viernes 23/10/20
AGUSTÍN MOLLEDA

“No todo el mundo estaba colaborando. Los irresponsables que generan problemas en el colectivo deben afrontar las consecuencias”

El alcalde de Cartes analiza la situación del municipio después de vivir un momento preocupante que obligó a tomar medidas para evitar una expansión de la Covid-19.

El alcalde de Cartes, Agustín Molleda | Foto: edc
El alcalde de Cartes, Agustín Molleda | Foto: edc

Agustín Molleda se ponía al frente del Ayuntamiento de Cartes en 2015. Desde entonces, y como él mismo explica, su objetivo ha sido, por un lado, equilibrar las cuentas de un municipio que había tratado de abarcar más de lo que podía, y por otro centrarse en los vecinos del que es el municipio más joven de Cantabria. Ahora la crisis del coronavirus, como en el resto del mundo, ha obligado a tomar medidas para poder hacer frente a los efectos socioeconómicos que está dejando, pero con un añadido: en septiembre se vivió una situación alarmante que llevó al Ayuntamiento a tomar una difícil decisión, y que gracias al compromiso de los ciudadanos se ha podido estabilizar. En una entrevista exclusiva, el regidor analiza lo que ocurrió, la situación en la que se encuentra el municipio y la gestión que se está haciendo de la pandemia de Covid-19.

Es su segunda legislatura al frente del Ayuntamiento. ¿Este está siendo el año más difícil al frente de la Corporación?

La salud no es competencia de los ayuntamientos, pero sí es un compromiso, y lo hemos asumido así

Sí, y no solo en lo político, también en lo personal porque soy vecino. La situación es muy preocupante, y para los ayuntamientos ha sido una época muy complicada. No tenemos nada que nos diga cómo se gestiona esta situación, y hemos hecho un gran esfuerzo, creo que muy importante. Es algo reconocido por todos, pero nos hemos sentido un poco solos. Todo el mundo dice que hemos sido los que hemos colaborado para doblegar la curva. En Cartes, algunos de sus políticos liberados dieron el 40% de su suelto para dotar de EPI a Sierrallana cuando no había material. Si es verdad que todo esto existe, lo que pedimos fue ayuda económica, pero no ha llegado. La salud no es competencia de los ayuntamientos, pero sí es un compromiso, y lo hemos asumido así y seguiremos haciéndolo por responsabilidad, pero es verdad que necesitamos esa partida. Algunos me llaman crítico, pero me considero responsable con el municipio de Cartes. Y tengo un compromiso con los 7.000 cartiegos que esperan decisiones para tomar cartas en este asunto tan complejo en el que no les vamos a abandonar.

La pandemia ha trastocado, en mayor o menor medida, los planes de los ayuntamientos. En su caso, ¿hay algún proyecto que le haya molestado más tener que abandonar o posponer?

La suspensión de la tramitación administrativa sí ha ralentizado, pero desde que llegamos teníamos clara cuál era nuestra hoja de ruta. Somos un gobierno de corazón y no de hormigón. Nuestras políticas están basadas en las personas, y esto nos ha hecho poner en valor las decisiones de la pasada legislatura que funcionaron muy bien. Aligeramos la carga económica del bolsillo del cartiego de una manera eficaz. Liquidamos 2 millones de euros de deuda en poco más de 36 meses de gobierno. Nuestro programa electoral está basado en trabajar en la pata fundamental de la sociedad: los 1.400 niños menores de 14 años. Por 40 euros tienen todo el material y libros escolares; por 40 euros pueden practicar cualquier disciplina deportiva todo el año. Apostamos por la conciliación familiar y laboral, y a eso nos vamos a dedicar, a apuntalar proyectos educativos y de vida. Y también al comercio e industria. Tenemos el Polígono de Molladar, que es el de máxima ocupación de toda Cantabria. Nuestro proyecto son las personas.

Somos un gobierno de corazón y no de hormigón

¿Cuál es la mayor urgencia del municipio ahora mismo?

Aun no siendo otra competencia propia, la mayor urgencia es ayudar al cartiego a llegar a fin de mes, todo un reto en este momento. El empleo y la crisis socioeconómica de la cuenca del Besaya no podemos obviarlos. Tenemos pocas posibilidades y pocas herramientas, pero no nos podemos olvidar de los que padecen esta crisis económica. No podemos dejar caer a las familias que peor lo están pasando. Por eso hicimos una modificación económica muy importante en nuestra ordenanza de Servicios Sociales. Por eso tenemos la presidencia de la Mancomunidad Altamira-Los Valles, y por eso tenemos el compromiso de ayudar a nuestros vecinos. Hemos reducido el IBI, las tasas, hemos suspendido y fraccionado impuestos. Seguimos trabajando en esa tela de araña económica que queremos poner a disposición del vecino. Va a ser complicado. Va a haber gente que va a ver destrozado su negocio. Esto significa que no todos vamos a salir de esta crisis, pero tenemos que intentar que sean los máximos posibles, y sobre todo no dejar a nadie atrás, que es nuestro gran objetivo.

