martes 29/9/20
CORONAVIRUS

"Injusto, vergonzoso y dar palos de ciego", son algunas opiniones de los hosteleros de Santoña para mostrar su malestar por el cierre del sector

Vicente Sánchez aseguró que los camareros han hecho de policías, educadores, sanitarios e incluso de psicólogos con los clientes

El joven Saúl Pérez incidió en que no hay un informe técnico ni evidencias científicas para obligar a cerrar los establecimientos

Bani López recalcó que todo el sector ha tomado las medidas oportunas de seguridad e higiene

Vicente Sánchez Moreno, hostelero de Santoña en su bar 'El Rey Mago'
Vicente Sánchez Moreno, hostelero de Santoña en su bar 'El Rey Mago'

Injusto, vergonzoso y dar palos de ciego por parte de las autoridades políticas son algunas de las opiniones de los hosteleros de Santoña con las que muestran su malestar por el cierre del sector, tras decretar la Consejería de Sanidad el cordón sanitario en el municipio.

Moreno calificó de precipitado e injusto el cierre del sector porque “no hay ni una persona infectada por el Covid-19 y tampoco en otros negocios"

A sus 55 años, lleva desde los 14 trabajando en la hostelería y en la actualidad tiene dos bares, El Rey Mago y El Capitel, en la Plaza de Abastos. El santoñés Vicente Sánchez Moreno calificó de precipitado e injusto el cierre del sector porque “no hay ni una persona infectada por el Covid-19 y tampoco en otros negocios. Hemos tenido que hacer de policías, sanitarios, educadores e incluso psicólogos por el diálogo que hemos mantenido con algunos clientes”. Aun así aclaró que no llega a un cinco por ciento las personas que no se han comportado de forma adecuada, mientras que con un 20 por ciento se ha tenido que dialogar, por sus exigencias, hasta que comprendían la situación.

Por su parte, el joven Saúl Pérez, de 32 años, hizo hincapié en que no existen informes técnicos ni evidencias científicas que confirmen que la hostelería ha sido la responsable de la situación sanitaria que se vive en Santoña. Para este camarero, que trabaja en el negocio familiar de su padres, la crepería Qué te Creps, en la Plaza de San Antonio, “con esta decisión se dan palos de ciego. Y nadie en todo el verano ha pasado por aquí. El cordón sanitario es respetable, pero la hostelería y el pueblo, en general, han demostrado disciplina a la hora de combatir la situación”, comentó.

Saul Pérez hostelero Santoña en terraza su bar 2Saul Pérez en la terraza su bar

Por su parte, Bani López Quintana, de 45 años y natural de Santoña, trabaja en el restaurante El Paraíso, en la zona de Berria. Desde su punto de vista es vergonzoso que se tome la decisión sin avisar. “Se entraba en la semana de fiestas, aunque no se celebren, pero muchos vecinos reservan para comer el día 8 de septiembre, la Virgen del Puerto, lo que supone adquirir género y existencias que ahora se quedan sin servir”, señaló.

“Todo el sector ha tomado medidas, salvo la Consejería de Sanidad, cuando el pueblo ha estado a reventar y ha sido el mejor verano de los últimos cinco años”, afirma María

Y respecto a la declaración del cordón sanitario, María Severiano, camarera en El Paraíso, considera que es muy drástico, teniendo en cuenta que en julio y agosto no se ha controlado, dadas las aglomeraciones, el acceso al Faro del Caballo. “Todo el sector ha tomado medidas, salvo la Consejería de Sanidad, cuando el pueblo ha estado a reventar y ha sido el mejor verano de los últimos cinco años”, explicó. En su trabajo, con largas jornadas, mira hacia atrás y rememora que mayormente los clientes se han comportado correctamente, salvo casos puntuales, sobre todo al principio, cuando debían exigir el uso de la mascarilla.

No se olvidan Vicente Sánchez y María Severiano de la repercusión que tiene la decisión en numerosos trabajadores. “Hoy vengo de apuntarme al paro”, dice ella.

Los cuatro representantes de la hostelería coinciden en que durante el mes de septiembre se trabaja bien en Santoña, pero de nuevo la hostelería paga y sale perjudicada de la pandemia.

Para Bani López, ligado al sector desde los 14 años, en septiembre e incluso octubre se trabaja bien porque además de las fiestas, Santoña recibe turistas, muchos de ellos trabajadores en la hostelería.

