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“La reivindicación histórica en favor de Cantabria se constituye por primera vez en proyecto político organizado”

eldiariocantabria.es | 18 de diciembre de 2019

Benito Huerta, Miguel Ángel Revilla y Eduardo Obregón comparecen ante los medios de comunicación a principios de 1979
Benito Huerta, Miguel Ángel Revilla y Eduardo Obregón comparecen ante los medios de comunicación a principios de 1979

La fundación del PRC, el Estatuto paralelo de ADIC y la manifestación por una autonomía plena del Frente de Rechazo al anteproyecto de Estatuto de Autonomía oficial.

“A lo mejor no ganamos la autonomía, pero esta juventud y esta infancia lo tienen ganado a pulso”. Las palabras del entonces senador Benito Huerta, pronunciadas en el verano de 1978 en La Magdalena ante el éxito del I Día Infantil de Cantabria, son significativas entre otras cosas porque las dice “en el marco del momento en que el cantabrismo se dispone a dar el paso a lo específicamente político”, recuerda el historiador Manuel Alegría. “El trabajo estaba anclado en la base, en la juventud y en el futuro”, y “la reivindicación histórica en favor de Cantabria conoce un salto cualitativo al constituirse por primera vez en proyecto político organizado y anclado en la juventud y las raíces del pueblo cántabro”, añade.

“Éramos de los más entusiastas del partido y fuimos los más directamente involucrados en su fundación, por lo que recibimos los primeros carnets, que empezaron por el 101; yo tenía el 107”

Cantabria ha quedado fuera del mapa de las preautonomías y, tras la aprobación de la Constitución española de 1978, su autogobierno dependerá de los ayuntamientos, por lo que el autonomismo pone la vista en las municipales fijadas para el 3 de abril de 1979 y ADIC propone la creación de un partido de ámbito cántabro para concurrir a esas elecciones y promover la autonomía por la vía del artículo 143 del texto constitucional. “El 29 de septiembre de 1978 en la Junta Directiva de ADIC se propone crear un partido político: el Partido Regionalista de Cantabria, cuyos Estatutos irán confeccionándose los viernes por la tarde en las oficinas de la sede de la asociación, en la calle Tetuán de Santander”, recuerda Manuel Alegría, precisamente uno –el más joven– de los siete redactores de aquellos Estatutos, junto a Miguel Ángel Revilla, Eduardo Obregón, Guillermo Díaz Autrán, Ramón Arias Azpiazu, Enrique San Miguel y Peña. “Éramos de los más entusiastas del partido y fuimos los más directamente involucrados en su fundación, por lo que recibimos los primeros carnets, que empezaron por el 101; yo tenía el 107”, apunta Alegría, que insiste en que aunque ellos fueron los más directamente involucrados en la redacción de esos Estatutos, “desde el principio hubo más gente implicada” en el PRC, y cita a “Ángel Regaliza, Esteban Solana, Fernando Huidobro, Manuel Izquierdo, José Luis Oria, Juan José García González, Eugenio Pardo Roldán, Ramón Otí Gandarillas, Daniel Cubas, Antonio Rozas, Luis Carlos López Portilla, Ángel Herrero…”. “Un elenco de militantes que provenían de ADIC o se incorporaron desde los primeros momentos”, resume.

“ADIC comprendió que necesitaba un partido político para presentarse a las elecciones y reivindicar la autonomía de Cantabria desde dentro de las instituciones, aunque a ciertos sectores de la asociación no les gustaba ni la idea del partido ni entrar en las instituciones porque decían que el PRC no representaba el cantabrismo puro y duro, pero a otros el partido nos parecía más interesante sobre todo porque era un partido, que se veía como algo más serio que una asociación”, explica Fernando Huidobro, miembro de ADIC y del PRC desde aquellas fechas hasta la actualidad. “Todavía me presento en las listas del PRC en Camargo”, apunta. No obstante, Huidobro fue más partidario del autogobierno al que aspiraba el Estatuto paralelo de ADIC. “Yo era partidario de dar el mayor empuje posible, porque ya sabes que pides ocho y te dan tres, así que es importante pedir más, que ya te lo recortarán luego”, explica, aunque también era consciente de que “en aquellos tiempos la política era dura, porque todavía había muchos franquistas, que veían la autonomía como un golpe político contra ellos”.

