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El ridículo con el escenario de La Fura dels Baus pone la ‘guinda’ al Año Jubilar de Martín

eldiariocantabria.es | 23 de marzo de 2018

El consejero de Turismo, Francisco Martin, durante la presentación del concierto de Enrique Iglesias dentro del Año Jubilar Lebaniego
El consejero de Turismo, Francisco Martin, durante la presentación del concierto de Enrique Iglesias dentro del Año Jubilar Lebaniego

La Consejería de Turismo que dirige no consultó con el Obispado de Santander, propietario del aparcamiento de Santo Toribio de Liébana, el contenido del espectáculo que cerrará los actos del año santo, lo que ha obligado a trasladar el lugar ante la negativa de la Diócesis por ser "contraria a los principios de la Iglesia".

El Año Jubilar Lebaniego que termina este 23 de abril se recordará por aspectos no precisamente positivos. Lo que en un principio se antojaba como un año marcado por hitos culturales, religiosos y turísticos (que los ha tenido) que situarían a Cantabria a nivel internacional ha terminado estando definido por polémicas y ridículos que, en efecto, han hecho que Cantabria sea reconocida en todo el mundo. El más conocido es el concierto de Enrique Iglesias, una actuación en playback que terminó con más de 20.000 personas gritando ‘Manos arriba, esto es un atraco’. El último caso ha sido escoger la obra de clausura sin ni siquiera consultar primero con el Obispado de Santander la posibilidad de realizarlo. Algo que salió a licitación por 335.000 euros y que se anunció se celebraría en el aparcamiento de Santo Toribio de Liébana.

Como anunció este jueves el consejero de Turismo, Francisco Martín, el espectáculo ‘Carmina Burana’ de La Fura dels Baus se traslada al recinto de La Serna en Potes al no contar con la autorización de la Diócesis de Santander, propietaria del aparcamiento de Santo Toribio de Liébana en el que se quería realizar. El obispo alegó que la obra es “contraria a los principios de la Iglesia”, y por ello el bipartito PRC-PSOE es quien “tiene que rectificar y buscar otro sitio”. Asimismo, señaló que el único contacto que el Gobierno había tenido con el Obispado fue un correo solicitando el nombre de la persona a la que había que pedir permiso para celebrar el acto. Cuando se supo el contenido de la obra ya elegida fue cuando se produjo la negativa.

"Es evidente que, habiendo dos sesiones en lugar de una, pues probablemente los costes sean un poquito mayores", ha afirmado Martín

Sin embargo, esta falta de previsión por parte de la Consejería no va a suponer “costes adicionales” para el Gobierno, como ha asegurado Martín. El caso es que dichos costes sí existirán casi con toda probabilidad, aunque desde el Gobierno se espera que sea la empresa la que los asuma.

“Ese concurso se licitó bajo unos parámetros de contratación que se mantienen y desconozco si a la productora le va a generar mayores gastos pero es evidente que, habiendo dos sesiones en lugar de una, pues probablemente los costes sean un poquito mayores pero también espero que los ingresos para la productora sean mayores y les permitan equilibrar sus cuentas”, ha dicho Martín.

AÑO DE PROBLEMAS

Lo cierto es que este más que posible sobrecoste en el acto de clausura del Año Jubilar Lebaniego es el colofón a 365 días en los que los problemas, los ridículos y las acusaciones de opacidad han sido la tónica que ha marcado el funcionamiento del evento y de la Sociedad Año Jubilar, que depende de la Consejería de Martín. Precisamente el titular de Innovación, Industria, Turismo y Comercio ha sido acusado en varias ocasiones de “falta de transparencia” y “ocultación” en la gestión del Año Jubilar por parte de todos los partidos de la oposición, pues muchos de los contratos suscritos por la sociedad pública contienen cláusulas de confidencialidad que impiden conocer la cantidad de dinero público que se ha destinado a este evento.

Y la respuesta de Martín, en líneas generales, ha sido que “a nadie” le debe “importar” conocer las “cifras concretas” del Año Jubilar Lebaniego. Sin embargo, algunas de las que se han podido conocer sí dan cuenta de unas decisiones que, cuanto menos, resulta cuestionables, al menos para la oposición. Así, el contrato con Enrique Iglesias incluía ocho menciones en los perfiles de redes sociales del artista sobre el evento el mismo día del concierto. Pero según se pudo saber después de celebrarse el ridículo concierto que llevó a muchos asistentes a pedir la devolución de las entradas, dichas menciones costaron 115.000 euros y no se realizaron el día del acto, sino uno después, sin mencionar en ellos el Año Jubilar Lebaniego, Liébana o Cantabria como destino turístico.

Y no hay que olvidar cómo comenzó este año santo. A cinco días de la apertura de la Puerta del Perdón en Santo Toribio de Liébana el entonces director de la Sociedad Regional del Año Jubilar Lebaniego, Israel Marcos Álvarez, renunció al cargo por razones personales, siendo nombrado en su lugar en tiempo récord Manuel Bahillo, empresario “vinculado a la gestión y la difusión cultural y artística” que fue acusado de plagio en 2014.

Lo ocurrido con el Obispado de Santander y el acto de clausura a cargo de La Fura dels Baus es el último hito en un camino que ha tenido éxitos como el concierto de Scorpions y numerosas polémicas. La falta de previsión y la ineficacia parecen definir el hecho de que el Año Jubilar Lebaniego no empiece y termine del mismo modo, al menos en su aspecto cultural: con un espectáculo en el aparcamiento de Santo Toribio de Liébana, intención inicial del propio Gobierno de Cantabria.
 

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