Sábado 15.12.2018

Los del 600 y el 850

El PSOE debe saber elegir al candidato correcto, al que no divida al partido y al que sirva como una opción de futuro. Y Podemos debe unirse y que Vista Alegre II sirva para que marquen todos juntos el futuro del partido. En caso contrario la izquierda se diluirá aún más y el PP obtendrá más y más fuerza.

El PP poco a poco va ganando fuerza electoral, según todos los sondeos. A los que debemos poner en cuarentena, si aprendemos de las ultimas lecciones. No obstante, nos sirven para hacer un posible mapa político.

Por el contrario el PSOE y Podemos no suben, y podemos analizar que se debe a su “guerra interna”, entre otras cosas.

El PSOE de cara a la opinión publica –de la izquierda, su potencial electorado- y de sus propios militantes quedó muy tocado en el “Caso Sánchez”. Una situación que no ha sabido resolver sino embarrarse aún más en el fango, y aumentar su crisis. Un congreso que parecía que nunca llegaba, y que finalmente será tardío, unas manos invisibles que son las que mecen la cuna en Ferraz, una militancia enfadada y la candidata oficialista que va de modesta. En definitiva el PSOE un caos.

Un fago del que le costará salir, y ganase Sánchez o Díaz el PSOE estaba roto. Por ello surgió una tercera vía, la de Patxi. Un político con muy buena valoración publica, una persona que gusta a seguidores del PP, de Ciudadanos y hasta de Podemos. En definitiva un secretario general para llevar al partido a la senda de lo correcto. Un candidato capaz de mejorar los resultados electorales y de conseguir el hipotético apoyo de otros partidos.

Lo que ahora mismo me parece muy difícil es que Sánchez gane, aunque todo puede ocurrir con el paso de los meses

Pero lo del donostiarra no será una camino de rosas. De entrada para los “sanchistas” es visto como un traidor. Y es que la candidatura del exlendakari sirve para dividir la de Pedro Sánchez. Es la jugada perfecta para la presidenta de Andalucía. El sector descontento está dividido y de ahí sale beneficiada la baronesa. 

La jugada de Patxi puede servir o para que el donostiarra gane o que gane la candidata del sector oficialista. Lo que ahora mismo me parece muy difícil es que Sánchez gane, aunque todo puede ocurrir con el paso de los meses. En el segundo caso –el de la victoria del sector “susanista”- el partido quedaría dinamitado. Una líder que los militantes no quieren, unas bases que ven a uno de los perdedores como un traidor y al otro como un “pasado de vueltas”. En definitiva un partido que profundizaría aun más en su crisis y que se enfangaría aun más.

Por su parte Podemos esta dividido. Los debates son sanos y enriquecedores para que todos aprendan, compartan ideas, y intenten llegar al consenso. Pero en la formación morada todo ha obtenido ya un nivel de autodestrucción. El debate se ha tornado en ataques personales y además en público. Una actitud sin sentido, que solo genera vergüenza entre su militancia y que sirve para profundizar aun más en su crisis.

El PSOE debe saber elegir al candidato correcto, al que no divida al partido y al que sirva como una opción de futuro. Y Podemos debe unirse y que Vista Alegre II sirva para que marquen todos juntos el futuro del partido. En caso contrario la izquierda se diluirá aún más y el PP obtendrá más y más fuerza. Una izquierda que podrán irse al pasado en un 600 y en un 850. Es decir, nos encontramos en un tiempo crucial para construir el futuro de la izquierda del país, tanto la socialdemócrata como la alternativa. O deciden bien o todos se van a ser muy poco influyentes.

Los del 600 y el 850
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