Sábado 15.12.2018
TRIBUNALES

21 meses de cárcel para la monja acusada de quedarse con 17.500 euros de un convento de Vigo

La religiosa llegó a convencer a una farmacéutica para que le diera 800 euros que también se quedó
La religiosa llegó a convencer a una farmacéutica para que le diera 800 euros que también se quedó

La religiosa A.Y.K. ha aceptado la pena de 21 meses y un día de prisión por falsificar varios cheques para cobrar y quedarse con 17.500 euros de la orden religiosa del monasterio de la Visitación (Salesas) de Vigo. La acusada ha admitido los hechos en una vista de conformidad celebrada este miércoles en el juzgado de lo Penal número 1 de Vigo, para evitar ir a prisión, ya que inicialmente la Fiscalía pedía para ella dos años y medio de cárcel.

Esta monja ha sido finalmente condenada a 21 meses y 1 día de prisión por un delito de falsedad documental en concurso con un delito de estafa, y se le aplica la circunstancia atenuante de reconocimiento de los hechos. También se le impone una multa de 1.084 euros. Además, en concepto de responsabilidad civil, la acusada deberá devolver los 17.500 euros a la federación de monasterios a la que pertenece la orden; así como otros 800 euros a una farmacéutica a la que también pidió dinero haciéndole creer que era para ayudar a otras personas.

El tribunal ha accedido a la suspensión de la ejecución de la pena durante un período de 2 años, con la condición de que A.Y.K. no delinca en ese tiempo, y pague al menos 100 euros al mes para reparar su responsabilidad civil.

HECHOS

Los hechos por los que fue acusada se remontan a noviembre de 2016 cuando esta monja, aprovechando su cargo como administradora del convento, se hizo con varios cheques que rellenó a su nombre y cobró a lo largo de los meses, hasta mayo de 2017. En total, cobró 17.500 euros en diferentes sucursales de la ciudad de Vigo. Además de ese dinero, pidió también dinero a una farmacéutica, aprovechando la confianza que ésta le tenía, y haciéndole creer que el dinero era para la orden y para ayudar a otras personas. De este modo, logró que la boticaria le diera otros 800 euros.

A.Y.K., que fue expulsada de la orden, remitió en julio de 2017 una carta a la superiora del convento en la que admitió que se había quedado con ese dinero, pero no explicaba para qué lo utilizó. Del mismo modo, en el juicio celebrado este miércoles, no ha declarado ni se ha pronunciado al respecto del destino del dinero.

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