Viernes 14.12.2018

Top Carrero Secret

Calle Claudio Coello de Madrid, una bomba en un semisótano causa la muerte del presidente del Gobierno, Luis Carrero Blanco. Hace  43 años de aquello, y aun sigue siendo un secreto de estado. Un secreto de vergüenza antidemocrática.

Hoy se cumplen 43 años del atentado terrorista que acabó con la vida de Luis Carrero Blanco, por entonces presidente del Gobierno de España.

Podría empezar el articulo hablando del vergonzoso homenaje que el domingo se celebró en su Santoña natal. Pero me produce tanto asco ese tipo de homenajes que prefiero pensar que están superados y que se trata de cuatro exaltados y de unas instituciones incapaces de quitarse aún del maquillaje los polvos de la vergüenza franquista. Porque mientras se homenajea a Carrero son decenas de miles los republicanos que aún continúan desaparecidos.

España parece que camina firme hacia un nuevo tiempo, pese a que el destino es incierto, el camino nadie puede negar que ha comenzado. Una nueva etapa en la que, entre todos, debemos pulir y corregir los errores que o surgen en 1978, o no se supieron solventar en los años de La Transición.

Uno de esos errores algunos lo llevamos denunciando durante años. Para construir bien el futuro es necesario conocer muy bien el pasado, y nosotros no lo conocemos. En España muchos temas siguen siendo “tabú”, o mejor dicho serán por siempre “cuestión de estado”.

Para construir bien el futuro es necesario conocer muy bien el pasado, y nosotros no lo conocemos

Y es que en España los “secretos de estado” nunca caducan. Perdón, en breve caducarán a los 25 años gracias a una proposición de ley que presentó el PNV recientemente en el Congreso de los Diputados, y que contó con el apoyo de toda la cámara salvo el PP –quien votó en contra- y Ciudadanos –que se abstuvo-. 

Cuando dicha reforma de la ley que databa de 1968 entre en vigor podremos por fin conocer documentos clasificados tan interesantes anteriores a 1991. Es decir los documentos clasificados del 23F o del atentado contra Carrero Blanco.

Miles de páginas chorreando tinta han hablado de las posibles teorías “conspirativas” sobre quien ayudó a ETA en el asesinato del presidente de España y mano derecha –y nunca mejor dicho- del dictador Franco. Y puede que en breve podamos esclarecer un poco el asunto, o quizás no, y eternamente estemos especulando sobre quien ayudó al comando “Txikia”.

Se esclarezcan o no acontecimientos tan importantes como el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, o el magnicidio contra Luis Carrero Blanco, la modificación de la ley merecerá la pena. Primero para que no vuelvan a existir secretos eternos. Y después, porque era uno de los “debes” de nuestra democracia. En democracia no pueden existir asuntos que los ciudadanos no sepan jamás, por muchos años que hayan pasado, y por muy importantes que fuesen en su momento.

Ahora sería interesante los motivos reales por los que el PP vota en contra de dicha modificación de una ley, recordemos franquista, y sobre todo responder a la pregunta: ¿Por qué Ciudadanos se abstiene? Resulta curioso, cuanto menos, que un partido que se autodenomina como miembro de la “nueva forma de hacer política”, o defensor de “una nueva democracia y más participativa”, se abstenga en un asunto de transparencia como este. Por sus hechos les conoceremos y así les llamaremos, que suelen decir lo más antiguos de los pueblos.

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