“De la Sierra abandonó la presentación al no estar de acuerdo con Revilla cuando éste se refirió a los presentes como ‘una representación de las comarcas del partido’ y sin hacer alusión a ADIC”

“El partido se presentó ante la prensa el 13 de noviembre y su Comisión Gestora lo hizo el 16 de noviembre en el Paraninfo de Las Llamas”, recuerda Alegría. “Como anécdota, decir que Rafael de la Sierra abandonó la presentación al no estar de acuerdo con Revilla cuando este se refirió a los presentes como una representación de las comarcas del partido y sin hacer alusión a ADIC”, añade, y destaca que “contrariamente a lo que se ha difundido recientemente, De la Sierra no se incorporó al PRC hasta la primavera de 1988 –casi diez años después de la fundación del partido–, cuando fue nombrado asesor del presidente de la entonces Asamblea Regional de Cantabria y ahora Parlamento de Cantabria, el regionalista Eduardo Obregón”. Precisamente Obregón, profesor de Instituto, antiguo militante de la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica) –en 1968 había sido detenido en la santanderina calle Rualasal junto a otras 14 personas por estar impartiendo a estas un seminario sobre ateísmo marxista– y uno de los fundadores del PRC, fue el secretario general del partido desde sus inicios hasta 1988, cuando es sustituido por Revilla, secretario general del PRC desde entonces hasta ahora.

Ciertos sectores propusieron definir el partido –que concurrirá a las generales del 1 de marzo y a las municipales del 3 de abril de 1979 con el apoyo expreso de ADIC– como nacionalista en vez de como regionalista, pero la propuesta no fue aceptada por Revilla porque, según dijo, entendía que aún no era el momento de hacerlo. No obstante, “con la puesta en marcha del PRC, el cantabrismo específicamente político parece cumplir el ciclo, con alguna década de retraso, que otros nacionalismos históricos, como el catalán o el vasco, habían realizado con la evolución de la asociación al partido”, explica Alegría, que recuerda que “el Centre Català de Valentín Almirall dio lugar a la Lliga Regionalista de Enric Prat de la Riba en Cataluña” y “el Euskeldun Batzokija de Sabino Arana o la sociedad Euskalerria de Ramón de la Sota fueron el antecedente del Euzko Alderdi Jeltzalea, Partido Nacionalista Vasco, en Euskadi”. Por su parte, “en Cantabria son ADIC, asociación, y PRC, partido, los elementos organizativos con los que el cantabrismo político alcanza su punto de inflexión, en condiciones de hacer triunfar un cantabrismo de vía uniprovincial al margen de la castellanidad impostada”.

“Las décadas de retraso de la articulación política endógena del cantabrismo pueden ser factores que ayuden a comprender las limitaciones de su desarrollo como movimiento nacionalista”

“Las décadas de retraso de la articulación política endógena del cantabrismo previamente existente en un ámbito meramente cultural o políticamente insertado en formaciones de ámbito estatal –como el Partido Republicano Federal durante la II República– pueden ser factores que ayuden a comprender las limitaciones del desarrollo del cantabrismo como movimiento nacionalista”, apunta en la misma línea el politólogo Marcos Martínez Romano. “Sobre todo si lo comparamos con los nacionalismos catalán, vasco y gallego, los tres articulados ya políticamente en sus respectivos territorios durante el primer tercio del siglo XX”, añade.

El PRC concurre por primera vez a unas elecciones en las generales de marzo de 1979, cuando presenta a Ramón Arias Azpiazu –procedente del PSOE–, Benito Huerta –antiguo integrante de ID que en 1977 había sido elegido senador tras presentarse como independiente en la candidatura Senadores por la Democracia– y Eduardo Obregón como candidatos al Senado, aunque ninguno de ellos obtiene escaño, pues los cuatro senadores electos por Cantabria se los reparten la UCD con tres –Ambrosio Calzada, Roberto Sáez y Leandro Valle– y el PSOE con uno –Mario García Oliva–, partidos que también se reparten los cinco diputados en el Congreso: tres para la UCD –Justo de las Cuevas, Alberto Cuartas y Ciriaco Díaz Porras– y dos para el PSOE –Jaime Blanco y Juan Antonio Barragán–. El 3 de abril del mismo año, el PRC acude a las municipales con el objetivo de lograr los concejales necesarios para reclamar la autonomía para Cantabria desde los ayuntamientos.

