Viernes 14.12.2018
ÍÑIGO FERNÁNDEZ

“En vez de preocuparnos por un populismo que pueda venir, hemos de preocuparnos por el que ya ha venido”

El portavoz del PP asegura que “es importante” que la Constitución “no se modifique con menos consenso del que tuvo al nacer”.

El portavoz del PP en el Parlamento de Cantabria, Íñigo Fernández
El portavoz del PP en el Parlamento de Cantabria, Íñigo Fernández

El portavoz del PP en el Parlamento de Cantabria, Íñigo Fernández, considera “muy positivos” estos 40 años de la Constitución, y apela a lograr un mayor consenso del que existe actualmente para llevar a cabo las modificaciones. Respecto a la llegada de Vox al Parlamento andaluz, califica a este partido de populista, algo que “tenemos en Cantabria” en referencia a Revilla.

¿Qué balance hace de la Transición del franquismo al régimen constitucional vigente?

Se cumplieron en un tiempo relativamente corto los dos objetivos anhelados por la sociedad española: reconciliación y democratización.

¿Qué balance hace de estos 40 años de vigencia de la Constitución española de 1978?

No podemos volver a constituciones ideológicas que media España impone a otra media​

Muy positivo. El país ha progresado materialmente mucho, se ha integrado en la Europa democrática, ha desarrollado el estado del bienestar, ha protegido los derechos de las personas, nos ha dado paz y los cambios de gobierno los deciden los ciudadanos en las urnas libremente.

¿Cree que la Constitución española de 1978 necesita, a corto plazo, algún tipo de reforma en profundidad?

La Constitución no es un dogma y se puede ir adaptando a la evolución de España. Pero es importante que no se modifique con menos consenso del que tuvo al nacer. No podemos volver a constituciones ideológicas que media España impone a otra media, pues eso conduce a conflictos irresolubles. Mire Cataluña, donde un 45% pretende imponer una constitución independentista a un 55% que no la quiere. Ese no es el camino.

¿Cuáles son las ventajas y las desventajas del actual modelo territorial español?

La ventaja es que permite expresar mejor la diversidad de España y gobernar con más agilidad, gracias a la descentralización, y a una mejor articulación, por medio de la autonomía, entre el nivel municipal y el nacional. La desventaja es que, con la natural emoción del autogobierno, hemos perdido un poco de coordinación general, por ejemplo, en materias sanitarias, educativas o de I+D+i, donde no es bueno omitir la perspectiva global. Hay que hacer un esfuerzo mayor para coordinar políticas públicas, sin perjuicio de la autonomía de cada región. Ello iría en beneficio de todos los ciudadanos y de la igualdad entre los españoles.

¿Qué balance hace de la Cantabria autónoma y cuáles son sus principales retos?

Hay que hacer un esfuerzo mayor para coordinar políticas públicas, sin perjuicio de la autonomía de cada región

Cantabria como tal unidad política nunca había sido autónoma. En realidad, en 1982 entramos en una experiencia totalmente nueva, moderna, de autogobierno. Creo que nos costó coger ritmo, por inexperiencia, pero luego ha habido realizaciones extraordinarias, que sin la autonomía probablemente no se hubieran dado, como renovar Valdecilla por completo, crear espacios industriales, los saneamientos, los institutos de investigación, conseguir las autovías… El reto de Cantabria es convertirse en una comunidad avanzada y equilibrada. Hemos perdido muchas posiciones respecto de lo que fuimos antes del ingreso en la Unión Europea, antes de las reconversiones industrial y agraria. No hemos acabado de encontrar nuestro camino de regreso a las primeras posiciones, mientras que regiones como Navarra, que antes estaban a la par con nosotros, ahora nos sacan muchísima ventaja. Quiero recordar que en este siglo XXI el PRC ha estado en el gobierno regional 14 años de 18, el PSOE 11, y el PP solo 7, de los que 4 fueron con la hacienda cántabra en la UCI. Los que han tenido la mayor responsabilidad desde 2001 deben hacer examen de conciencia: ¿qué han hecho con el inmenso poder que han disfrutado? No se puede estar todo el siglo disertando sobre proyectos del siglo. Cantabria necesita urgentemente realidades.

Lo que mantendrá a raya a los populismos de todo signo es solucionar los problemas

Un partido abiertamente ultraderechista acaba de obtener 12 escaños en el Parlamento de Andalucía. ¿Cuáles son las causas y las consecuencias de esto? ¿Qué augura este resultado en el conjunto del Estado y en Cantabria?

El populismo no lo hay solo en Andalucía, sino también en otras comunidades. Ofrece a la gente soluciones simplistas, para problemas que sin embargo son complejos. Nosotros mismos tenemos en Cantabria a figuras que dedican todo su tiempo a los platós de televisión, a Twitter, a escribir best-sellers con grandes frases, pero no a gobernar; o a fuerzas emergentes que venían a depurarnos a los demás y en vez de nueva política la han hecho viejísima, con transfuguismo y todo. Así que en vez de preocuparnos por un populismo que pueda venir, hemos de preocuparnos por el que ya ha venido, porque esta legislatura ha sido totalmente demagógica y estéril. Ahora llega la desaceleración y van a venir las consecuencias de ese hablar mucho y no hacer nada. El PP puede acertar o equivocarse, pero su planteamiento es siempre intelectualmente honesto. Nos estudiamos los temas y hacemos propuestas prácticas. Eso es lo que mantendrá a raya a los populismos de todo signo: solucionar los problemas.

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