jueves 22/10/20
TRIBUNALES

Condenan a la aseguradora del SCS por el fallecimiento de un bebé en Valdecilla tras las lesiones provocadas durante el parto

Sede del Servicio Cántabro de Salud | Foto: Google Maps
Sede del Servicio Cántabro de Salud | Foto: Google Maps

La aseguradora del Servicio Cántabro de Salud (SCS) ha sido condenada al pago de 188.000 de indemnización a la familia de un bebé que falleció en Valdecilla siete días después de nacer a causa de las lesiones en el cráneo provocadas por las maniobras que realizaron los profesionales del hospital cántabro durante el parto. Así lo ha revelado el abogado Rafael Martín Bueno, colaborador de la asociación AVINESA y que ha defendido a la familia.

La sentencia condena a Zúrich por lo que considera que fueron “malas praxis”, pues además de retrasarse la constatación del bienestar fetal, se llevó a cabo una cesárea que “le produjo lesiones irreparables”. El Juzgado de Primaria Instancia Nº 91 de Madrid detalla que, aunque había indicativos, no se realizaron las pruebas de ph necesarias para comprobar el bienestar fetal, y la cesárea se llevó a cabo aunque “se sospechaba del cráneo blando y que la posición del feto aumentaba las posibilidades de encajamiento”.

A las 4:00 horas del día siguiente el feto sufrió una desaceleración de su frecuencia cardíaca, manteniéndose durante 6 minutos en 80 pulsaciones por minuto

HECHOS OCURRIDOS

La mujer, de 28 años, acudió con un embarazo llevado a término de 40 semanas al Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander. Presentaba contracciones con percepciones de movimiento fetal. Además, se sospechaba de rotura espontánea de la bolsa desde el día anterior.

Ante estos indicios, le realizaron un tacto vaginal en el cual se apreció que el cráneo fetal presentaba una consistencia blanda. Por ello, se realizó otra ecografía, para terminar de certificar si el niño se encontraba en posición podálica o cefálica. Pero, aunque se confirmó que se encontraba de cara y, por lo tanto, la parte blanca correspondía a la cabeza del niño y no a sus nalgas, no se estimó la realización de una cesárea.

A las 4:00 horas del día siguiente el feto sufrió una desaceleración de su frecuencia cardíaca, manteniéndose durante 6 minutos en 80 pulsaciones por minuto. En ese momento, la decisión de la sanitaria encargada fue “simplemente administrar Solomitrina a la madre, sin comprobar siquiera el bienestar fetal”. Según la ‘Guía práctica y signos de alarma en la asistencia al parto’, lo indicado en casos de que la desaceleración sea superior a tres minutos es realizar un análisis de ph para determinar la situación del feto, e incluso “la extracción inmediata del feto”, ya que se considera anormal que su ritmo cardíaco esté por debajo de los 100 latidos por minuto.

Tras  el  alumbramiento, el feto presentaba una fractura del cráneo, así como contusiones hemorrágicas

Como relata la defensa de la familia, en la siguiente hora se sucedieron otras tres nuevas desaceleraciones atípicas. Aun así, “en ninguna de ellas se consideró realizar el análisis de ph al feto, siendo una intervención sencilla y de bajo riesgo”. La situación del bebé continuó empeorando. Su presentación evolucionó hasta una “situación anómala que fue detectada ya por la matrona”. Incluso en ese momento, tampoco se realizó comprobación alguna del bienestar fetal.

Durante el juicio las peritos de la parte demandada llegaron a reconocer que “esa posición se relaciona con mayor riesgo de desaceleraciones de la frecuencia cardíaca y aumenta las probabilidades de tener que usar instrumental, contraindicado en la situación de craneotabes (cráneo blando) que padecía el feto”.

Una hora más tarde tuvo una desaceleración más larga, de ocho minutos. Pese a ello, hasta media hora después no se realizó un análisis de ph, que indicó la necesidad de llevar a cabo una cesárea urgente. Pero esa cesárea urgente no llegó hasta otra media hora después, cuando por fin se pudo llevar a cabo. Únicamente que se realizaron las “maniobras habituales”, pese a indicar también que se encontró “una dificultad moderada por el amoldamiento de la presentación”. Tras  el  alumbramiento, el feto presentaba una fractura del cráneo, así como contusiones hemorrágicas, que fueron la causa de su fallecimiento siete días después.

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