Domingo 19.08.2018
LABORAL

Almacenes vacíos y basura amontonada, condiciones en las que se trabaja en la cocina del Hospital Sierrallana

Varios vídeos publicados en redes sociales muestran las condiciones en las que deben trabajar los profesionales de la cafetería y la cocina, con menaje sin limpiar, comida en mal estado y sin provisiones para atender a los pacientes.

El próximo 22 de agosto los trabajadores de Eurest, empresa concesionaria de la cafetería y de la cocina del Hospital Sierrallana de Torrelavega, iniciarán un encierro indefinido en protesta por los “continuos incumplimientos” del pliego de condiciones. A esta protesta se sumarán otras no solo para defender las condiciones laborales de esta treintena de profesionales, sino la calidad del servicio que se ofrece a usuarios de las instalaciones tanto, de enfermos como de familiares. Y por si las protestas no fuesen suficientes, el secretario general del Sector de Sanidad de UGT, José María Fernández Cobo, ha publicado varios vídeos e imágenes en redes sociales sobre las condiciones en las que se encuentran las instalaciones.

En dichas publicaciones se aprecia que los almacenes se encuentran prácticamente vacíos, una situación que, como señalan los usuarios de redes sociales, “ha llegado a un extremo ya insostenible”. Y es que, según apuntan, “en algunos días” las existencias no llegan “ni para dar desayunos a los enfermos”.

Los incumplimientos de la adjudicataria, como señala Fernández Cobo, han provocado, por ejemplo, que el fin de semana del 3 al 5 de agosto el hospital ha contado con un cocinero menos durante varias horas a pesar de avisarse con antelación. Asimismo, tampoco se han cubierto las vacaciones de la trabajadora de limpieza, lo que ha provocado que el menaje de la cocina no haya estado disponible para su uso durante el turno de tarde, ni la basura sin sacar, amontonándose en algunas esquinas de la cocina. A todo ello se suma comida en mal estado.

El representante de UGT ha denunciado de este modo los incumplimientos de Eurest, pero también la “desidia” del Servicio Cántabro de Salud y de la Consejería de Sanidad, y se ha preguntado “qué intereses hay” para que se permitan estas situaciones.

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