lunes 30.03.2020
POLÍTICA

Blanco se aferra a su escaño y no dimitirá “hasta que la justicia se pronuncie”

El diputado de Podemos asegura que tomó la decisión de dimitir “sin meditar y en caliente”, y denuncia una “caza de brujas” contra él y “falta de garantías” en Podemos.

José Ramón Blanco y Alberto Bolado, diputados de Podemos
José Ramón Blanco y Alberto Bolado, diputados de Podemos

El pasado 8 de octubre José Ramón Blanco presentó su dimisión como diputado para no dañar a Podemos ni al proyecto que representa después de que tres mujeres vinculadas al partido le denunciaran por acoso, entre ellas su compañera en el Parlamento de Cantabria, Verónica Ordóñez, y la secretaria general de Podemos Santander, Lydia Alegría. Esta dimisión fue aceptada por la secretaria general de la organización, Rosana Alonso. Sin embargo, en este tiempo el diputado no solo no ha dimitido oficialmente, sino que solicitó la baja médica por ansiedad a finales de octubre, pidiendo aproximadamente dos semanas después el alta voluntaria, aunque nadie en el partido ni en el Parlamento conocieron este extremo hasta que el pasado viernes 14 de diciembre se hizo público por un requerimiento de la propia Cámara.

Este lunes ha sido el partido el que le ha pedido la “entrega inmediata del acta” después de esperar “un tiempo más que prudencial” a que se produjera una dimisión que, según el propio diputado, no se va a producir “hasta que la justicia se pronuncie”. Así lo ha explicado en declaraciones a eldiariocantabria después del comunicado de Podemos Cantabria solicitando su dimisión como parlamentario.

El diputado ha asegurado que “con tanta presión” a los pocos días de anunciar esta dimisión “caí de baja”

A este respecto, Blanco ha explicado que “tomé la decisión de decir que dimitía sin meditar y en caliente, muy presionado por todo el mundo, sin capacidad de analizar absolutamente nada y sin saber nada de lo que se me acusaba”. Por ello, defiende que el hecho de no formalizar la renuncia se produjo inicialmente para comprobar “qué era la famosa Comisión de Investigación del Comité Laboral de Podemos”, la cual ha calificado de “paripé, era una caza de brujas” dado que, según sus palabras, “nunca se me entregaron las acusaciones que había hacia mí, a día de hoy tampoco me las han dado, tampoco me permitieron presentar testigos que desmontaban todas las falsas acusaciones”.

El diputado ha asegurado que “con tanta presión” a los pocos días de anunciar esta dimisión “caí de baja”, tiempo durante el que “ni el Consejo Ciudadano de Cantabria ni Garantías ni nadie me han preguntado en todo este tiempo” por la situación en la que se encontraba. Por ello, el hecho de que desde el partido se le haya solicitado su acta tiene, para él, “la misma legitimidad que el apartar a Rosana Alonso del proceso de primarias de Podemos Cantabria”.

“Los tribunales ya paralizaron unas primarias por falta de garantías y vulneración de todos los derechos constitucionales”, ha recordado para argumentar que “pedir mi acta porque dije que dimitía no tiene ningún sentido ya que dije eso estado en una situación de shock e indefensión absoluta”, reiterando que mantendrá su acta de diputado “hasta que la justicia se pronuncie”.

“Pedir mi acta porque dije que dimitía no tiene ningún sentido ya que dije eso estado en una situación de shock e indefensión absoluta”

Sus palabras contrastan con las pronunciadas el 8 de agosto, cuando en un comunicado pidió disculpas públicamente a las tres mujeres que le denunciaron por acoso. “Creo que todo el mundo habrá tenido una discusión con alguien donde se ha subido el tono, se han empleado palabras gruesas y se han dicho cosas de las que después se ha arrepentido. No me siento orgulloso de las palabras y las formas que utilicé”, manifestó en ese momento.

Blanco en aquel momento ya enmarcó las “discusiones” en un “constante clima de crispación” que asegura que hay en el grupo parlamentario debido a una supuesta “campaña de acoso y derribo por parte de la diputada Verónica Ordóñez en contra de mí y de cualquiera que no compartiera sus aspiraciones políticas”, algo que ha denunciado también a través de redes sociales.

“Pese al mal clima en el que el Grupo Parlamentario se ha visto inmiscuido y los muchos ataques, políticos y personales, que he vivido, el nivel de exigencia que marca Podemos es más alto y, por ello, para intentar colaborar decididamente a acabar con la tensión y el enfrentamiento y que el buen nombre de Podemos no se vea perjudicado, presento mi dimisión como diputado”, ha añadido. Precisamente para preservar ese “buen nombre de Podemos” es por lo que se le solicita ahora el acta de diputado que él no parece dispuesto a entregar hasta que no se aclaren las denuncias contra él.

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