martes 20.08.2019
POLÍTICA

Arasti defiende que Sodercan actuó en Ecomasa como el “médico al que se llama para restablecer al enfermo”

El que fuera consejero de Industria durante el Gobierno de Ignacio Diego (PP) ha asegurado que el proyecto era del ICAF.

El expresidente de Cantabria, Ignacio Diego, y el exconsejero de Industria, Eduardo Arasti
El expresidente de Cantabria, Ignacio Diego, y el exconsejero de Industria, Eduardo Arasti

Eduardo Arasti, consejero de Industria y máximo responsable de Sodercan bajo el Ejecutivo de Ignacio Diego (PP), ha asegurado que Ecomasa era un proyecto promovido desde el Instituto Cántabro de Finanzas (ICAF), que dependía de su compañera de Gobierno y de partido Cristina Mazas y no desde Sodercan, que, a su juicio, solo "actuó como el médico al que se llama para restablecer a un paciente que está enfermo".

Así lo ha afirmado durante su comparecencia en la Comisión de Investigación de Ecomasa en el Parlamento de Cantabria, en el que ha insistido en que "no era un proyecto" de Sodercan sino que fue el ICAF el "promotor" del proyecto, "el que lo estudió", el que firmó el convenio con los promotores privados del mismo que le dio luz verde, y el que "lo financió".

En este sentido, ha señalado que cuando Sodercan entró en el proyecto Ecomasa en el verano de 2013, aportando 1,5 millones y haciéndose con un 30% del capital social, el ICAF ya había puesto 10 millones de euros de dinero público en este proyecto (5 en avales y 5 en créditos).

Arasti ha relatado que Sodercan detectó que aquellos "problemas de consolidación", "puntuales" y "temporales" eran "estructurales" y "no se solucionaban con dinero solamente"

Finalmente fueron casi 18 los millones que el Gobierno regional aportó en este proyecto, tanto a través del ICAF como de Sodercan, a lo que hay que sumar 3,2 puestos por las indemnizaciones de los trabajadores despedidos de Teka y contratados en Ecomasa.

SODERCAN EN ECOMASA

Arasti ha explicado que Sodercan entró en Ecomasa a petición del ICAF, un requerimiento ante el que -ha reconocido- "no dio botes" ni "saltos de alegría" porque sabía que era "un proyecto complicado" y "lleno de problemas".

Sin embargo, ha señalado que Sodercan dio respuesta afirmativa a esta entrada, no "obligado", sino por "responsabilidad" y porque se consideraba que la entrada de esta sociedad pública en Ecomasa era "indispensable" para poder "enderezar" el proyecto, en el que ya se habían puesto 10 millones de dinero público del Gobierno y en el que había 100 puestos de trabajo en juego.

Arasti ha explicado que, a partir de entonces Sodercan, que entró a formar parte del Consejo de Administración de EWI (Ecomasa), se "involucró" e hizo "todo lo que pudo".

El exconsejero ha relatado que Sodercan detectó que aquellos "problemas de consolidación", "puntuales" y "temporales" eran "estructurales" y "no se solucionaban con dinero solamente", sino que se precisaba tomar "medidas más importantes".

De hecho, ha señalado que los representantes de Sodercan, en la Junta de Socios de Ecomasa del 3 de noviembre de 2014, hicieron constar que la empresa podía no cumplir con sus obligaciones de pago.

Ha relatado que desde ese momento Sodercan tomó la decisión de contactar con José Manuel Muriel, experto en reflotar empresas en crisis; se cambió a los gestores de la empresa y se encargó la redacción de un plan de viabilidad.

"Hay cosas que se pueden prever y cosas que no", ha defendido el exconsejero

Arasti ha negado que en julio de 2014 la empresa estaba en quiebra, en contra de lo afirmado por los administradores concursales de Ecomasa, aunque sí ha reconocido que "probablemente" la situación era "más complicada" de lo que parecía.

Y ha señalado que del plan de viabilidad que se elaboró para esta empresa lo que falló fue "la renovación de los avales del ICAF", que finalmente no llevó a cabo el Gobierno PRC-PSOE, algo que el exconsejero considera "verdaderamente sorprendente" porque dependía de la propia Administración

LOS INFORMES

Cuestionado por los informes solicitados por el Gobierno antes de que se diera luz verde al proyecto para comprobar su viabilidad, Arasti ha insistido en que el ICAF era el "promotor" del mismo y el que era el competente en esa tarea.

