Viernes 22.03.2019

Podemos sale del gallinero

Quienes creíamos que desplazar a Podemos al gallinero del Hemiciclo equivalía a colocarlos en el gallinero de la política diaria hemos de admitir ahora que este partido ha cobrado la máxima visibilidad en el escenario alumbrado por las urnas del 20 de diciembre. Aunque solo sea por su capacidad de bloqueo.

Para una formación política adicta a los platós de televisión y crecida en la cultura del anabolizante (masa muscular en quince días), es fundamental salir en la foto y reinar en los telediarios a la hora de comer.

En su anterior ubicación parlamentaria, inspirada en una iniciativa socialista, bien aceptada por los otros miembros de la Mesa del Congreso, los 65 diputados de Podemos habían sido relegados a una zona de sombras, en el llamado "gallinero" del Hemiciclo. O sea, a trasmano de las cámaras de televisión.

La Mesa rectificó este martes, después de estudiar la reclamación de los dos representantes del partido chapista-leninista en el gobierno de la Cámara. El pasado 26 de enero los siete miembros restantes (tres del PP, dos del PSOE y dos de Ciudadanos) dieron por buena la ubicación de Podemos en el gallinero, y ahora, a petición del grupo interesado, los mismos deciden bajar la cuña hasta la primera fila (detrás del banco azul, se entiende). Y en ese lugar preferente se sentarán las tres primeras figuras de la izquierda mochilera: Pablo Manuel Iglesias, Iñigo Errejón y Carolina Bescansa. Los demás, hacia atrás, lindantes con los diputados del PSOE.

Podemos está compartiendo con el PP el poder de bloquear los esfuerzos de Pedro Sánchez por llevar a cabo el mandato recibido del Rey

La metáfora de la ubicación da mucho de sí. Quienes creíamos que desplazar a Podemos al gallinero del Hemiciclo equivalía a colocarlos en el gallinero de la política diaria hemos de admitir ahora que este partido ha cobrado la máxima visibilidad en el escenario alumbrado por las urnas del 20 de diciembre. Aunque solo sea por su capacidad de bloqueo.

De hecho, está compartiendo con el PP el poder de bloquear los esfuerzos de Pedro Sánchez por llevar a cabo el mandato recibido del Rey. El "yo o nadie", formulado indistintamente por Iglesias y Rajoy, es en estos momentos el principal obstáculo a la formación de un Ejecutivo con mayoría de diputados a su favor.

Según todos los indicios, en el anunciado encuentro de Rajoy con Sánchez volverá a escenificarse la innegociable hostilidad del PP (veto a cualquier aspirante que no sea del partido ganador de las elecciones). Y en cuanto a Pablo M. Iglesias, este martes volvía a excluir a Ciudadanos de sus planes, lo cual equivale a anticipar el fracaso de los intentos de Pedro Sánchez.

Simplemente, porque los números no le van a ser propicios, teniendo en cuenta que de ninguna manera su partido le permitiría encamarse con Podemos (con cama supletoria para IU).

El propio Sánchez ha ido emitiendo señales de que no es su intención. A saber: su compromiso de atenerse a las resoluciones del Comité Federal del PSOE, el nombramiento de un equipo negociador incompatible con Podemos, significativa insistencia en que no será presidente "a cualquier precio", haber abierto el baile de las negociaciones con el partido de Rivera o afear las posiciones "exclusivas y excluyentes" del partido de Pablo M. Iglesias.

Podemos sale del gallinero
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