martes 4/8/20
SUCESOS

Un acusado niega haber acelerado para atropellar a propósito a otro

El acusado declarando en el juicio
El acusado declarando en el juicio

El joven acusado de arrollar con el coche a otro con el que estaba enemistado niega que tuviera intención de atropellarle y asegura que la víctima se le "lanzó" encima del vehículo, mientras que ésta, y varios testigos, aseguran que el procesado cambió la trayectoria de la marcha y "aceleró" para llevárselo por delante.

Acusado y víctima han presentado versiones contrapuestas durante el juicio que se ha celebrado este jueves en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial en medio de medidas de seguridad e higiene contra el COVID-19.
Tanto el acusado como la víctima han reconocido que, una semana antes del atropello -que tuvo lugar en la medianoche del 20 de mayo de 2017 en el aparcamiento de la playa de El Camello-, se agredieron en la zona de Raos por una disputa que habían tenido días antes, aunque las versiones de este incidente no han sido coincidentes.

Respecto al día de autos, el acusado, B.A., ha relatado que cuando llegó con su coche al aparcamiento del Camello vio al otro chico, D.C., que estaba junto a una veintena de amigos en el lugar. Ha explicado que la víctima, al verle en el coche, le hizo "señales" pero, debido a la disputa que habían tenido días antes, paso de largo con su coche y se dirigió hasta el final del aparcamiento, donde saludó a un chico que conocía.

Posteriormente, decidió irse y emprendió el regreso hacia la salida del aparcamiento pero el grupo de amigos de D.C estaba, según su versión, ocupando el carril de salida, con lo que giró para intentar "esquivarles". Según su relato, en ese momento, al verle D.C., se "puso como un animal" y fue "como un loco a por él", caminando hacia el coche y se "lanzó" hacia el vehículo por el lado de su ventanilla. En un momento dado, el acusado ha asegurado que sintió un "impacto", "se puso nervioso" y "no supo reaccionar".

Unos metros después paró su vehículo, se bajó, vio al otro chico tendido en el suelo y que su estado "no pintaba bien" e intentó acercarse a la víctima pero los amigos de éste no se lo permitieron, con lo que regresó al vehículo y allí esperó a que llegara la Policía. En contra de esta versión, la víctima ha relatado que esa noche se encontraba junto a unos amigos en el aparcamiento del Camello "charlando", ocupando no los carriles de entrada o salida del mismo, sino en la hilera central de las plazas de aparcamiento.

D.C. ha señalado que, en un momento dado, vio pasar al acusado conduciendo "rápido" su coche hacia el final del aparcamiento y "no le dijo nada". De hecho, no sabe si B.A. le vio a él en ese instante.

Sí que ha relatado que cuando vio a B.A. llegar hasta el final del aparcamiento y dar la curva para regresar hacia la salida se separó de su grupo de amigos, y sin salirse a la calzada, indicó al acusado de que parara. Ha asegurado que solo pretendía hablar con él de la pelea que habían tenido días antes "para intentar solucionar el tema".

De esta forma, ha negado que se dirigiera al acusado de forma violenta o agresiva y ha afirmado que se encontraba "tranquilo" y solo le indicó que parara.En ese momento, la víctima ha señalado que, al verle, B.A. "dio un volantazo" para cambiar la dirección de la marcha y dirigirse hacia él. Revolucionó su coche, poniéndolo en primera, se "rió" y dio un "acelerón".

Al parecer, el coche le golpeó por un lateral, en la zona de la rueda delantera izquierda. El cayó sobre el cristal del coche, se fue al suelo y sintió las ruedas pasarle por encima. A raíz de ello, sufrió una fractura de tibia y peroné.

Desde el suelo, ha asegurado que oyó al acusado decir solo "tengo seguro, tengo seguro".Otro de los primeros en declarar en el juicio, ha sido el policía que instruyó el atestado tras tomar declaración a los testigos del suceso, a través de las que supo que el acusado y la víctima se conocían y tenían amigos comunes y conoció, además, que B.A. y D.C. habían tenido "desavenencias previas".

Ha relatado que, a raíz de la declaración de la mayoría de los testigos, lo que pareció haber sucedido que es el acusado llegó con su coche al aparcamiento de la playa del Camello en compañía de su novia y de otra persona.Según la versión recogida en el atestado, al parecer el acusado vio a la víctima y a sus amigos, fue hacia el final del aparcamiento, dio la vuelta y se dirigió con su vehículo a donde estaba la víctima y sus amigos.

Una vez allí, giró a la izquierda, dirigiendo de forma "clara" el coche hacia donde estaba la víctima, dio un "fuerte acelerón" y arrollo a D.C.  El policía ha reconocido que algunos testigos, como la novia del acusado, dio otra versión distinta de lo ocurrido a la que dio el resto.

En el juicio, han declarado varios testigos que presenciaron el suceso, coincidiendo varios en que el acusado giró su coche para dirigirse en dirección a la víctima y "aceleró" antes de arrollarle. Según el escrito de acusación del fiscal, los hechos constituyen, a juicio del fiscal, un delito de homicidio en grado de tentativa por lo que solicitaba 8 años de cárcel, además de una indemnización de 23.000 euros por las lesiones sufridas y de 40.300 por las secuelas.

MASCARILLAS, DISTANCIA SOCIAL Y OTRAS MEDIDAS CONTRA EL COVID-19

En el juicio de este jueves se han podido ver varias medidas de seguridad e higiene contra el COVID-19.
La sesión se ha celebrado en el salón de actos del complejo judicial de Las Salesas, de mayor amplitud que las salas donde suelen celebrarse otros juicios en la Audiencia, y ha tenido aforo limitado, con solo unas pocas sillas para el público, separadas entre sí para mantener la distancia de seguridad.

Además, tanto los tres miembros del tribunal, como los letrados de las partes, el acusado, la víctima y todos los demás declarantes, al igual que el público, han tenido la mascarilla puesta. También se habían colocado mamparas para separar a los miembros de la Sala y a los letrados y todos los micrófonos estaban cubiertos con un plástico.

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