"El ICAF depende de la Consejería de Economía y Hacienda, no era dependiente de la Consejería de Industria. Yo no me metía en asuntos que no era míos", ha afirmado Arasti, que además de consejero y máximo responsable de Sodercan era miembro del Consejo Ejecutivo del ICAF como vocal.

Sí ha opinado que los informes del ICAF fueron "suficientes". "Creo que hicieron (el ICAF) las cosas bien", ha afirmado Arasti, que ha insistido en que el fracaso del proyecto no fue por falta de esos informes.

"Hay cosas que se pueden prever y cosas que no", ha defendido el exconsejero, que ha opinado que el "problema" del proyecto Ecomasa fue que los dos pilares comerciales en que se susteban -sus cadenas de comercialización en Francia y Bélgica- se "rompieron" y no pudo continuar tal y como estaba planteado inicialmente y era necesario "reformularlo".

ABANDONO DE LOS CONSEJEROS

En la comisión, Arasti se ha referido a los motivos por los que en junio de 2014 los consejeros de Sodercan en Ecomasa abandonaron el Consejo de Administración de Ecomasa.

Así, ha explicado que son "varias" las razones, entre ellas que a los consejeros de Sodercan "no les gustó" que ellos asumieran la "responsabilidad personal" que supone estar en un Consejo de Administración, en este caso el de Ecomasa, y no pertenecieran a él en miembros del ICAF cuando era el Instituto Cántabro de Finanzas el promotor del proyecto.

Arasti ha señalado que los miembros del ICAF acudían al Consejo de Administración de Ecomasa como "invitados". "De invitados no tienes ninguna responsabilidad. Ese tipo de cosas no gustaron. A mí tampoco", ha dicho.

Entre otras de las razones para que los consejeros de Sodercan abandonaran el Consejo de Ecomasa, ha citado también a las informaciones negativas que sobre el proyecto se publicaban en los medios de comunicación y también a la "falta de confianza" en los gestores de la compañía.

Así, ha relatado que "la gota que colmó el vaso" fue que la empresa no les diera la información solicitada en marzo de 2014 sobre el destino de los fondos públicos aportados antes de la entrada de Sodercan.

Tras la salida de esos consejeros, Arasti ha explicado que se nombró como sustitutos a un "controller" y a un auditor financiero para que vigilaran el destino de los fondos que se aportaban desde Sodercan.

CAMBIOS EN LA COMISIÓN

Al igual que el resto de comisiones en el Parlamento de Cantabria, la de Ecomasa crecerá en número de miembros a raíz de las modificaciones que se van a llevar a cabo a raíz de la salida del diputado Juan Ramón Carrancio de Ciudadanos.

Los servicios jurídicos de la Cámara dictaminaron que Carrancio debe seguir en el grupo mixto tras abandonar las siglas de Ciudadanos, en lugar de pasar a ser diputado no adscrito y salir del grupo mixto, como defendía el partido naranja.

El desacuerdo entre Carrancio y el otro integrante del grupo mixto, Rubén Gómez, ha hecho preciso elaborar unas normas de funcionamiento del grupo mixto, en lo referente a cuestiones como la portavocía, la presentación de iniciativas a los plenos o el tiempo de intervención en los mismos.

La salida de Carrancio hará aumentar los miembros de cada comisión del Parlamento, que incorporarán a un representante más para cada grupo parlamentario, de forma que el mixto pueda tener dos.

Esto es lo que, según ha apuntado Gómez ocurrirá en la comisión de Ecomasa. Así, según él mismo ha adelantado, entrará en ella Carrancio, con el que tendrá que compartir el tiempo reservado para el grupo mixto.

También en principio entrarán a formar parte de ella un representante de cada uno de los otros grupos, algunos de los cuales ya lo tienen decidido.

Así, por parte del PRC, entrará a formar parte de la comisión la diputada Ana Obregón, sumándose así a los regionalistas Rosa Valdés, Fernando Fernández y Francisco Ortiz, y por parte del PSOE lo hará Guillermo del Corral, que se unirá a Silvia Abascal y Víctor Casal, según ha podido saber Europa Press.

Ni PP ni Podemos han tomado aún una decisión y, de hecho, desde la formación morada han informado a esta agencia de su desacuerdo con esta medida.