martes 07.04.2020

El regreso de la Ultraderecha

Debería ser preocupante para los ciudadanos de cualquier país, del continente que sea, que partidos ultraderechas puedan llegar a tomar las riendas de un gobierno. Partidos que apoyan que sus simpatizantes bloqueen la llegada de autobuses con refugiados al grito de "somos el pueblo" y "fuera".

Alemania ha vuelto a ver una irrupción de la ultraderecha tras las elecciones celebradas el pasado 6 de marzo. El partido Alternativa para Alemania (AfD) ha sido uno de los grupos políticos más votados en las urnas. Pero, ¿por qué ocurre esto en pleno siglo XXI?

En el momento en el que la crisis de los refugiados está más viva que nunca, la xenofobia y el rechazo a la Unión Europea se están haciendo cada vez más virales. Pero no solo ocurre en Alemania; cada vez son más ciudadanos o grupos sociales de otros países los que no ven con buenos ojos la acogida de las miles de personas que huyen de su hogar en busca de la supervivencia.

AfD se hace hueco poco a poco a nivel municipal en Alemania, pero dentro de su programa hay cosas que no se dan a conocer cara a los medios y que están muy presentes en su ideología política.

Cuesta creer que la frase “como último recurso, está justificado disparar contra los refugiados, aunque sean mujeres o niños”, salga de un partido que tenga representación parlamentaria o que tenga derecho a presentarse si quiera a las urnas.

Los partidos de ultraderecha dan las gracias al conflicto que vive en estos momentos Siria porque están fomentando el racismo entre la sociedad, y así lo recogen las urnas

El partido fue creado hace tres años por un grupo de economistas que se oponían al rescate financiero de Grecia y su propósito era desmantelar la Eurozona, pero debido a la gran crisis de refugiados que azota a Europa en estos tiempos su objetivo ahora es buscar una “solución” inminente a este problema, y ellos creen tenerla.

Bajo su punto de vista, la crisis de los refugiados ha sido un regalo para su partido, que no recibían desde la gran crisis de 1945. Dan las gracias al conflicto que vive en estos momentos Siria, porque están fomentando el racismo entre la sociedad y así lo recogen las urnas, ya que su representación parlamentaria ha aumentado considerablemente de un 2% a un 24,4% en las pasadas elecciones.

Muchos europeos afirman que tienen miedo de acoger a refugiados porque los consideran peligrosos para la sociedad occidental, y mucho más tras los atentados de París y Bruselas. El miedo y el desconcierto se han instalado en la sociedad, y ahora las miles de personas que desesperadamente huyen no solo luchan por la guerra que les mantiene cautivos en un país sin posibilidades, sino que además tienen que enfrentarse a una Europa que les niega su derecho a pedir asilo después de huir de un conflicto que amenaza a sus propias vidas.

Europa no sabe manejar un problema que debería ser sencillo debido al historial que arrastra este continente. Ese miedo que se ha generado en la sociedad es el que está alzando el sentimiento racista y el rechazo a los refugiados.

Europa no sabe manejar un problema que debería ser sencillo debido al historial que arrastra este continente

Tras la reunión celebrada en Bruselas, con el llamado "pacto de la vergüenza" se está dando un paso atrás y se está eligiendo por los refugiados sin contar con su opinión. El país vecino con Siria ha visto como en el último año miles de personas desesperadas han intentado buscar refugio en sus fronteras, pero no es un problema de ellos solos, es un problema de todos los países, que están dando la espalda a la seguridad de aquellos que la necesitan.

La Unión Europea ve como solución dar dinero a Turquía para que maneje la solución y no les salpique a ellos también el problema. Nada más y nada menos que 6.000 millones de euros, ¡ese es el precio que le ponen a las miles de vidas humanas! El país turco ha asegurado que esa cantidad de dinero va a ir destinada a ayudar a los refugiados, mejorar las instalaciones, los campamentos, las ayudas humanitarias. Pero no es la primera vez que se les da dinero para ello y todavía no se ha visto que haya mejorado el trato o la calidad de vida de los refugiados.

Pero sin duda lo que debería ser preocupante para los ciudadanos de cualquier país, del continente que sea, es que partidos ultraderechas puedan llegar a tomar las riendas de un gobierno. Partidos que apoyan que sus simpatizantes bloqueen la llegada de autobuses con refugiados al grito de "somos el pueblo" y "fuera" a la entrada de un albergue donde iban a ser hospedados. Este hecho ha ocurrido el 18 de febrero en Clausnitz (Sajonia) y la única justificación que la lidere del partido AfD encontró fue que los pasajeros del autobús estaban haciendo comentarios muy feos y que ellos solo se defendían.

Otro acontecimiento ocurrido en Alemania concretamente en Colonia, ha indignado a los partidos ultraderechistas: más de 71 mujeres fueron agredidas sexualmente en la estación central de la ciudad. Las mujeres declararon que un grupo de "norteafricanos" o "árabes" las acorralaron e inmovilizaron, para robarlas y abusar de ellas. La policía recogió todas las denuncias e intentó mantener la situación bajo control, pero eran poco personal y poco pudieron hacer. Al día siguiente la prensa se hizo eco de lo que había ocurrido en Nochevieja y criticaron con dureza a los agentes, e incluso el ministro del Interior Thomas de Maizíereo, por no realizar correctamente su trabajo e incluso de ocultar información al resto. Tras las declaraciones del ministro el Sindicato Policial, aseguró que se había ocultado información, porque muchos de los detenidos por, presuntamente, agredir sexualmente a esas mujeres, procedían de Siria y no querían inflar los ánimos de los emergentes grupos y partidos anti extranjeros en el panorama político y social de Alemania, que tras la llegada de los refugiados ya estaban muy agitados.

A esto se suma lo ocurrido el 2 de abril, después de los atentados de Bruselas, cuando diferentes grupos, entre ellos el movimiento francés de extrema derecha "Génération Identitaire" (Generación Identitaria), habían convocado una manifestación contra del islamismo y la inmigración en el distrito de Molenbeek. La manifestación fue prohibida por las autoridades belgas, por lo que este grupo retiró la convocatoria, pero aun así muchas personas acudieron a la cita.

Por otra parte, otras organizaciones de izquierdas habían llamado a concentrarse en una contramarcha en la Bolsa. Y fue en este contexto en el que un joven cántabro, Israel Ruiz, fue detenido junto a otros compañeros cuando, precisamente, se encontraba junto al grupo de izquierdas que coreaba “¡Todos somos hijos de inmigrantes!”.

Todos estos acontecimientos y sucesos que han ido ocurriendo en tierras alemanas son los que han encendido la mecha de la ultraderecha y están dispuestos a presentarse a las generales en los próximos años. Alemania ve como cada día su sociedad está más a favor de estas ideologías políticas y como poco a poco se está haciendo un hueco en sus gobiernos.

El regreso de la Ultraderecha
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