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Las vacaciones de los rebrotes

Antonio Vilela | Licenciado en Derecho, Presidente de AMA (Asociación de Maltratados por la Administración), Asesor Jurídico e impulsor de varias reformas legislativas en el Parlamento de Cantabria y en el Senado en el ámbito urbanismo y sobre los derechos de los ciudadanos.

Antonio Vilela | 04 de julio de 2020

Ante tantos problemas, tanta angustia, merece la pena, desconectar, hundir nuestros pies en nuestras raíces y coger fuerzas para lo que nos pueda deparar, que seguro no será tan duro como nos anuncian, ya que los profetas de las catástrofes, saben que cuanto mayor es el desastre anunciado más importantes se creen. Por ello, que nadie nos amargue las vacaciones aunque sean las del miedo a los rebrotes.

Estos días donde ya muchos estamos soñando, preparando, o incluso disfrutando  de nuestras merecidas vacaciones, lo cierto es que pueden ser las más atípicas que hayamos conocido. Así nos encontramos con el recelo de algunas poblaciones ante los que vienen de las ciudades, las limitaciones del decreto de nueva normalidad, el peligro del puñetero virus que nos amenaza con nuevos rebrotes.

Ahora bien, no podemos dejar que las circunstancias nos amarguen la vida, sobre todo porque la misma pasa a tanta velocidad, que cuando te das cuenta ya estás de regreso, ya nos han robado el verano de lo que debieran ser "los felices 20". Se notan las ganas de soltar amarras a tantas preocupaciones y situaciones difíciles que nos ha tocado vivir, en una de las primaveras más tristes que podemos recordar.

Este verano nuestros pueblos, en esa España vaciada y tantas veces abandonada, pueden recuperar parte de su brillo

Este verano nuestros pueblos, en esa España vaciada, despoblada, y tantas veces abandonada, pueden recuperar parte de su brillo, de su bullicio con los que hoy volveremos a recorrer sus caminos y senderos, muchas veces recordando viejos tiempos, y otras descubriendo un mundo, que estando a nuestro lado parecía que no sabíamos de su existencia. Esa tierra que tantas veces hemos dejado de lado, olvidada por viajes que cuanto nos allá, más lejos para conocer mundo mucho mejor.

Recuerdo una conferencia de un amigo, nos decía que somos capaces de irnos al fin del mundo para comentar lo mucho que nos gustó Manhattan, la romántica Venecia, ese Londres cosmopolita, las hermosas montañas de Suiza,... en ese afán por ver, por conocer lo que está lejos. Valoramos todo aquello  que nos deslumbra por la publicidad, por lo que nos cuentan y se nos olvida o incluso minusvaloramos  lo que tenemos muy cerca de nosotros.

Ahora es el momento de hacer de la necesidad virtud, y disfrutar de nuestra tierra

En nuestra "Cantabria infinita", pocos lemas han sido más acertados, donde en pocos kms, tenemos las más hermosas playas y montañas, lugares que merecen la pena recorrer, patear por esos senderos, sentir, gozar de lo mucho y bonito que tenemos a nuestro lado. Ahora es el momento de hacer de la necesidad virtud, y disfrutar de nuestra tierra.

Pocas cosas nos acercan más a la realidad que pisar donde están nuestras raíces, por donde lo hicieron nuestras familias, nuestros antepasados, recordando aquellos lugares que en nuestra mente infantil quedaron grabados para siempre. 

Cuando el calor aprieta, el mercurio se dispara en nuestros termómetros, pocos lugares como el norte de nuestra península para buscar ese refugio, donde disfrutar y escapar de los rigores de la ciudad, de los problemas de cada día.  

Despertar con el canto del gallo, desayunar con vistas a la cima de la montaña, ver salir las vacas del pueblo en busca de los verdes pastos, recorrer esos caminos sin asfaltar, tirar los cantos rodados, guijarros haciéndolos rebotar en el agua, haciendo ranas, o patitos en el río, sobre todo esas sabrosas siestas reparadoras y las noches al sereno.

