martes 26.05.2020
CORONAVIRUS

Solo un 6% de la población está inmunizada en Cantabria según los primeros resultados del estudio de seroprevalencia

Aglomeraciones de gente en el paseo pereda de Santander
Aglomeraciones de gente en el paseo pereda de Santander

Solo un 6% de los cántabros estarían inmunizados frente al coronavirus, según los primeros resultados del estudio de seroprevalencia para determinar la incidencia de la pandemia en la región, donde se ha realizado el test al 18% de la muestra prevista. El dato, "muy preliminar" pero que apunta que la prevalencia final de la COVID podría estar "por debajo" del 10% de la población y "muy lejos" por tanto del 60% necesario para tener la 'inmunidad del rebaño', ha sido adelantado este miércoles por el epidemiólogo Reinhard Wallmann, durante su comparecencia en la comisión parlamentaria del Covid.

El experto en medicina preventiva y salud pública del Hospital Valdecilla ha destacado que la enfermedad se está "estabilizando" en la región, aunque el virus sigue circulando y, por tanto, "riesgo todavía existe". Pero teniendo en cuenta que hay un "goteo" de casos, este experto -miembro del comité de la desescalada de Cantabria- aboga por "soltar un poco las riendas" y retomar actividades cada dos semanas, estudiando su incidencia antes de pasar a la siguiente fase del plan. En la sesión en la Cámara, este médico austriaco ha respondido -en español, sin ayuda del traductor alemán solicitado- a algunas de las preguntas de los portavoces de los grupos, pues debido a la "incertidumbre" que aún hay en torno a la nueva enfermedad "muchas" de las cuestiones se las hace él mismo "a diario". "Solo sé que no sé nada", ha dicho, parafraseando a Platón sobre su conocimiento de Sócrates.

"Yo no me pongo la mascarilla al aire libre", ha confesado el experto

Tras un minuto de silencio y aplausos por las víctimas, Wallmann ha iniciado su intervención para informar a los diputados sobre la pandemia y su impacto en la región, donde la tendencia es "claramente a estabilizarse". Ahora bien, teniendo en cuenta el inicio de la desescalada y que no se sabe "con claridad" si puede haber un rebrote, ha indicado que la "monitorización" de los casos va a ser "clave" en ese proceso, ya que no hay 'inmunidad del rebaño', ni "de lejos".

En este sentido, se ha referido al estudio de seroprevalencia y ha señalado que según un dato "muy preliminar" -pues solo se ha realizado el 18% del muestreo- la incidencia de la COVID en la población es "baja" y "no supera" el 6%. Así, se espera que el resultado final esté "por debajo" del 10%, cuando lo ideal es que haya una prevalencia de al menos el 60% para dificultar la propagación del virus. Por eso, al "descartar" la idea de que los asintomáticos puedan "proteger" ante una hipotética segunda onda de la COVID, Wallman ha indicado que hay que trabajar para "monitorizar" los contagios y ha demandado más medios humanos y materiales.

"Lo primero" -ha dicho- es suministrar material de protección a la población, como mascarillas, que ha recomendado llevar en el transporte público y en espacios cerrados donde haya más personas, no así en el exterior donde el riesgo de contagio es "muy bajo". "Yo no me pongo la mascarilla al aire libre", ha confesado el experto, que ha acudido con ella al Parlamento, aunque no con guantes.

Tras ese primer paso, el epidemiólogo demanda maquinaria de vigilancia y monitorización "potente" para detectar infectados lo antes posible y poder anticiparse y actuar de forma precoz. Una labor que ha comparado con la de un equipo de bomberos ante un fuego, en el sentido de que resulta más fácil sofocarlo cuando es pequeño que cuando se ha propagado y convertido en un gran incendio. A su juicio, la maquinaria de vigilancia empleada hasta ahora está "bien", pero es "insuficiente", y ha usado nuevamente un símil, en este caso una cámara de 3 megapíxeles -que sirve para hacer fotos- y una de 35 -que es "más moderna" y saca mejores imágenes-.

