meter algo nuevo, heredado de años anteriores, cuando se empezaron a introducir matices diferentes.

Es un festival comprometido. Este año es libre de agresiones sexuales.

Uno de los pilares del Rebujas es el compromiso. Obviamente el mensaje social está impregnado en las más de 100 bandas que han venido. Es un orgullo que, además de todo lo que implica, sea un altavoz de los problemas que han surgido durante todos estos años. El fracking, la violencia de género, … El Festival es un altavoz más, y ahora se está tomando conciencia de un problema nuevo a raíz de sucesos lamentables. Debe primar el respeto y no superar nunca la línea roja del abuso físico.

En Cantabria, a través de Cernégula y la Comisión 8M, el Festival a partir de este año llevará ese mensaje, lo que es un orgullo. Y si queremos ser un modelo en lo sostenible y lo económico, también en esto, que es mucho más sensible. Vamos a llevar esa bandera en todos los eventos y actividades del calendario.

El Festival a partir de este año llevará el mensaje de estar libre de agresiones sexuales, lo que es un orgullo

¿Qué mensaje lanzaría al público para que venga?

El mayor mensaje es que va a haber un nuevo Rebujas, la 21 edición. Un Rebujas que cada vez cuesta más gestionarle y realizarle, y en el que cada vez más el público tiene que venir a arrimar el hombro y disfrutar. Y por supuesto, dar a conocer por nuestra parte y el resto del público una noche para aquellos que todavía no han tenido la oportunidad de vivirlo. Como dice el slogan, “que no amanezca”, que es una representación del grito unánime de miles de personas que están disfrutando y que no quieren que acabe el Festival. Para que no acabe el mensaje es que hay que seguir acudiendo en masa, disfrutando y contribuyendo al mensaje medioambiental, sostenible, respeto a todo tipo de público y a las líneas rojas de la agresión sexista, que por desgracia existe en todos los contextos de fiestas del Estado. 30 de septiembre, sábado. San Mateo de Buelna. Cantabria. Rebujas Rock un año más, con el mejor cartel, con el mejor público y el mejor escenario.

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