domingo 25/10/20
tribunales

El Prenda rompe su silencio desde la cárcel de Pamplona y acusa a la víctima de mentir "para salir del paso"

José Ángel Prenda, uno de los cinco detenidos por la presunta violación de Sanfermines, asegura que él mismo "sería el primero en oponerse a un maltratador o violador".

Los presuntos violadores de San Fermín aseguran que la chica consintió
Los presuntos violadores de San Fermín aseguran que la chica mintió

José Ángel Prenda, uno de los cinco detenidos por la presunta violación de una joven madrileña en los pasados Sanfermines, rompe su silencio desde la cárcel, según informa Navarra.com. El sevillano, reconocido como uno de los cabecillas del grupo, ha enviado una carta desde la prisión de Pamplona donde se encuentra preso; en su misiva acusa de mentirosa a la víctima y desmiente que las relaciones se produjeran sin el consentimiento de la joven.

"En la vida haría daño a una mujer y esto quiero dejarlo bien claro", escribe el Prenda en la carta que ha dado a conocer el programa de 13TV 'Detrás de la verdad'. El detenido no sólo defiende que no violó a la chica sino que él mismo se enfrentaría a una persona por cometer tales vejaciones. "Que a nadie le quepa la duda de que sería el primero en ponerme enfrente de un maltratador o un violador", asegura José Ángel Prenda.

Tal como nos pintan pensarán barbaridades de nosotros

El sevillano insta en su carta a la víctima de la violación a retirar los cargos contra los cinco miembros del grupo que ellos mismos bautizaron como "La manada": "Si en algún momento le hicimos sentir mal, ya lo estamos pagando con creces; en su mano está acabar con el sufrimiento inmerecido de cinco familias". Unas líneas más abajo, Prenda tacha de mentirosa a la joven. "Son cinco familias destrozadas por una mentira que estoy seguro que en su día diría para salir del paso. (...) Espero que acabe con esto contando la verdad".

Avergonzados por las "barbariades dichas por whatsapp"

Prenda utiliza también la carta que tendría difusión pública para pedir perdón "a todas aquellas mujeres que se han podido dar por ofendidas". El detenido hace ese perdón extensivo a su familia: "Tengo amigas, primas y, lo mejor sin lugar a dudas de mi vida, mis hermanas y mi madre". Alega que se ha dado cuenta de sus errores y añade que pide "perdón de corazón; es el perdón de una persona que se ha dado cuenta de su comportamiento y se avergüenza de las barbaridades dichas por Whatsapp".

En el mismo sentido que Prenda se expresa otro de los detenidosÁngel Boza, en otra misiva enviada desde la prisión de la capital navarra. En este caso, el detenido arremete contra los medios de comunicación: "Tal como nos pintan pensarán barbaridades de nosotros y es entendible porque es un circo en el que ganan los medios de comunicación".

Boza coincide con los argumentos de su amigo José Ángel Prenda y escribe sentirse arrepentido por las conversaciones que mantenían en el grupo de Whatsapp de "La manada": "Pido perdón por comentarios de los que me siento avergonzado. Son de niñato, pero iban en broma, no pasan de ahí y por eso no me pueden poner de violador".

 “Hay que buscar el cloroformo, las cuerdas… después queremos violar todos”

Si los primeros mensajes de estos cinco jóvenes al resto de su grupo indicaban una premeditación y una frialdad mientras abusaban de su víctima en un portal de Pamplona, estos nuevos mensajes intercambiados entre los acusados y sus amigos hacen que su situación sea mucho más complicada. 

La pasada semana El Confidencial publicaba cómo en el mismo grupo los detenidos dijeron frases como: "¿Llevamos burundanga? Tengo reinoles tiraditas de precio. Para las violaciones”.

En tres grupos diferentes de WhatsApp, los acusados y sus amigos conversaron durante el verano sobre su deseo de cometer abusos

Mensajes que, en principio, fueron enviados previamente a la madrugada del 7 de julio, cuando sucedieron los hechos, lo que podría indicar que el ataque a la joven de 18 años no fue algo puntual, sino más bien una práctica habitual en sus juergas nocturnas.

Entre las frases que conforman este diálogo se pueden leer cosas como: “Hay que empezar a buscar el cloroformo, los reinoles, las cuerdas… para no cogernos los dedos porque después queremos violar todos”, comentaba uno de los procesados mientras se planificaba la visita a Cádiz.

En tres grupos diferentes de WhatsApp, los acusados y sus amigos conversaron durante el verano sobre su deseo de cometer abusos: “Estas vacaciones son la prueba de fuego para ser un lobo”, comenta uno de ellos.

Las sospechas de que lo ocurrido en San Fermín no fue un hecho puntual, sino algo premeditado, no solo se sustentan en la otra violación que se les imputa, sino en comentarios expresados con naturalidad como: “violaría a una rusa que vea despistada”.

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