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Conservas Hoya acordó con CCOO indemnizar con 1.000 euros a 52 trabajadores tras descubrir micrófonos ocultos en la empresa

Roberto Alonso | 07 de julio de 2020

Sede de Conservas Hoya en Santoña | Foto: R.A.
Sede de Conservas Hoya en Santoña | Foto: R.A.

La dirección asegura que no funcionaban, no los utilizaron para realizar escuchas y que toda la plantilla rechazó el cobro de esta cantidad.

Afectados por la situación aseguran que han cobrado el dinero en su cuenta bancaria.

El sindicato indicó que se llegó a un acuerdo de conciliación judicial y retiraron la denuncia del Juzgado de lo Social de Santander.

Conservas Hoya, de Santoña, y la Federación de Industria de Comisiones Obreras (CCOO), llegaron a un acuerdo de conciliación judicial para que la dirección de la empresa indemnizase con 1.000 euros a 52 trabajadores y extrabajadores tras descubrir tres micrófonos ocultos en las instalaciones donde de forma habitual se reunía la plantilla.

En un principio, CCOO presentó una demanda judicial en el Juzgado de lo Social número 1 de Santander contra la fábrica por una presunta vulneración de los derechos al honor, la intimidad y la imagen de los empleados (artículo 18 C.E.), así como de libertad sindical (artículo 28 C.E. en relación con la Ley Orgánica 11/1985).

Los responsables de la conservera explicaron que esos micrófonos estaban instalados hace veinte años, desde la anterior dirección que se marchó

Sin embargo, según confirman desde CCOO la denuncia se retiró al llegar a un acuerdo con la empresa, consistente en que la conservera pagase la cantidad de 1.000 euros a 52 empleados y exempleados por los daños morales causados. “Mantuvimos una asamblea con los trabajadores y por unanimidad aceptaron este acuerdo. Si los trabajadores están conformes, el sindicato está conforme”, incidieron desde el sindicato. Comisiones Obreras ha señalado que la asesoría jurídica del sindicato realizó un estudio y se fijó esa cantidad basado en que se cometió un daño moral.

Sede de Conservas Hoya en Santoña | Foto: R.A. Sede de Conservas Hoya en Santoña | Foto: R.A.

Desde la dirección de la empresa, por medio de Francisco Hoya, han asegurado que todos los trabajadores han rechazado la indemnización. “Los empleados están tranquilos, no ha pasado nada, y tanto los abogados como los representantes sindicales han podido comprobar que los micrófonos no se han utilizado, estaban oxidados y obsoletos, no funcionaban por la humedad y la salinidad”, matizó.

Los responsables de la conservera explicaron que esos micrófonos estaban instalados hace veinte años, desde la anterior dirección que se marchó, y que por lo tanto la empresa no tiene ninguna culpabilidad.

Afectados por esta situación ratifican que han cobrado los 1.000 euros y tienen el ingreso en su cuenta bancaria

Sin embargo, afectados por esta situación ratifican que han cobrado los 1.000 euros y tienen el ingreso en su cuenta bancaria.

Según recoge el acuerdo, firmado en enero de 2020, sin perjuicio de que los responsables de la fábrica aseguran que desconocen la instalación de los micrófonos y que no los han utilizado, su presencia ha supuesto para los trabajadores un sentimiento de inseguridad respecto a sus derechos de intimidad, honor, imagen, así como de la defensa de sus derechos laborales y el ejercicio de constitución de libertad sindical.

Resguardo de Liberbank con el pago de la indemnización | Foto: R.A. Resguardo de Liberbank con el pago de la indemnización | Foto: R.A.

El acuerdo dice de forma textual “tal y como se ha expuesto por la dirección de la empresa, a  lo largo de las distintas reuniones mantenidas con la representación legal y sindical, no se han producido los hechos denunciados al no haber realizado escucha alguna a través de aquellos micrófonos, declarando el respeto a los derechos fundamentales expuestos en aquella demanda y el compromiso de que los mismos queden garantizados en la empresa, tanto en el presente como en el futuro”.

También, el acuerdo de reconocimiento de indemnización por daños morales recoge que los empleados han perdido la confianza de la dirección de la empresa, dadas las dudas razonables existentes por el hecho de que les hubiese permitido hacer un uso de medios ilícitos para cercenar los derechos legales y fundamentales de la plantilla.

Los hechos se remontan al año 2019, cuando los trabajadores descubren un primer micrófono oculto

Los hechos se remontan al año 2019, cuando los trabajadores descubren un primer micrófono oculto con motivo de unos trabajos de mantenimiento.

En un principio y según el acuerdo, los trabajadores y el sindicato consideran que estos micrófonos pudieron utilizarse por la dirección para conocer las reivindicaciones y posiciones sindicales de sus trabajadores, de tal forma que con esa información previa tomar medidas tendentes a minar la actividad sindical y reivindicativa.

Sede de Conservas Hoya en Santoña | Foto: R.A. Sede de Conservas Hoya en Santoña | Foto: R.A.

Como consecuencia de este descubrimiento se celebró un acto de conciliación en septiembre, sin avenencia, y contactos y negociaciones con el fin de clarificar la situación de partida, garantizar la ausencia de vulneración de los derechos fundamentales antes expuestos y finalmente llegar a un acuerdo por la posible compensación económica que se debería pagar a los afectados para restituir el daño moral causado.

El acuerdo ha supuesto que, tal y como denunciaron la representación legal y sindical de los trabajadores, la empresa ha detectado y retirado los tres micrófonos encontrados en las instalaciones, a la vez que ha llevado a cabo una investigación para garantizar que no quedará ningún medio de escucha más en toda la empresa.

Sede de Conservas Hoya en Santoña | Foto: R.A. Sede de Conservas Hoya en Santoña | Foto: R.A.

El profesional concluyó que la instalación de los micrófonos databa de alrededor del año 2000, aunque no pudo corroborar que en la actualidad los micrófonos estuvieran operativos

Al mismo tiempo, Conservas Hoya contrató los servicios de un ingeniero industrial con el objetivo de que supervisará la ausencia de nuevos sistemas de audio y pudiera concretar la antigüedad de los encontrados y si estaban operativos o no.

Como resultado de dicha investigación, el profesional concluyó que la instalación de los micrófonos databa de alrededor del año 2000, aunque no pudo corroborar que en la actualidad los micrófonos estuvieran operativos, dada su antigüedad y el deterioro que presentaban por el paso del tiempo y el ambiente, sobre todo la humedad.

Al final, la empresa reconoció el impacto moral que la sola presencia de estos aparatos de escucha ha podido causar en los trabajadores, pero haciendo abstracción de si los micrófonos estuvieron o no operativos.

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