viernes 14/8/20
POLÍTICA

Denuncian ante la Comisión de Garantías y Valores una discusión entre Félix Álvarez y un militante de Ciudadanos en un bar

Aunque no puede “argumentar nada” sobre lo ocurrido, el presidente de la Comisión, Jesús Galiano, considera que “posiblemente no haya nada”, y ha apelado a la “capacidad de pasar página”.

Atril de Ciudadanos
Atril de Ciudadanos

El pasado lunes 18 de noviembre la Junta Directiva de Cs Santander marcó un antes y un después en el futuro de este órgano y de la situación del partido en la capital cántabra y en la propia comunidad. Así, el pasado jueves se hacía público que la Comisión de Garantías y Valores de Ciudadanos había reclamado a la Secretaría de Organización autonómica la disolución de esta Junta, y fuentes del sector crítico del partido explicaron a este diario que detrás de esa decisión pueden estar algunas escenas de tensión vividas en dicha reunión, en la que también se abordó el futuro de Rubén Gómez, al que el partido podría haber hecho un contrato laboral como asesor del partido en el Parlamento de Cantabria con cifras cercanas a los 17.000 euros brutos al año. Pero la tensión no se quedó de puertas para dentro, sino que se hizo pública en un local de Santander.

El presidente de la Comisión de Garantías y Valores de la formación, Jesús Galiano, ha explicado en declaraciones a este medio que, al ser una “cuestión puramente interna”, y sin que se haya “extrapolado a algo externo”, no puede “argumentar nada”, y ha apelado a la “capacidad de pasar página” que tienen todos los miembros de Ciudadanos. A este respecto, además, ha sugerido que “posiblemente no haya nada” la queja del portavoz autonómico de Cs Cantabria, Félix Álvarez, sobre un militante tras esa discusión pública en un establecimiento de la capital cántabra.

Concretamente, y según fuentes consultadas por este medio, Álvarez se encaró en una discusión con varios militantes en el Bar La Cañía tras la Junta Directiva. El momento más tenso lo protagonizaron el propio dirigente de Cs y un militante que, según estas mismas fuentes, y ante clientes habituales y personal del establecimiento, “se pusieron nariz con nariz” durante la discusión. Esta proximidad provocó que el militante advirtiera a Álvarez que se retirara.

La discusión terminó con el diputado autonómico abandonando el bar, pero no sin que antes les amenazara con el ostracismo dentro del partido. Este medio se ha puesto en contacto con el militante para contrastar su versión de lo acontecido, pero ha declinado pronunciarse al respecto. Tras este incidente Álvarez trasladó una queja formal ante la Comisión de Garantías y Valores contra este militante, que como ha explicado Galiano podría quedar en nada.

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Preguntado por la capacidad de actuación que tiene la Comisión de Garantías y Valores ante este tipo de denuncias, Galiano se ha remitido a los estatutos del partido, en los que el objetivo es “salvaguardar y evitar la vulneración de derechos” de todos los afiliados, “tengan el puesto que tengan”. 

En este sentido, la Comisión es un órgano para “recurrir en segunda instancia”. Dicho de otro modo, es un vehículo para tramitar las quejas que llegan a sus manos. Estas se analizan y, “si se ve que pudiera haber algo motivo de sanción disciplinaria, tiene la obligación de dar traslado de la queja a la Comisión de Régimen Disciplinario y de abrir un expediente”. Posteriormente será esta Comisión la que resuelva la sanción a aplicar, que puede ir desde una multa hasta la expulsión del partido. “Es el recurso que tiene el afiliado”, asegura.

Este proceso se desarrolla incluso si existiera una denuncia judicial. En este caso, “iría de forma paralela”, como de hecho ha ocurrido ya en algún caso. “Si hay denuncia en los juzgados podemos abrir un expediente de suspensión hasta que los tribunales lo resuelvan”, ha explicado el presidente de la Comisión, que señala igualmente que existe la posibilidad de una expulsión. “Si no hay nada luego se valora la posibilidad de que puedan volver a Ciudadanos”, ha matizado.

Y este esquema de funcionamiento es independiente de que el motivo de la sanción, la suspensión o la expulsión se produzca en el seno de algún órgano del partido o delante de testigos en un espacio público, pero estas fuentes sí han aclarado que “debe ser siempre entre militantes de Cs, no entre un militante y alguien ajeno al partido”.

“En nuestras juntas exigimos siempre el máximo respeto entre los afiliados”, ha asegurado Galiano, pero “cuando hay falta de respeto intentamos actuar con el rigor que nos dan los estatutos”. En todo caso, ha querido subrayar que “la discrepancia enriquece”.

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