jueves 22/10/20
MEMORIA

Los hechos del 26 de agosto

José Marfil y su hijo, meses antes de ser deportados
José Marfil y su hijo, meses antes de ser deportados

Dos lamentables acontecimientos destacan entre las efemérides de este día:

Se cumple ahora el 80 aniversario del primer fallecido español en el Campo de Concentración de Mauthausen.

Corría agosto de aquel 1940, cuando comenzaron los traslados en tren de los primeros españoles, detenidos por los alemanes tras haber pertenecido la mayoría a las Compañías de Trabajadores Extranjeros. Entre los llegados el primer día, el 6 de ese mes, José Marfil Escalona, un andaluz de Fuengirola, trasladado a Barcelona para trabajar en el Cuerpo de Carabineros como Inspector de Hacienda. Había luchado al lado de la República, alcanzando el grado de Teniente y tomó el camino del exilio a la caída de Cataluña, siendo retenido en campos de refugiados hasta que, con la invasión alemana de Francia fueron instados por el Gobierno francés a abandonar los Campos de internamiento para incorporarse a aquellas compañías u otros destinos. En el suyo pudo reencontrarse con su hijo, José Marfil Peralta que, nacido en 1921, no había sido movilizado hasta que en 1938, en los últimos impulsos de la República en Cataluña, fue incorporado a la Quinta del Biberón en la defensa de Cataluña, y ante la pérdida de ésta pasó a Francia y fue confinado en el campo de Argelés. Cuando optó por las Compañías de Trabajadores para poder abandonar el campo, fue destinado a la 9ª Compañía. Al conocer el destino de su padre, tomó contacto con él, logrando trasladarle a su misma Compañía, aunque al caer ante los alemanes, sus destinos volverán a separarse. El hijo acabaría también en Mauthausen en Enero de 1941.

José Marfil y su hijo, meses                                                                                                      antes de ser deportados José Marfil y su hijo, meses antes de ser deportados

La reacción de los españoles a ese fallecimiento fue un riguroso minuto de silencio que sorprendió a sus guardianes y a los aún escasos prisioneros de otros países.

Esa respuesta ante el primer fallecido se repetiría por los españoles prácticamente en cada nuevo fallecimiento de un compatriota y fue una de las manifestaciones de su capacidad de organización y resistencia para sobrevivir en aquel infierno. Su audacia para esquivar los puestos más peligrosos, conseguir medicamentos o la escasa comida disponible para ayudar a los más débiles, organizar el depósito de miles de fotografías que servirían como testimonio de lo que allí ocurrió y el recibimiento a los americanos a la liberación con una enorme pancarta, son algunas de las muestras de esa capacidad que llevó a los prisioneros de otros países, especialmente de Francia, a divulgar esa capacidad a sus gobiernos, lo que impulsó al gobierno de Francia a acoger a aquellos “apátridas” como nuevos hijos.

 Por ello debemos recordar esta efeméride como un hecho a destacar y conmemorar.

pancarta corregido

¿Y nuestros vecinos?

Entre los 12 deportados laredanos a los campos nazis, seis lo fueron al llamado Campo de los Españoles y, de ellos, cinco en circunstancias similares a José M. Escalona, uno de ellos, Marcelo Castillo el mismo día y en el mismo tren que él y, con toda probabilidad, también los otros cuatro, Nicasio Santisteban y sus hijos Manuel y Ramiro, además de su vecino en La Pesquera Manuel Cervera, único fallecido en Gusen-Mauthausen de los laredanos.

 El sexto paisano, Lázaro Nates, trasladado en el Convoy de los 927, saldría de Argulema el 24 de Agosto, entrando en el Campo el día 28, 2 días después del fallecimiento de José.

En Laredo, 83 años del inicio de la Represión franquista

Aquella mañana de 26 de Agosto de 1937, las tropas italianas al servicio de Franco vienen avanzando por el alto de Laredo desde Guriezo.

La salida en barco como en los días anteriores era ya una opción casi imposible, con el Crucero Almirante Cervera, controlando la bahía aunque algunos lo intentaron. Otros, como Felisa “La Barrena”, en avanzado estado de gestación, rechazo la posibilidad de huir, persuadida de que “al no ser responsable de nada, no le pasaría nada”. Fue una de las primeras, la primera mujer sin duda, detenida por los falangistas locales, llevada a la cárcel local, donde le raparon el pelo. Tras el Juicio sumarísimo, el 25 de

enero siguiente, además de la condena a muerte, en aplicación de la recién publicada Ley de Responsabilidades Políticas, le impusieron el pago de las responsabilidades civiles, que sentenciaría un Tribunal al respecto y se sustanciaría en la forma de Requisa de Bienes.

La identificación de las víctimas de la represión en Laredo ha sido, y sigue siendo, el trabajo que hemos venido realizando en los últimos tiempos, germen de nuestra Asociación, habiendo podido poner nombre y muchas veces cara a unas 550 personas, víctimas en cualquiera de las formas que tomó la represión y que puede sintetizarse en el cuadro que se recoge al final de este texto.

Estas 550 personas no son portadoras de otras tantas modalidades de represión, ya que varias de ellas pueden acumularse en la misma persona, como el ejemplo expresado de Felisa. La Ley de Responsabilidades se aplicó a todo condenado a Cárcel o Ejecución, además de a los cabeza de familia de los Exiliados o Acogidos en Cataluña, que volvieron al finalizar la guerra, o los que hemos venido en llamar Acogidos en Francia, milicianos en campos de refugiados que ante la invasión alemanda deciden volver con la promesa de no ser perseguidos, cuando algunos de ellos entraron inmediatamente en la cárcel y fueron juzgados.

Al regreso de todos ellos, o sus familiares en el caso de los deportados, se encuentran que deben empezar de cero, al haber sido confiscados sus bienes.

La acumulación de varias formas de represión en muchas de la víctimas nos llevaría a hablar de más de 750 u 800 variantes de  represión en Laredo, sobre las 550 personas localizadas, que no son el límite de víctimas, si no solo las que hemos podido identificar.

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