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Las cuentas y los cuentos de un primer ministro

Antonio Vilela | Licenciado en Derecho, Presidente de AMA (Asociación de Maltratados por la Administración), Asesor Jurídico e impulsor de varias reformas legislativas en el Parlamento de Cantabria y en el Senado en el ámbito urbanismo y sobre los derechos de los ciudadanos.

Antonio Vilela | 02 de mayo de 2020

Iba yo pensando estas tonterías sin importancia, cuando me doy cuenta que mis manos ya no podían más, con la distracción una de las bolsas quiso cobrar su libertad, y por la acera corrían las latas de cerveza, pegándose con las de sardinas, un bote de cristal de espárragos se hizo añicos... Aquello era toda una tragedia griega, no sabía qué hacer, estaba como la oposición, no sabía si echar la culpa a la puñetera bolsa, o ... al Gobierno

Como les contaba en anteriores artículos, en mi casa con el Estado de Alarma se había formado un gobierno provisional, tomado la forma de república en una votación democrática de los cuatro miembros de mi familia. La Presidenta de la República, la señora de la casa, el Ministro de Suministros, David que con 15 años ya nos la pegaba por todos los lados, la portavoz, Iris de 8 años, ella quería ser princesa, por ello la nombramos portavoz y princesa republicana, por último el que escribe, me dieron el cargo de Primer Ministro y a sus órdenes. Aquí les dejo los enlaces de los dos capítulos anteriores donde se cuenta la azarosa vida de una familia en tiempos de confinamiento: Capítulo I y Capítulo II.

Había salido por primera vez, para ir al supermercado, y regresaba por el camino con dos bolsas hasta arriba de víveres, chucherías, ... que pesaban, como pesan las homilías del Presidente Sánchez los domingos. A los cinco pasos ya sudaba como si hubiera hecho la maratón de la San Silvestre. Miraba las bolsas como pidiéndoles que ellas anduvieran solas, pero menos caso que mi hijo. 

En un mecanismo de defensa, o pensando que todo puede ir a peor, hice un repaso mental de la situación, eso de engañar a la mente a algunos se les da muy bien. Son días raros donde casi necesitamos un manual de instrucciones para saber qué hacer. Desde el Gobierno nos han dejado unas horas de libertad provisional, el Estado de Alarma, una medida excepcional, se ha convertido en lo normal y lo normal que era tener nuestra libertad se ha convertido en lo excepcional, ¡esto no hay quien lo entienda!. Lo mismo nos pasa con esos planes por fases lunares del Gobierno que llaman la desescalada, y que se deben referir a bajar de casa a la calle escalón a escalón.

25.000 personas han muerto en nuestro país por ese virus que era "una simple gripe"

Hay cifras que expresan a veces más que muchas palabras, casi 25.000 personas han muerto en nuestro país por ese virus que era "una simple gripe", más de 12.000 en residencias y centros de mayores, un auténtico desastre, una generación que nos lo dio todo, y que por falta de previsión y medios se ha visto diezmada, dañada de una forma terrible, cuántas abuelas y padres se nos han ido, es como para llorar por los rincones y no parar. Somos el segundo país del mundo con más muertes por habitante, y el que tiene mayor número de afectados entre el personal sanitario, más de 40.000 infectados por el Covid 19, según CC.OO., al que mucho aplaudir pero no hemos sabido proteger. Merecen esos aplausos y mucho más, alguna gratificación extraordinaria no estaría mal, aunque sea en diferido, que algunos saben mucho de eso, yo ahí lo dejo.   

Son tiempos donde hemos descubierto a muchos con piel muy fina, se han convertido en los nuevos meapilas, seguidores del Papa y Jorge Javier Vázquez, como oses hacer alguna crítica puedes ser acusado en un juicio rápido y sumarísimo por las redes sociales de antipatriota, antisistema, y la palabra de moda, la que no puede faltar a alguien que discrepe de esas posiciones, un peligroso facha. Gran favor les están haciendo a los mismos, identificando a más de mitad de la población con ellos.

Es cierto que no todo pueden ser críticas al Gobierno, cuando el barco se va a pique, naufraga y si este lo hace, sin duda, poco importa quién tiene la culpa, sino cómo podemos salvarnos. Aquí la derecha, al menos parlamentaria, está dando toda una lección de cómo no se deben hacer las cosas. Es aquello "si no ayudas, al menos apártate y ten la dignidad de dejar trabajar a los que están intentando salvar vidas". Las responsabilidades después, tanto políticas como judiciales, que haberlas haylas. Ahora toca aportar algo más que obviedades, que nos digan qué ideas tienen para que esta situación vaya mejor. Al toro de la crisis ya lo han soltado de toriles, tiene los cuernos muy largos y afilados, ya manifestó el torero hace mucho tiempo "más cornadas da el hambre". 