El Ayuntamiento ha puesto en marcha varias medidas para paliar la crisis. ¿Cuáles van a notar más los vecinos?

Lo más inmediato es el pasado mes, cuando comenzó el curso escolar con esos 40 euros para Infantil y Primaria, y para practicar deporte. El éxito reside en que ningún cartiego tiene que conocer la cuenta bancaria de sus padres para tener que condicionar su crecimiento social, educativo,… Somos un municipio con 11 pueblos altos a los cuales algunos servicios no llegaban y otros eran muy precarios, y estamos trabajando para evitarlo.

¿Y en lo referente a hostelería, comercio…?

Creo que nos habíamos relajado ante la Covid, que seguía en la calle

Hemos rebajado tasas e impuestos a comercio e industria. Vamos a empezar una campaña muy importante en comercio de cara a Navidad. Lo que hacemos es intentar acercar. Cartes fue quien inició esa asociación de Industria y Comercio. El Ayuntamiento, a través de su página web, permite poner a la venta productos, y cualquier usuario puede comprar o reservar una mesa en cualquier bar o restaurante. Hemos entendido que nos teníamos que poner a disposición del comercio y la industria, y nos va muy bien. Se está fomentando y apoyando ese comercio y la hostelería, que está viviendo de ese turismo que está empezando a llegar. Más allá de todo eso, tenemos que apostar por algo que creo que está muy olvidado: el sector primario, el sector de transformación y la mediana industria, que es algo a lo que nos dedicaremos los próximos años.

El alcalde de Cartes, Agustín Molleda | Foto: edc

Su municipio vivió, a principios de septiembre, una situación preocupante que llevó a suspender todo tipo de actividades. Un mes después, los datos oficiales señalan que apenas tienen 26 casos activos. ¿Cómo se ha logrado frenar esa tendencia creciente?

Vivimos una crisis. Habíamos oscilado en 3-4 casos, y en poco más de 32 horas nos pusimos en 21 casos. Esto hay que explicarlo. Ahora mismo tenemos más casos que cuando tomamos las medidas. No era un problema del número, sino de la velocidad con la que aumentaba la curva, y porque teníamos localizados dos brotes que hacían crecer de manera alarmante los contagios. Tras varias conversaciones con Salud Pública y Sanidad, tomamos medidas de urgencia y suspendimos todas las actividades durante casi un mes. Precintamos zonas de autocaravanas, zonas de turismo y de ocio. Y más allá de las medidas, creo que los mensajes de sensibilización, de responsabilidad y de preocupación generaron una voz de alarma. Durante dos meses se sucedieron constantemente los usos indebidos de gel y mascarillas, y lo mejor es reconocerlo. Creo que nos habíamos relajado ante la Covid, que seguía en la calle. Desde la sinceridad absoluta pedimos un esfuerzo a la población y le dijimos a la gente la verdad: que los actos individuales tenían consecuencias en los colectivos, y se entendió. Cartes pasó casi de ser barra libre para muchas actividades a ser muy responsable y respetuoso. Creo que ese es el éxito. No está en las medidas políticas, sino en la responsabilidad de la población. Esto ha venido para quedarse una temporada, y no podemos conseguir grandes éxitos para después lanzarnos a un periodo de auténtica normalidad.

En la última década las grandes inversiones son poquitas, escasas, cofinanciadas y algunas suplicadas

La segunda ola en Cantabria parece estar controlada, pero se han vivido momentos de preocupación. ¿Cree que la sociedad está concienciada con lo que estamos viviendo?

Por supuesto que no. Mi peor día como alcalde fue ese día de septiembre en el que recibo la llamada de Salud Pública, cuando tenemos que tomar medidas y teníamos algo que habíamos roto. Hasta ese momento Cartes tenía 0 muertes, y ya no es así. Prefiero ser vecino que alcalde, aquí estoy de paso. Parece que la enfermedad se tiene que acercar para sensibilizarte. Creo que es un fracaso de la sociedad. Hemos tenido que bajar al barro para entender que estamos en un tema grave, y explicar a los vecinos de tú a tú, como Agustín y no como alcalde, que o corregimos esto o tenemos un serio problema. Tener que llegar a discutir con algunos sobre las medidas es un tema delicado. Ser alcalde no es fácil porque eres la primera puerta que tocan tus vecinos, y algunos creen incluso que tienes una varita mágica. No todo el mundo estaba colaborando. Y ahora mismo, en esta vida de picaresca que algunos han elegido, no están haciendo lo que tienen que hacer. Se convierten en un problema para la sociedad. Los irresponsables que generan problemas en el colectivo deben afrontar las consecuencias y ser tratados como lo que son.

