jueves 14.11.2019

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No todos los mensajes tienen el derecho de ser transmitidos, porque los mensajes de odio generan odio. Porque si entráis en el juego de llamar a niños extranjeros sin familia con el acrónimo MENAS, como si fuese una banda tipo la Mara Salvatrucha o los Latin King’s, estáis cayendo en el juego de la criminal extrema derecha.

[email protected] compañ[email protected] periodista, te escribo estas líneas en un momento bastante complicado. Me duele sobremanera escribir esta pieza, pero me parece necesaria, no para convencerte de nada, sino más bien para auto convencerme de que las cosas pueden ser diferentes.

A estas alturas de la película todos conocemos a VOX, en gran parte gracias a ti. Mientras escribo y ordeno los pensamientos que quiero plasmar en este texto, veo que el partido de extrema derecha ha vetado a otro medio, en este caso la Cadena SER; también veo que un menor no acompañado de 17 años está grave en Zaragoza porque unos seguidores del “constitucionalismo” más atroz le han hundido el cráneo a golpes.

Habéis llamado constitucionalistas y defensores de la unidad de España a grupos organizados de neonazis que iban de caza por Barcelona

Es lo que nos habéis dicho, [email protected] compañ[email protected], que eran constitucionalistas y que su mensaje tenía tanto derecho a ser escuchado como el de cualquier partido democrático; porque tanto derecho tiene a ser escuchado el nazi que asesinaba en Auschwitz, como el judío asesinado, y lo decís tal cual y sin que se nos caiga un poquito de la poca vergüenza que nos queda. Ahora empiezan los mensajes del miedo, ahora nos rasgamos las vestiduras. Dejadme que trate de explicaros unos conceptos.

No todos los mensajes tienen el derecho de ser transmitidos, porque los mensajes de odio generan odio. Porque si entráis en el juego de llamar a niños extranjeros sin familia con el acrónimo MENAS, como si fuese una banda tipo la Mara Salvatrucha o los Latin King’s, estáis cayendo en el juego de la criminal extrema derecha, los resultados los tenéis a la vista y es sólo el principio.

Habéis llamado constitucionalistas y defensores de la unidad de España a grupos organizados de neonazis que iban de caza por Barcelona. Habéis llevado al “Fhürercillo” a divertirse al Hormiguero y habéis blanqueado y normalizado argumentos que hace pocos años, nos hubieran espantado.

El buen periodista está obligado a tomar parte en causas que atentan contra los derechos humanos

[email protected] compañ[email protected], has contribuido de manera capital para que la bestia esté suelta y has tenido el cuajo de soltar el mensaje de “la extrema izquierda también tiene voz”… la extrema izquierda… ese animal mitológico que en España no existe, pero que sirve para justificar el todo vale.

En la asignatura de Deontología te enseñan que ser objetivo no equivale a ser imparcial, y que el buen periodista está obligado a tomar parte en causas que atentan contra los derechos humanos. ¿Faltaste ese día a clase, [email protected] compañ[email protected]?

El periodismo cada día es visto con más recelo por parte de la gente de a pie. ¿Sabéis que es lo peor? Que a los que nos puede la vocación y nos apasiona esta profesión nos quedamos sin argumentos para defenderla.

[email protected] compañ[email protected], se acercan fechas oscuras y tras haber alimentado al monstruo, serás el primero en sufrir sus acometidas. ¿Por qué estoy tan seguro? Porque ya ha sucedido. No hace ni 100 años que ocurrió y tú, [email protected] compañ[email protected], parece que aprendiste poco de aquello.

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