Finalmente los concejales del PRC no votan como alcalde al cabeza de lista del PSOE, Jesús Cabezón, sino a su propio candidato, lo que permite la reelección de Hormaechea

No obstante, en aquellas primeras elecciones municipales, el PRC protagoniza en Santander un hecho que marcará la historia reciente de la capital y en buena parte también del conjunto de Cantabria. La UCD –lista encabezada como independiente por Juan Hormaechea, que había sido nombrado concejal en 1973, primer teniente de alcalde en 1976 y alcalde en 1977– obtiene diez concejales y la AID (Agrupación Independiente de Derechas) tres, por lo que suman 13; mientras que el PSOE obtiene siete, el PRC cuatro, el PCE dos y el PT (Partido de los Trabajadores) –fusión del PTE y la ORT– uno, por lo que suman 14. Pero a pesar de que el PRC ha acordado con los partidos de izquierdas –PSOE, PCE y PT– apoyar al cabeza de lista más votado de los cuatro en caso de sumar mayoría absoluta, finalmente los concejales del PRC –por razones aún no suficientemente aclaradas– no votan como alcalde al cabeza de lista del PSOE, Jesús Cabezón, sino a su propio candidato, lo que permite la reelección de Hormaechea. La derecha española gobierna el Ayuntamiento de Santander ininterrumpidamente desde entonces hasta ahora, más de 40 años después. Por su parte, Hormaechea continuó como alcalde hasta 1987, cuando dio el salto a la política autonómica. “Las únicas tres personas de la Ejecutiva del PRC que dijimos que antes de que saliera Hormaechea el partido debía votar a Cabezón fuimos Manuel Izquierdo, Miguel Ángel García González y yo, en la reunión extraordinaria celebrada en Puente Viesgo el día anterior a la constitución de los primeros ayuntamientos democráticos tras el franquismo”, destaca Alegría.

Una vez elegidas las nuevas corporaciones locales, izada de forma oficial el 26 de abril de 1979 la bandera blanquirroja en la sede de la Diputación y elegido al día siguiente José Antonio Rodríguez, de la UCD, presidente de la Diputación, comienza la llamada Carrera Autonómica en los ayuntamientos y el 10 de septiembre se constituye la Asamblea Mixta de parlamentarios estatales y diputados provinciales, que nombra una Comisión de diez personas –seis de la UCD, tres del PSOE y una del PRC– encargadas de redactar el borrador del Estatuto de Autonomía.

“Cantabria o País Cántabro, por el derecho que le concede su condición de nacionalidad y para conseguir su autogobierno, se constituye en Comunidad Autónoma…”

“El proceso de institucionalización oficial de la autonomía de Cantabria fue valorado de forma no positiva por los sectores más incidentes en la reivindicación cantabrista”, apunta Alegría, que destaca que “el contexto crítico con respecto a lo que supuso la elaboración del Estatuto de Autonomía oficial se impulsó por parte de las fuerzas más autonomistas y por parte de ADIC, que recogía así su malestar por la tibieza de las posiciones defendidas por el PRC”. Por ello, la Junta Directiva de ADIC aprueba el 7 de septiembre de 1979 desarrollar los 11, 12, 13, 18 y 20 del mismo mes unas Jornadas pro Estatuto, consistentes en charlas y debates a cargo de diversas organizaciones políticas y sindicales cuyas conclusiones servirían para redactar un Estatuto paralelo al que redacta la Asamblea Mixta, con el objetivo de influir en éste. El Estatuto paralelo de ADIC lo compondrán 37 artículos agrupados en cinco títulos, 11 disposiciones adicionales, una disposición adicional general, una disposición transitoria y una disposición transitoria final, y en el Título Preliminar consta expresamente el carácter de nacionalidad de Cantabria, pues la comisión redactora de ADIC considera que Cantabria cuenta con suficientes rasgos diferenciadores –desde diversos criterios de análisis: histórico, geográfico, económico, cultural…– y existe en ella una auténtica voluntad de autogobierno. “Cantabria o País Cántabro, por el derecho que le concede su condición de nacionalidad y para conseguir su autogobierno, se constituye en Comunidad Autónoma de acuerdo con lo establecido en la Constitución Española y en base a lo que dispone el presente Estatuto, que es su norma institucional básica”, determina el artículo 1 del Estatuto paralelo, que será finalizado el 30 de octubre y presentado a la prensa el 3 de noviembre. El 26 del mismo mes, ADIC entrega el proyecto de Estatuto paralelo –que, además de definir a Cantabria como “nacionalidad”, denomina a su órgano de gobierno “Junta de los Valles” y profundiza en el régimen fiscal y en la comarcalización y descentralización del territorio cántabro– a la Comisión de la Asamblea Mixta, adelantándose así a los trabajos de ésta.

