Viernes 14.12.2018

El poder de los sindicatos

Lo que está claro es que necesitan una auténtica revolución interna, un cambio radical. UGT y CCOO han perdido el contacto con la juventud. Muestra de ello es que movilizan más el 15M, convocatorias en red o partidos como Podemos que ellos.

El malestar entre la gente es mayúsculo, y en el término laboral más aún. Los recortes en derechos laborales son constantes, y las bajadas salariales el pan nuestro de cada día, claro esto para quien tiene un trabajo relativamente estable. Para los “precarios” el ser contratados por días, horas o incluso minutos es una realidad, para los recién graduados el tener que trabajar gratis “si algún día quieres poder tener la posibilidad de tener un puesto en la empresa” es una situación cotidiana. 

Ante esta situación lo normal sería que los sindicatos tuvieran más poder que nunca, que las movilizaciones de las centrales sindicales fueran constantes, y que el número de afiliados subiera como la espuma… pero la realidad es bien diferente. El número de afiliados ha descendido un 18,9% en los dos principales sindicatos del país. UGT y CCOO tiene un millón de afiliados –aproximadamente- cada uno, lo que representa al 73% de los trabajadores afiliados, y entre los dos en los años de crisis han perdido 400.000. A la bajada del numero de afiliados debemos sumar la crisis de credibilidad que tienen, los casos de corrupción que han surgido por parte de algunos representantes sindicales, o el escaso poder de convocatoria de cara a las movilizaciones.

Con las tres últimas huelgas generales no se ha conseguido absolutamente nada, y eso lógicamente afecta a la reputación de los sindicatos

La verdad es que todo resulta curioso, ya que los sindicatos son los únicos que pueden convocar huelgas y son quienes sostienen la representación de los trabajadores en las mesas de negociación, que tantos triunfos laborales han dado.

Lo que está claro es que los sindicatos necesitan una auténtica revolución interna, un cambio radical. UGT y CCOO han perdido el contacto con la juventud. Muestra de ello es que movilizan más movimientos como el 15M, convocatorias en red o partidos como Podemos que los sindicatos. Y ese contacto con la juventud y con parte de los no tan jóvenes se debe a varios motivos, que deben solucionar si realmente quieren subsistir al nuevo tiempo de cambio.

Por un lado, con las tres últimas huelgas generales no se ha conseguido absolutamente nada, y eso lógicamente afecta a la reputación de los sindicatos. La estrategia que han llevado UGT y CCOO desde el inicio de la crisis es un error mayúsculo que ha tenido como punto álgido la ineficacia de las citadas huelgas.

Por otro lado, aunque ligado a lo anterior, los sindicatos se han mostrado demasiado “comprensibles” y demasiado “benevolentes” con los constantes recortes salariales y las pérdidas de derechos laborales que los trabajadores han vivido. Las centrales sindicales tendrían que haber sido más combativas contra la pérdida del peso que deberían tener las mesas de negociación, contra la edad de jubilación o contra la “precariedad”, por poner solo tres ejemplos. Los sindicatos se han “apoltronado” y han perdido completamente su espíritu “reivindicativo”. Muestra de ello es que ya los sindicatos no son la “cabeza visible” de la lucha por el cambio en cuanto a la reforma laboral, o la recuperación de los derechos laborales o simplemente ya no son el motor de movilización que eran.

Los sindicatos han dado y continúan dando la espalda a la juventud, y lógicamente la juventud “pasa” olímpicamente de ellos

Los casos de corrupción ligados a ese “apoltronamiento” que han afectado a los sindicatos en, por ejemplo, el caso de los ERE o de las Tarjetas Black, han ensuciado el nombre de estos. Además, el mal uso de las “horas sindicales” por parte de algunos “liberados” está minando la reputación de UGT y CCOO. Es necesario que existan “liberados sindicales” para ayudar en las pequeñas empresas donde no tienen la fuerza necesaria para tener representación, o directamente no tienen experiencia. Hace no tanto ese trabajo era efectivo y productivo, pero hoy en día no. Por un lado, muchos “liberados” no usan esas horas como deben, y por otro se esta perdiendo la fuerza de guiar a los trabajadores de las PyMES.

Y para finalizar, sin ningún tipo de duda, los sindicatos tendrían que tener un mayor peso entre la juventud. Una juventud cansada y harta de sufrir contratos precarios, de incluso trabajar gratis, en definitiva una juventud muy preparada que se siente “esclavizada”. Una juventud que protesta y una juventud que pide un cambio a gritos, solo hace falta mirar de reojo el panorama nacional para verlo. Pero la juventud se siente traicionada por los sindicatos, ya que estos no están luchando por los “precarios”, ya que estos no se interesan por los problemas de los jóvenes, y no abren sus puertas a esa juventud tremendamente preparada e injustamente tratada. Los sindicatos han dado y continúan dando la espalda a la juventud, y lógicamente la juventud “pasa” olímpicamente de los sindicatos, y es por ello que los jóvenes han creado sus propios movimientos de movilización y de cambio –desde el 15M, pasando por los “Rodea el Congreso”, continuando por “Podemos” e incluso algunos de centro-derecha o derecha en “Ciudadanos”. Si los sindicatos no son el motor de cambio y de movilización e la juventud es que los sindicatos “pintan” poco en el país.

Y los sindicatos deben darse cuenta de estos problemas, y de otros que no he mencionado como el no estar presentes en las movilizaciones sociales –por ejemplo, el movimiento antidesahucios- que también afectan a los trabajadores. Y deben darse cuenta para solucionarlos ya, los sindicatos necesitan una autentica revolución interna, y la necesitan con tremenda urgencia. Los sindicatos son necesarios y son útiles, y la historia lo demuestra, por eso sería un error y una pena, que podría tener grandes consecuencias, que los sindicatos desapareciesen por no haber sabido adaptarse al nuevo tiempo. 

El poder de los sindicatos
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