Bani hostelero Santoña y dos camaeras restaurante El Paraiso 1Bani López y dos camareras del restaurante El Paraíso

En este aspecto, Saúl Pérez se atreve a decir que en Santoña se trabaja bien casi todo el año porque no depende de un turismo estacional, sino que el consumidor local es muy leal. Vicente Sánchez coincide con su compañero, en septiembre se trabaja bien, porque mayormente se trabaja con la gente del pueblo. En su caso ha comprado género y existencias, donde un 20 por ciento es perecedero, de tal forma que el resto se puede utilizar más adelante.

En cuanto a los culpables del aumento de positivos, este camarero, con dos bares, recordó que ellos no han generado el problema, pero han pagado con la decisión del aislamiento del pueblo. “La decisión se ha tomado de muy lejos, es una actuación popular, sin tener datos suficientes, no se han preocupado de la verdadera situación y encima han faltado efectivos de control”, incidió. Por este motivo, Vicente Sánchez muestra su tristeza, ya que han tomado una decisión popular con el sector más indefenso.

Las autoridades políticas no dejan de estar en el punto de mira. Saúl Pérez criticó la inmediatez con la que se tomó la decisión, califica de incomprensible e irresponsable el cierre de la carretera de los puentes y que se señale, injustamente, al sector conservero. “Pero, los perjudicados somos nosotros. Es un ejercicio de hipocresía y de lanzar balones fuera y un político no puede actuar de forma irresponsable”, remarcó.

"Las fiestas tienen que ver con la decisión tomada por los políticos que no han tenido en cuenta su responsabilidad de organizar un despliegue de vigilancia"

Residente en Santoña desde hace 12 años y ligado a la hostelería desde los 16 años, este camarero, también habla del impacto moral que ha sufrido el sector, no solo económico. “No se contaba con un gran incremento de facturación en esta semana de fiestas, pero sí con la alegría de los vecinos y nos apetecía disfrutar de nuestra gente después de hacer de policías malos en verano”, declaró. El santoñés es callejero, social y emocional y en su opinión las fiestas tienen que ver con la decisión tomada por los políticos que no han tenido en cuenta su responsabilidad de organizar un despliegue de vigilancia en estos días festivos.

Volviendo al verano, Saúl Pérez hace una reflexión. En una pandemia han llegado turistas de forma masiva y no se ha controlado. Su visión le lleva a pensar que se necesitaba un modelo turístico sostenible y controlado este año. “Y se ha cometido un acto de irresponsabilidad porque no estábamos preparados para asumir tantos turistas, no era el momento, y las playas y el Faro del Caballo estaban llenos”, recordó.

En cuanto al comportamiento del cliente, este joven hace balance, bien en un 90 por ciento y pésimo el resto y te vas con esto último, con esta preocupación, para casa. Hasta el punto de decir que moralmente se siente agotado, ha recibido insultos y nunca se ha sentido tan afectado como este verano.

Todos coinciden, tras analizar el presente, que han tomado las medidas impuestas y necesarias en sus locales, tales como la distancia de las terrazas, aunque alguno dice que ha sido apercibido con el cierre por el hecho de que una mesa no guardase la separación. Sin embargo, insisten en que se han desinfectado las terrazas, se ha prohibido fumar, ha existido gel, cuyo precio se ha disparado; han reducido la capacidad de los comedores, han estado pendientes del uso de las mascarillas por los clientes e incluso han organizado el acceso a los aseos.

Mirando el pasado inciden en que han hecho los deberes y en lugar de tener un reconocimiento han recibido un castigo. Sobre el presente se muestran partidarios y factibles, al menos, de haber trabajado con restricciones, como en otros municipios. Es por ello que Bani López se muestra tocado moralmente, indignado y triste por no poder tomar un café o una cerveza en el pueblo y encima no obvia la falta de ayudas para el sector. “Con ERTES cobrando 500 euros no se puede vivir”.

Y sobre el futuro, esperan una solución, dado que la actividad se controlaría de forma más fácil. Aquí, hay diversidad de puntos de vista, unos consideran que se puede revertir la situación, tal vez el miércoles, día 9, o para el próximo fin de semana, algo que Vicente Sánchez firma, y otros se muestran negativos en la reapertura y en caso de darse, indican que puede existir miedo por la gente a la hora de visitar el municipio.

Y para finalizar no falta el agradecimiento que han tenido de los vecinos, comerciantes y otros sectores, entre ellos el conservero. Vicente Sánchez muestra su satisfacción por el hecho de que estén trabajando. “Ayer lloré por su apoyo”, expresó así Saúl Pérez su vivencia durante la concentración de protesta por el cierre de la hostelería.
 

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