Punto y aparte merece nuestra gastronomía, desde la cremosa leche  de nuestras vacas Tudancas, las mermeladas de la abuela, la hogaza de pan con el sabroso embutido de pueblo. En esos días nublados que esta zona nos obsequia en verano para descansar del calor, un cocido montañés o lebaniego, esos quesos de nata, o los de mezcla de leche de vaca y oveja...ese orujo de potes para disolver tan ricas viandas, en fin no puedo seguir que estoy salivando... con estos sabores que nos traen recuerdos incluso de nuestra tierna infancia.

Siempre hay que tener un punto de humildad, pero es cierto que tenemos la suerte de vivir en un lugar privilegiado, que quizás no valoramos porque lo tenemos a nuestro alcance fácilmente, y es aquello que la viña del vecino siempre da más y mejor vino, y hay mucha tontería con eso de que traigo un moreno del Caribe, o una camiseta de San Francisco.

El mundo sigue, nuestro presidente nos amenaza con una subida de impuestos

De repente un golpe contra el quicio de la puerta te devuelve a la realidad. El mundo sigue, nuestro presidente nos amenaza con una subida de impuestos, siempre dicen que lo pagarán los ricos, pero todos sabemos quién paga los impuestos en este país, y quienes tenemos una nómina somos los contribuyentes fijos, los demás a tiempo parcial o espontáneos. Seguimos con una economía sumergida que supera el 22% del PIB, y el 10% de los más ricos en España posee más riqueza que todo el 90% restante, ellos pueden mover "sus dineros" sin problemas por toda la UE, y hay países como Holanda, Luxemburgo o Irlanda, que hacen un dumping fiscal vergonzoso. 

Desgraciadamente en nuestro país todavía seguimos admirando a aquellos que son capaces de engañar al fisco, que nos roban, e incluso a algunos personajes populares se les aplaude como héroes cuando han metido la mano en el cajón de todos, por no hablar de tanto patriota de banderita con residencia fiscal en Andorra, Suiza, y que decir de la corrupción de la clase política, incluida la propia monarquía... Nuestra conciencia social ante la necesidad de aportar a la caja común, de donde se paga nuestra sanidad, educación, dependencia... sigue siendo de las más bajas de la UE. 

Ahora es cuando vemos la necesidad de que sea la iniciativa pública la que tire de la economía

Ahora hemos visto con toda su crudeza la necesidad de recursos para nuestra sanidad pública, que las residencias no estén en manos de especuladores, de fondos buitres o disfrazados, que solo quieren beneficios a corto plazo. Ahora es cuando vemos la necesidad de que sea la iniciativa pública la que tire de la economía, que con sus recursos apaguen los focos de la desigualdad, de la injusticia social, que salven nuestras empresas, nuestros puestos de trabajo, donde hemos descubierto la necesidad de los ERTEs, y sobre todo ese ingreso mínimo vital, red social para aquellos que en otras ocasiones hemos dejado abandonados. Todo ello tiene un coste, y nuestra propia constitución dice cómo se tiene sufragar, el artículo 31.1 de la Constitución española establece que: "Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica, mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio".

Antes nos amenazaban con un otoño caliente, ahora nos amenazan con una crisis sin precedentes desde tiempos inmemoriales, con rebrotes como la gripe del 18, donde lo peor puede estar por llegar. Ante tantos problemas, tanta angustia, merece la pena, desconectar, hundir nuestros pies en nuestras raíces y coger fuerzas para lo que nos pueda deparar, que seguro no será tan duro como nos anuncian, ya que los profetas de las catástrofes, saben que cuanto mayor es el desastre anunciado más importantes se creen. Por ello, que nadie nos amargue las vacaciones aunque sean las del miedo a los rebrotes.


 

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