“Parafraseando a Vázquez Montalbán en su descripción de la Transición española, podríamos afirmar que el proceso que condujo a la obtención del autogobierno de Cantabria también fue una correlación de debilidades: buena parte de aquellos actores políticos que en un principio se opusieron a la vía autonómica tuvieron que acabar cediendo ante la dinámica sociopolítica en marcha favorable a esta; sin embargo, a cambio, los sectores más decididamente autonomistas y cantabristas, partidarios de un mayor grado de autogobierno y reconocimiento de nuestra identidad, tuvieron que aceptar la incapacidad de acceder a un autogobierno pleno ante la relación de fuerzas existente tanto en Cantabria como en el seno de los partidos presentes en las instituciones estatales, necesarios para que el Estatuto siguiera su curso”, destaca Martínez Romano.

El 25 de febrero de 1980 nace el Frente de Rechazo al anteproyecto de Estatuto de Autonomía oficial

Los días 8 y 9 de diciembre de 1979 en Puente Viesgo el PRC celebra su primer congreso –en el que se aprueban los Estatutos del partido, una ponencia ideológica, otra sobre política municipal y otra sobre política agraria y un proyecto de Estatuto de Autonomía para Cantabria y al que acuden como invitadas las fuerzas regionalistas y nacionalistas del Estado español con representación en el Congreso de los Diputados–, el 15 de diciembre, como resultado de la brecha abierta entre ADIC –partidaria de mayores niveles de autonomía– y el partido, Revilla es suspendido temporalmente de militancia de la asociación y el 10 de enero de 1980 la Comisión de la Asamblea Mixta finaliza el borrador del proyecto de Estatuto oficial, cuyo contenido –“región” en vez de “nacionalidad”, “Diputación Regional” en vez de “Junta de los Valles”, ausencia de profundización en el régimen fiscal y en la comarcalización y descentralización del territorio cántabro…– no satisface a los sectores más autonomistas, por lo que el 25 de febrero nace el Frente de Rechazo al anteproyecto de Estatuto de Autonomía, integrado por ADIC, SDGM (Sindicato Democrático de Ganaderos Montañeses), UGAM, Asociación de Amas de Hogar y Consumidoras, AFEVIC (Asociación de Afectados por la Vivienda de Cantabria), Concejo Cántabro de la Juventud, SCT (Sindicato Cántabro de Trabajadores), SU (Sindicato Unitario), Partido Carlista, JGR (Joven Guardia Roja), UJM (Unión de Juventudes Maoístas), MC (Movimiento Comunista) y PT.