Los meteorólogos de la economía anuncian duras tormentas, esperemos sean eso, tormentas

Ahora que estamos por el 2 mayo, no hubiera venido nada mal esa red o escudo social, ese "ingreso mínimo vital" que comentan se anda elaborando por los despachos, ya estuviera siendo efectivo. Las necesidades van a ser muchas, y fiar todo a la ayuda de la Unión Europea igual es mucho fiar... Tenemos un gasto público que se incrementará en más de un 50% y a las arcas del Estado llegarán un 40% menos de recursos, vamos que estamos como país en quiebra técnica, donde los meteorólogos de la economía anuncian duras tormentas, esperemos sean eso, tormentas, que puedan pasar lo más rápidamente posible y volvamos, a la normalidad, o "la nueva normalidad" en una contradicción semántica, a preocuparnos por lo importante, ¿quién ganará la liga?

Iba yo pensando estas tonterías sin importancia, cuando me doy cuenta que mis manos ya no podían más, con la distracción una de las bolsas quiso cobrar su libertad, y por la acera corrían las latas de cerveza, pegándose con las de sardinas, un bote de cristal de espárragos se hizo añicos... Aquello era toda una tragedia griega, no sabía qué hacer, estaba como la oposición, no sabía si echar la culpa a la puñetera bolsa, o ... al Gobierno , al final con paciencia y disgusto tuve que hacer lo que no queda más remedio, bajar el lomo y ponerme a trabajar para recoger todo.

A duras penas llegué a mi portal, toqué el timbre, y mi mujer no preguntó ni quién, ni leches, sino - ¿cómo has tardado tanto?, ya estaba preocupada, - nada todo bien, abre que pesa, - acuérdate de subir por las escaleras, que.... - bien....

Me acerqué al ascensor y pequé, cómo iba a subir por las escaleras con aquel peso, y si me pillaba la pesada, con perdón, de la señora Aurelia, no llegaba a casa ni para la cuarta fase del plan de Sánchez. Así que me armé de valor, y subí en ascensor, esperé un poco, para a ver si engañaba al personal, y cuando iba a llamar al timbre, se abrió la puerta. -No te he dicho que no subieras en el ascensor, que era peligroso... - Sí, pero más peligroso es subir por las escaleras con este peso.

Una vez en casa, quitado el traje de astronauta, pasado por el túnel de lavado. Me disponía a disfrutar de mi obra, cuando oigo a la Presidenta de la República - ¿y el pan?, ¿dónde has puesto el pan?, me empezaron a temblar las piernas, un sudor frío me recorría la frente, la había liado parda, y nada tenía que ver Cristina la de la Sexta. -Creo que se me ha olvidado, balbuceé. - ¿Cómo que crees?, ¿lo has cogido o no?. Me asuste tanto que confesé mi falta imperdonable, hasta los más pequeños detalles, se oyeron reproches de todos los colores. El ministro de Suministros, -Ves mamá, ya te dije que era mejor que fuera yo - Tú cállate, que contigo hablaré después. La princesa republicana, -pues yo quiero mi pan, yo quiero mi pan... y es que cuando la enana se pone repelente, y la Presidenta remató con aquello, de - ¡Hombres, no se os puede mandar nada!

Se produjo un gran debate en el Estado de la República, con el dilema, si hacer pan en casa o volver al supermercado a por el mismo. La presidenta de la república y su humilde servidor, defendiendo que mejor lo hacemos en casa. El ministro de suministros y la princesa enana republicana, que el de casa era una... sí, eso que están pensado, y que no lo querían... Había un empate técnico, y el ministro de suministros propuso que tirásemos una moneda al aire y.... La presidenta le contestó -tirar, tirar de los pelos yo a ti, mira como tienes tu habitación. La enana iba a decir algo, pero al ver la cara de su madre cogió las de Villadiego. Y es que donde hay democracia consolidada las cosas funcionan solas...

Bueno amigos lectores, cabe la posibilidad de seguir con nuevos capítulos de la azarosa vida de una familia en tiempos de confinamiento, y el Primer Ministro en fase de desescalamiento, para esa fase igual es más útil el montañero aventurero Jesús Calleja que el Gobierno. Que Uds. puedan disfrutar del régimen de semilibertad que nos aparece en el horizonte. Ahora voy a desempolvar las zapatillas, que ¿dónde...?

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