En cuanto a los medios humanos, este experto ha asegurado que se precisan especialistas en bioestudios, epedemiología, medicina preventiva, salud pública e informática, y ha subrayado la importancia y oportunidad de las nuevas tecnologías al tiempo que ha llamado a aprovechar su "potencial tremendo". Al hilo, se ha referido a la capacidad asistencial de los hospitales, que ha sido "suficiente" en esta primera onda de la COVID en Cantabria, pero ha recordado que el sistema tiene que ser capaz de proporcionar asistencia a todos los casos que se produzcan.

La mortalidad de la COVID en Cantabria ha estado algo por debajo de la media nacional, con 33 fallecidos por cada 100.000 habitantes

A este respecto, el especialista de Valdecilla ha asegurado que la capacidad en las UCI de los hospitales de la región ha sido igualmente "suficiente", incluso cuando se alcanzó el pico de la pandemia -el 25 de marzo, con 131 casos por 100.000 habitantes, fecha desde la que la incidencia ha ido bajando hasta los 16 la semana pasada-.

Ha afirmado que había camas para todos los pacientes COVID, incluso para los mayores de 80 años, y ha asegurado que siempre se han seguido criterios clínicos. "No me consta ningún estrato de cribado en ese sentido", ha comentado a preguntas de los diputados Wallmann, que también ha reseñado que el coronavirus no ha tenido un impacto "muy alto" si se compara con la gripe, que afecta a unas 500 personas por cada 100.000 habitantes.

Sobre la nueva enfermedad, el experto ha detallado que la incidencia es "mucho más alta" en personas de entre 30 y 40 años, que suponen un colectivo laboralmente activo, aunque tiene más impacto y mortalidad superior entre los mayores, especialmente si tienen otras patologías o factores de riesgo. Aun así, la mortalidad de la COVID en Cantabria ha estado algo por debajo de la media nacional, con 33 fallecidos por cada 100.000 habitantes. Por el contrario, y aunque se han registrado síntomas típicos en niños, los más jóvenes tienen capacidad para generar una respuesta inmune "más rápida".

EL VIRUS LLEGÓ TARDE

Sobre el confinamiento, este experto ha opinado que en algunas medidas "nos hemos pasado de lejos" en tanto que otras han "tardado en aplicarse"

Wallmann ha achacado la mejor situación de la pandemia en Cantabria respecto a otras comunidades a que el virus llegó "muy tarde" -el 29 de febrero se confirmó el primer positivo- y con casos secundarios (no propios) incluso a principios de marzo, a lo que sumó, a mediados de ese mes, la declaración del estado de alarma que frenó su propagación.

Sobre el confinamiento, este experto ha opinado que en algunas medidas "nos hemos pasado de lejos" en tanto que otras han "tardado en aplicarse". Por eso cree que ahora, con motivo de la desescalada de cuyo comité regional forma parte, hay que valorar qué iniciativas son "más efectivas y eficientes", así como su repercusión en la sociedad y en la economía. "No podemos estar encerrados para siempre", ha expresado, para mostrarse partidario de actividades al aire libre.

Para finalizar, se ha referido a la evolución de la pandemia en Cantabria, donde ha pasado de una "aceleración vertiginosa" -de hasta un 40% de nuevos casos de un día para otro en plena crisis- a una curva con forma de 'meseta' -tras siete días de repuntes por debajo del 1%, después de haber estado 32 jornadas con subidas inferiores al 5%-. Así, ahora hay "un goteo" de positivos y aunque todavía la situación no es de "cero" contagios "vamos llegando", ha dicho Wallmann, que también ha valorado que "se cura mucha más gente de la que enferma". Siempre según contagios confirmados, pues diariamente se atienden a unas 62 personas con síntomas compatibles con COVID en Atención Primaria, que "detectó" el pico de la pandemia una semana antes que los laboratorios.

Por todo lo anterior, y aunque no hay indicadores de repunte de la enfermedad en situación de confinamiento y sí podría haberlo durante la desescalada, Reinhard Wallmann apuesta por "soltar las riendas" y monitorizar los casos, pues todavía está "lejos" la inmunidad del rebaño.

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