El 26 de abril de 1980, Santander acoge la manifestación por una autonomía plena y contra el borrador del proyecto de Estatuto oficial26 de abril: País Cántabro, exhibían murales realizados al respecto”, recuerda Alegría–, convocada por el Frente de Rechazo. Varios centenares de personas recorren el centro de la capital desde la plaza Numancia hasta la sede de la Diputación y “la presencia de numerosos jóvenes da a la manifestación un aire de reivindicación nacionalista jamás visto hasta entonces”, destaca Alegría, que asegura que “aunque la manifestación no consiguió enderezar el curso institucional, la radicalización imprimida en sus contenidos incitó a la reflexión a la élite política cántabra”. Además, favorece la presentación pública el 19 de mayo de un primer y efímero PNC (Partido Nacionalista de Cantabria), encabezado por militantes escindidos del PRC, y sobre todo sienta las bases y nutre los cuadros del futuro movimiento nacionalista cántabro. El 14 de diciembre, la V Asamblea de ADIC aprueba la ponencia que define a Cantabria como nacionalidad y la asociación se decanta claramente por la defensa de un proyecto nacionalista para Cantabria, lo que ahondará en la división entre ADIC y el PRC. “Las posiciones más reivindicativas en cuanto a la vía y las competencias a asumir por la nueva Cantabria autónoma van a significar el surgimiento, por vez primera en el elenco de las ideologías políticas, del nacionalismo cántabro como referente analítico y propuesta teórica”, explica Alegría, que recuerda que “la ponencia aprobada por ADIC –en cuya redacción participaron Rafael de la Sierra, Jorge Palacio, Tomás Novo, Javier Ontañón y Eduardo Merino, entre otros– se iniciaba con una introducción histórica a cargo de Luis Carlos López Portilla, prolífico articulista en favor de la causa cantabrista y específicamente en la consideración de Cantabria como nacionalidad histórica”. “El nacionalismo cántabro, planteado desde el año 1979, será el marco ideológico en el que se concretará la Agrupación Electoral Nacionalista de Cantabria (ANAC) ya en las elecciones autonómicas de 1983”, añade. Nacionalismo cántabro que “aparece como una solución a una vía autonómica oficial que se valora como insuficiente en sus propósitos competenciales” y que “será un marco que inspirará en parte el surgimiento de sucesivas fuerzas de carácter soberanista en el futuro”.

‘Vindio’ contó a toda una generación de niños que los cántabros son “un pueblo” que no es “ni más ni menos que otros pueblos” y al que “nadie puede ignorar” pero sobre todo que “no puede ignorarse a sí mismo”

En el ámbito cultural, en 1979 aparece el primer tomo y en 1980 el segundo de Vindio. La historia de Cantabria contada a los niños, obra del escritor Isidro Cicero –que ya había publicado Los que se echaron al monte (1977) y El Cariñoso (1978), sobre la Resistencia armada al franquismo en Cantabria– con dibujos de Juan Cagigas, ayudado por José María García Wamba. Vindio contó a toda una generación de niños la “apasionante historia” de Cantabria –el primer volumen hasta el siglo XVIII y el segundo los siglos XIX y XX–, explicándoles que en el norte de la Península Ibérica existe un “trozuco de tierra” que no es “ni más ni menos que otras tierras de otros sitios” y en el que “han vivido nuestros antepasados desde hace muchos miles de años” y que los cántabros son “un pueblo” que no es “ni más ni menos que otros pueblos” y al que “nadie puede ignorar” pero sobre todo que “no puede ignorarse a sí mismo”. “Me lo han reconocido incluso dirigentes políticos y concejales: las primeras corporaciones municipales las formaba gente de los pueblos y de las ciudades que tenía que pronunciarse sobre la autonomía de Cantabria –sobre si autonomía sí o autonomía no–, y muchos de esos concejales que tenían que votar conocieron la historia de Cantabria a través de Vindio, que era el instrumento que tenían en la mano porque lo tenían sus chavales en casa o porque lo había comprado el Ayuntamiento”, explica Cicero.


Viene de: [BLOQUE 02 | ARTÍCULO 05] “Como si la eterna y siempre joven Cantabria nos convocara a despertar”

[BLOQUE 02 | ARTÍCULO 04] “A partir de ahora se hablará mucho menos de Santander o La Montaña y mucho más de Cantabria”

[TRIBUNA II] | Particularismo y regionalismo en los orígenes de la Cantabria contemporánea

[BLOQUE 01 | ARTÍCULO 03] | Un proyecto de Estado cántabro frustrado por la Guerra Civil

[TRIBUNA I] | Una vía propia en la Cantabria del final del Antiguo Régimen y la Ilustración

[BLOQUE 01 | ARTÍCULO 02] | Bajo las quimas de una vieja cajiga

[BLOQUE 01 | ARTÍCULO 01] | “El río Ebro nace en el país de los cántabros”

[PRESENTACIÓN] | “A los que en el pasado consiguieron el reconocimiento de las libertades de Cantabria y a los que luchan y lucharán en el futuro”

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