viernes 14/8/20
LABORAL

Las Kellys exigen un protocolo ante la COVID-19 “de obligado cumplimiento” que reduzca la carga de trabajo

Yolanda García, portavoz del colectivo Las Kellys Benidorm
Yolanda García, portavoz del colectivo Las Kellys Benidorm

El colectivo de las camareras de piso en hoteles Las Kellys reconocen que ven la vuelta al trabajo en la actual situación de crisis sanitaria "con preocupación" y reclaman un protocolo de actuación "de obligado cumplimiento" y que contemple la reducción de la carga de trabajo. Así lo ha aseverado Yolanda García, portavoz del colectivo, en su comparecencia en la comisión de Les Corts Valencianes para la reconstrucción, donde ha explicado sus principales reivindicaciones.

García ha manifestado que la COVID-19 "ha destapado muchos de los problemas" que esta asociación viene denunciando desde hace años y que requieren para su solución "cambios legislativos, cumplimiento de la ley y seriedad a la hora de recuperar el sector turístico". "Un sector -ha continuado-, que ha ido creciendo en facturación pero la situación de muchas trabajadoras esenciales es que apenas les ha llegado para aguantar unos meses". "En mes y medio de no trabajar algunas compañeras han tenido que ir a Cáritas. Si esto es un turismo sostenible que baje Dios y lo vea”, ha exclamado.

"Nadie nos escucha", ha lamentado García, que lo achacado a ser un sector "feminizado y precarizado"

En este sentido, ha denunciado que ha habido camareras de piso externalizadas y eventuales "despedidas de forma improcedente antes del estado de alarma, dejándolas fuera de los ERTE de fuerza mayor, con explicaciones como 'Las tareas que viene desempeñando no se ajustan a las tareas organizativas de la empresa' y eso después de ocho meses trabajando y con prórrogas incorporadas".

También ha hablado de "contratos en fraude de ley, con trabajadoras saliendo y entrando en los mismos hoteles durante años, contratos por obra y servicio, cesiones ilegales de trabajadoras o empresas que cambian de razón social". Ante esta situación, ha animado a que el Gobierno cumpla "lo antes posible" el compromiso de derogar el artículo 42.1 de la reforma laboral "que ha traído precariedad, facilitación de despidos, abuso de la temporalidad y externalización de los servicios estructurales de la propia empresa". También a reforzar la inspección sanitaria y laboral y adoptar medidas como el aumento de personal del Invassat o la intervención de Fiscalía.

"No queremos decir que todos los empresarios sean malísimos, lo que queremos es que la ley caiga sobre aquellos que no la cumplen y no salga más barato incumplir la ley que pagar la sanción", ha argumentado. Igualmente, ha lamentado la "nula prevención" en materia de riesgos laborales y ha aludido a datos del Invassat que reconocen que un 67% de las camareras de piso padecen dolencias crónicas. Otro debate que hay que abrir, ha resaltado, es el de la jubilación anticipada, ya que hay mujeres mayores de 60 años en una "situación inhumana" realizando un trabajo reconocido judicialmente como penoso, ha incidido.

Yolanda García ha declarado que este colectivo se siente "poco valorado" y no es un problema que haya surgido por la COVID

"Nadie nos escucha", ha lamentado García, que lo achacado a ser un sector "feminizado y precarizado" y ha solicitado al Consell del Botànic a instar al Gobierno central a hacer un estudio sobre sus condiciones laborales. Sobre cómo será su trabajo en la "nueva normalidad", la portavoz ha hecho notar que es necesario que se tenga en cuenta la carga de trabajo de estas profesionales a la hora de activar protocolos para hoteles 'Covid free' o de turismo seguro. No se trata solo, ha puntualizado, de las EPI o los uniformes, sino de que la carga de trabajo que ya es inasumible -unas 25 camas por trabajadora en seis horas- ahora lo será si se quiere tener un establecimiento "no solo limpio sino desinfectado".

PRECARIEDAD LABORAL

Desde Las Kellys advierten de que "se habla de códigos éticos del turismo, pero no hay ética si se sustenta en precariedad laboral". Y ha agregado: "No puede existir un estado de derecho sin el respeto a la dignidad de las mujeres y hombres que trabajan, el valor añadido lo proporcionan nuestras manos". Yolanda García ha declarado que este colectivo se siente "poco valorado" y no es un problema que haya surgido por la COVID, sino que "se lleva arrastrando mucho tiempo y sale ahora porque se habla de la crisis del turismo". "Esta sí nos ha tocado", remarca.

Finalmente, ha matizado que las camareras de piso no tienen "el peor trabajo, porque es muy digno, sino el que tiene las peores condiciones dentro de los hoteles". Y eso, apunta, pese a que las limpiadoras "son esenciales".

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