Miércoles 21.11.2018
MEMORIA

La castreña Juliana Iriberri, de la resistencia francesa a los campos de exterminio nazis

A partir de finales de 1943 Juliana entabla contacto con los miembros de la Resistencia y es encargada de la distribución de folletos de propaganda clandestina llamando a la población a la lucha contra los alemanes, quienes la seguían los pasos y, finalmente, la Gestapo consiguió apresarla el 27 de julio de 1944 en el departamento de Somme, al norte de Francia.

Carta de deportada política de Asunción Iriberri. Foto: libro Cántabros en los campos de exterminio
Carta de deportada política de Asunción Iriberri. Foto: libro 'Cántabros en los campos de exterminio'

Que tengamos documentado, la castreña Juliana Iriberri es la única mujer de origen cántabro que pasó por la terrible experiencia de ser internada en los campos de exterminio nazis. Hubo otras que se quedaron a las puertas de estos centros de destrucción masiva de seres humanos pero, afortunadamente para ellas, no llegaron a ser internadas y, sin embargo, asistieron impotentes y desoladas a la entrada de sus familiares masculinos, algunos de ellos meros adolescentes.

Juliana tuvo la mala suerte de ingresar en el campo de Ravensbrück, situado al norte de Berlín y en el cual se estima fallecieron entre 30.000 y 90.000 mujeres en los seis años de funcionamiento; pero también tuvo la fortuna de sobrevivir a una estancia de casi un año de sufrimientos y a su paso por varios campos: además del ya citado, donde entró en agosto de 1944, también pasó por Buchenwald, Torgau, Abteroda y Markleeberg (Leipzig), siendo liberada de este último por las tropas norteamericanas el día 12 de abril de 1945.

Documento identificativo de Asunción Iriberri en Ravensbruck | Foto: libro 'Cántabros en los campos de exterminio'Documento identificativo de Iriberri en Ravensbruck | Foto: libro 'Cántabros en los campos de exterminio'

Conocíamos de su existencia desde hace tiempo pero resultaba un tanto dificultoso obtener datos reales y fehacientes acerca de esta persona de penosa trayectoria por Francia en plena guerra y la Alemania nazi dedicada a poner en práctica la llamada Solución Final. Sin embargo, un libro de reciente publicación y de documentada y rigurosa información acerca de [email protected] protagonistas de este episodio ha venido a proporcionarnos aquellos datos que hasta la fecha aparecían como confusos y contradictorios. Se trata de Cántabros en los campos de exterminio nazis (1940-1945), una investigación firmada por el historiador José Manuel Puente, especialista en temas relacionados con la memoria histórica y sus aledaños.

Conocíamos de su existencia desde hace tiempo pero resultaba un tanto dificultoso obtener datos reales y fehacientes

Juliana Iriberri Sánchez (1921-2001), no Asunción, Ascensión o Anunciación, como aparecía identificada hasta la fecha en diferentes documentos, nació en la villa cántabra de Castro Urdiales el 5 de mayo de 1921 y el posible error en su denominación bien pudiera proceder de la existencia de una hermana suya llamada Asunción, un año menor, que también fue evacuada de España a través del puerto de Gijón en agosto de 1937 en calidad de “niña de guerra”, pero cuyo destino primero fue el paso por Francia para, finalmente, ser acogida en Dinamarca, desde donde regresó a España al finalizar la contienda. Sin embargo, esta niña aparecerá en las listas oficiales de la evacuación a Dinamarca como Julia y con 9 años (en 1937), acompañada de su hermano Miguel de 12 años, junto a dos primas santanderinas que hicieron su mismo periplo: Hortensia y Pilar Herrero Sánchez, de 12 y 13 años respectivamente, cuya peculiar aventura infantil sería recogida en el documental Elogio al horizonte (Ceballos/Ibisate, 2008).

Portada del libro 'Cántabros en los campos de exterminio nazis' Portada del libro 'Cántabros en los campos de exterminio nazis'

Hué[email protected] en un hogar de seis [email protected] entre la infancia y la adolescencia, el drama se cebó en el seno de esta familia debido al temprano fallecimiento de sus progenitores, lo que les dejó al amparo de un hermano mayor del simbólico nombre de Ángel y perteneciente al Sindicato Marítimo de la UGT, quien se mantuvo en España junto a una hermana llamada Delia.

