jueves 22/10/20
CORONAVIRUS

Las conserveras de Santoña, en el punto de mira de las inspecciones de Salud Pública

Existen discrepancias al considerar si los contagios vienen en los descansos de los trabajadores o en su ámbito personal.

La Consejería de Sanidad del Gobierno de Cantabria guarda silencio sobre esta iniciativa.

Algunas empresas santoñesas, además de las medidas de seguridad e higiene, organizan ese espacio de tiempo por turnos para evitar aglomeraciones.

Salud Pública de Cantabria ha puesto en marcha el protocolo Covid-19 en las conserveras de Santoña
Salud Pública de Cantabria ha puesto en marcha el protocolo Covid-19 en las conserveras de Santoña

El regreso a la actividad, tras el confinamiento por el Covid-19, ha provocado que la Dirección General de Salud Pública, dependiente de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Cantabria, realice inspecciones del protocolo contra el virus en las conserveras de Santoña.

Aunque ayer algunos de los empresarios de este sector y la Federación de Industria de Comisiones Obreras en Cantabria no tenían conocimiento de esta iniciativa, hoy, martes, fuentes empresariales han confirmado que se llevarán a cabo en breve estas inspecciones para comprobar las medidas de seguridad e higiene que han tomado.

Desde la Consejería de Sanidad guardan silencio sobre esta iniciativa con la que pretenden continuar tras el reciente cierre, hasta el día 9 de septiembre, de la empresa gallega Atunlo, ubicada en Santoña, por los positivos de trece trabajadores, a lo que hay que añadir otros cincuenta que se encuentran en cuarentena.

Uno de los gerentes conserveros de Santoña declaró que “en ocasiones achacan el problema de positivos y contagios a los descansos"

Aun así estas inspecciones se han realizado desde el mes de mayo por parte de Salud Pública. “En mi fábrica han estado los inspectores para ver el cumplimiento del protocolo e inspeccionar las medidas adoptadas. Todo ha sido satisfactorio”, declaró uno de los conserveros de esta villa marinera.

En el caso de los descansos que realizan los trabajadores han surgido discrepancias sobre cómo se organizan y las consecuencias que tienen debido a que es complicado dictaminar si es en ese momento donde se contagian o es en otros ámbitos de su vida laboral o privada.

Uno de los gerentes conserveros de Santoña declaró que “en ocasiones achacan el problema de positivos y contagios a los descansos cuando la gente sale a fumar y toma el café, se relajan y no mantienen las distancias de seguridad”. De hecho, agentes de la Policía Local de Santoña han llamado la atención a ciertos empleados que tienden a relajar las medidas de seguridad en esos momentos ya sea por la distancia de seguridad o porque también se quitan las mascarillas, matizó.

En este aspecto, los responsables de Atunlo han achacado los contagios a dos celebraciones privadas de los empleados.

Esta decisión de organizar los descansos de los trabajadores en turnos y por grupos reducidos también se lleva a cabo en otras empresas

Dada esta situación, un empresario de este sector comentó que en su fábrica los trabajadores están bajando a descansar en distintos turnos y en distintas horas para evitar aglomeraciones. “En mis instalaciones no hay positivos ni síntomas entre los trabajadores a día de hoy, pero si surge un caso no dudo en cerrar por motivos de salud de los empleados, el mío personal y el de mi familia”, recalcó.

Esta decisión de organizar los descansos de los trabajadores en turnos y por grupos reducidos también se lleva a cabo en otras empresas, así como la desinfección y limpieza de las superficies, los vestuarios, los comedores, manillas de puertas, pulsadores de luz y cualquier otro mecanismo, explicó un extrabajador de este sector.

El virus es difícil de controlar, aseguran algunos responsables de estas empresas que en el inicio de la actividad han tomado las medidas oportunas. En el caso de otra conservera santoñesa, su gerente explicó que han seguido el protocolo contra el Covid-19 y los trabajadores entran con una separación de diez minutos al vestuario, se toma la temperatura, se aplica la higiene de su calzado, lavan todos los días la ropa de trabajo en casa y también cumplen con la seguridad habilitando dos salas para aumentar la distancia. “Estos espacios de trabajo se desinfectan tras la actividad diaria”, remarcó.

La toma de la temperatura de los trabajadores a la entrada de la jornada laboral es otra medida que han implantado algunas fábricas. “Hay un caso de un empleado que dio 37,4 de temperatura y le enviaron para casa. Avisó a su médico y estuvo diez días en casa”, explicó un exempleado conservero.

Pero aquí, un conservero advierte que existe también la picaresca, ya que ciertos trabajadores han estado tomando paracetamol para bajar la temperatura antes de iniciar la jornada laboral.

En otros casos, la distancia de seguridad se ha incrementado con la colocación de más mesas para aumentar la separación de las empleadas, señalaron desde otra fábrica. De hecho, antes los trabajadores de una empresa santoñesa estuvieron ubicados en mesas de seis personas y ahora son de cuatro y separados por pantallas de metacrilato.

Sin embargo, el responsable de salud laboral de la Federación de Industria de CCOO, Diego Aja, puntualizó en el caso de Atunlo. Desde su punto de vista, cuando estalló la pandemia y en los primeros momentos de confinamiento, el Comité de empresa interpuso una reclamación en la Inspección de Trabajo ante la falta de medidas de seguridad en relación al Covid-19 y envió varios requerimientos a la empresa por la presencia de numerosas deficiencias.

El representante sindical de CCOO aclaró que, en ese momento, se corrigieron las deficiencias, pero al finalizar el Estado de Alarma “comenzó la dejadez por parte de la empresa y se olvidaron las medidas de seguridad”, denuncia.

CCOO no permitirá que se responsabilice a la plantilla de unos contagios que se podrían haber evitado si la empresa cumpliera las medidas de seguridad e higiene que exige la situación actual.

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