lunes 22.07.2019

¡Ni un paso atrás!

El machismo es un hecho, y los hechos no se combaten con consignas programáticas, propaganda o publicidad; los hechos se combaten con medidas. Pero no hay medida efectiva sin la correlativa dotación presupuestaria.

Las estadísticas demuestran que las muertes de mujeres por causa de violencia machista son una realidad insoslayable. Ninguna sociedad que se quiera avanzada puede dejar de lado el hecho irrefutable de que el 92% de las víctimas asesinadas a manos de sus parejas son mujeres: 776 mujeres asesinadas desde el año 2006, según datos del Consejo General del Poder Judicial, frente a 67 hombres.

Cantabria no es ajena a estos datos. La última Memoria Judicial de nuestro Tribunal Superior de Justicia refleja un incremento constante de las denuncias por malos tratos en los juzgados de nuestra Región, que se han disparado algo más del 55% en los últimos cuatro años. En estas circunstancias, se hace mas preciso que nunca incrementar los medios para ayudar a las mujeres maltratadas y a sus hijos. Una sociedad que mira para otro lado es una sociedad enferma.

Resulta utópico pretender que la educación en políticas de igualdad es remedio suficiente para erradicar una lacra profundamente arraigada

El machismo es un hecho, y los hechos no se combaten con consignas programáticas, propaganda o publicidad; los hechos se combaten con medidas. Lo mismo que a nadie en se le ocurriría pedirle a una tubería que por favor dejara de perder agua en lugar de llamar a un fontanero, también resulta utópico pretender que la educación en políticas de igualdad es remedio suficiente para erradicar una lacra profundamente arraigada en nuestra sociedad.

Pero no hay medida efectiva sin la correlativa dotación presupuestaria. Y tampoco sirve de nada consignar una partida en los presupuestos a sabiendas de que no se va a gastar, o lo que es peor, de que se empleará en publicitar otro Plan destinado al fracaso porque a la hora de la verdad no disponemos de una verdadera red de casas de acogida, ni tampoco de ayudas suficientes para liberar a las mujeres de su maltratador. Ellas lo saben, y por eso más del 70% de las mujeres que son víctimas de malos tratos no lo denuncian. La precarización del empleo femenino es la nueva esclavitud de la mujer en el siglo XXI: los folletos de publicidad y propaganda no dan de comer.

La precarización del empleo femenino es la nueva esclavitud de la mujer en el siglo XXI

Avanzar hacia la igualación de los permisos de paternidad no es solo una exigencia de corresponsabilidad en el cuidado de los hijos, es también una forma de evitar la discriminación laboral hacia las mujeres en edad fértil. Acabar con la brecha salarial no es imposible, podemos romper esta realidad insoportable de que un hombre gane más que una mujer por desempeñar el mismo puesto de trabajo, porque la Tesorería de la Seguridad Social tiene copia de todos los contratos de trajo que se celebran en una empresa, solo necesitamos voluntad, cruzar los datos y una pequeña inversión para incrementar el número de inspectores de trabajo.

Tenemos que plantar cara al machismo, nuestra sociedad ya no soporta la resignación. Hoy, 8 de Marzo, mujeres y hombres gritaremos al unísono que queremos ser iguales, que nos queremos vivas y  nos queremos libres, y tenemos dos herramienta preciosas para alcanzar este objetivo: la conciencia ciudadana y la ley.

¡Ni un paso atrás!
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