Las hijas del matrimonio castreño formado por Miguel Iriberri Viota y Juana Sánchez Fernández eran, según el Registro civil consultado por José Manuel Puente, Delia, Juana (1919), Juliana (1921) y Asunción (1922), acogidas al Hogar Hijos de Milicianos y evacuadas a diversos países europeos. La segunda y la tercera pasarán a Francia durante la guerra civil y la  última, Asunción, como ya se ha dicho, sería enviada a Dinamarca y, junto con su hermano Miguel, regresarían a España [email protected] por Ángel, mientras que tanto Juana como Juliana permanecieron en Francia, sorprendiéndolas allí la declaración de la Segunda Guerra Mundial en 1939: Juana murió víctima de un bombardeo de la aviación alemana, y Juliana tomó contacto con la Resistencia Interior francesa a través de un novio  que trabajaba en la organización clandestina, como ella misma atestiguará: “Durante la guerra yo salí con el joven Edmond Lamory y fue entonces cuando tuve conocimiento de que él formaba parte de la Resistencia”.

Estuvo varias veces al borde de la muerte y, por lo menos en una ocasión, unas prisioneras polacas evitaron que fuera enviada a las cámaras de gas

Sobre Juliana existen algunas informaciones contradictorias proporcionadas por ella misma muy a posteriori de todos estos hechos. Según recoge un informe elaborado por la policía francesa en el año 1949, Juliana declaraba haber llegado a Francia con 14 años, siendo ya huérfana, lo cual correspondería a fechas entre 1934-1935 y contradeciría su envío en plena guerra civil a través de la Consejería de Asistencia Social.

Algunas de las supervivientes del campo de Ravensbruck | Foto: Cruz Roja Sueca Algunas de las supervivientes del campo de Ravensbruck | Foto: Cruz Roja Sueca

Sea como fuera este dato, lo que parece evidente –aunque ella en alguna ocasión lo hubiera negado- es que a partir de finales de 1943 entabla contacto con los miembros de la Resistencia y es encargada de la distribución de folletos de propaganda clandestina llamando a la población a la lucha contra los alemanes, quienes la seguían los pasos y, finalmente, la Gestapo consiguió apresarla el 27 de julio de 1944 en el departamento de Somme, al norte de Francia, para ser encarcelada inicialmente en la prisión de Amiens y luego trasladada a la de Rouen-Ville, donde fue sometida a intensos interrogatorios con el fin de extraer de ella la información suficiente como para que cayera el aparato clandestino al cual pertenecía, pero sin éxito alguno debido a negativas e inexactitudes que posiblemente contribuyeran en el informe policial pertinente a arrojar mayor confusión sobre la verdadera identidad de la joven, ya para entonces madre de un niño nacido el 13 de septiembre de 1943.

Como represalia por su falta de colaboración con la Policía fue trasladada al campo de mujeres de Ravensbruck, al norte de Berlín, donde llegó el 21 de agosto de 1944, casi al mismo tiempo que fallecía su compañero sentimental en Amiens. El 4 de septiembre ingresaba en el campo de exterminio de Buchenwald y, finalmente, fue enviada al campo de Markleeberg, de donde será liberada por las tropas norteamericanas el 12 de abril de 1945. En su periplo concentracionario estuvo varias veces al borde de la muerte y, por lo menos en una ocasión, unas prisioneras polacas evitaron que fuera enviada a las cámaras de gas.

Prisioneras españolas en el campo de Ravensbruck | Foto: Cruz Roja Sueca Prisioneras españolas en el campo de Ravensbruck | Foto: Cruz Roja Sueca

Como de tantos españoles, el retorno a España resultaba imposible, puesto que el franquismo no quiso reconocerles su nacionalidad ni reclamar su repatriación, por lo tanto hubo de acogerse a la hospitalidad francesa e ingresar en las dependencias de un hotel parisino habilitado especialmente para las personas supervivientes de los campos alemanes. Después se estableció en la localidad de Albert, donde en 1947 contrajo matrimonio con C. E. Georges Vicery  y tuvo dos hijas: Juana (1947) y Françoise (1948), obteniendo la nacionalidad francesa y residiendo en el país galo hasta su fallecimiento en el año 2001. Le había sido reconocido el título de deportada política y miembro de la Resistencia.

En los años 80 y 90 del pasado siglo regresó frecuentemente a su villa natal de Castro Urdiales para visitar a  sus familiares, entre [email protected] se encontraba su hermana pequeña Asunción, la misma que al final la guerra había retornado de Dinamarca.

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