Antes hablábamos de las medidas. ¿Qué van a suponer todas estas ayudas para las cuentas del Ayuntamiento?

Esto ha llegado cuando teníamos una buena salud económica, pero los recortes de ingresos afectan directamente. Lo que vamos a hacer es lo que venimos haciendo: presupuestos reales. La gestión municipal debe ser muy parecida a la gestión de una empresa, y tener deudas no es bueno, como en casa. Arrastrar deudas durante más de dos décadas no es bueno, como en casa. Lo mejor para planificar un futuro es tener saneado un presente. Y aunque suene vulgar, no meter más en la boca de lo que puedes tragar. Y eso es lo que le estaba pasando a Cartes. Sus presupuestos no eran realistas, inflados económicamente para competir con municipios de la periferia. Ahora tenemos cuentas totalmente ajustadas, y ahí vamos a seguir. No vamos a dejar de ‘tirar’ algunas puertas de consejerías. Entiendo que el Gobierno de Cantabria tiene una deuda con Cartes, y es bastante sencillo de entender. En la última década las grandes inversiones son poquitas, escasas, cofinanciadas y algunas suplicadas. El esfuerzo que hacemos muchas veces no está acompañado. Nuestra obligación es ser egoísta y pedir, y que la suya es repartir los recursos de manera equitativa entre los 102 municipios. A eso nos vamos a dedicar, a solucionar y desatascar problemas infinitos con algunas consejerías en las que tenemos poca confianza.

¿Cómo está respondiendo la hostelería, el comercio y la actividad local a las medidas?

Lo primero que tenemos que hacer es buscar a gente responsable y que no se apesebre

Creo que Cartes es un ejemplo de participación. Tenemos presupuestos participativos, hacemos concejos en los 11 pueblos, colocamos urnas en 7 edificios municipales y habilitamos una página web para que la gente nos haga llegar sus propuestas. Este año no puede ser en el cuerpo a cuerpo porque la Covid lo impide, pero seguimos igual. No va a parar la participación ciudadana y estamos buscando las herramientas necesarias para llegar al último vecino que tenga intención de colaborar y hacer realidad ese sueño que quiera solucionar. Reconozco que muchas cosas no las hacemos por desconocimiento, y lo mejor es preguntar y escuchar. Somos un gobierno auditivo y participativo. Ese gran éxito no reside solo en el gobierno, sino en un pueblo joven, dinámico, responsable y cargado de valores.

¿Y cómo afronta, personalmente, la legislatura tras pasar lo que hemos pasado?

Soy optimista por naturaleza. Pero sinceramente, es una situación preocupante, y nuestro principal objetivo y el de aquellos que tienen un escalón superior es ponerse de manera urgente e inminente a solucionar una crisis socioeconómica importantísima en Cantabria. Yo pertenezco a un partido, pero también soy vecino. Los objetivos de Cartes son bastante sencillos. Ni Cartes está en venta, ni el alcalde va a tomar nunca una decisión que no sea pensada para los intereses del municipio. Tenemos el 70% de la confianza de los vecinos. La gente confió en nosotros, y no vamos a decepcionar. Somos presos de nuestro programa político, somos reivindicativos y no somos sumisos ni ante nada ni ante nadie. Necesitamos generar empleo y estabilidad económica de manera urgente. Mucha gente que ha visto truncados sus sueños sufren ahora una crisis más allá de lo económico. Cartes es el municipio más joven de Cantabria, y mi pregunta es qué vamos a dejar a las generaciones venideras. Qué objetivos, qué posibilidades económicas, dónde van a trabajar y dónde van a vivir. Tenemos que trabajar el presente para proyectar el mejor futuro de Cartes. Mi sueño es que Cartes sea un municipio de servicios. Tenemos la ventaja de la comunicación, dos conjuntos históricos y se puede vivir de una manera muy tranquila. Tenemos que hablar y pensar en comarca. Se acabaron los caprichos personales. La comarca del Besaya, con 180.000 personas, tiene poco más de 5 kilómetros de punta a punta, y si no bajamos a esa realidad de construir una comarca totalmente anillada, creo que tenemos un serio problema. Me gustan los políticos que se toman esto como un modo y no un medio de vida. Lo primero que tenemos que hacer es buscar a gente responsable y que no se apesebre.

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