viernes 4/12/20

Los malos humos de Santander

La realidad es que en Santander son cada vez más frecuentes los episodios en los cuales se dan niveles de concentración de PM10 superiores a los niveles máximos permitidos de 50 ug/m³

Hace unas pocas semanas el gobierno de PSOE y Unidas Podemos anunciaba la próxima aprobación de la esperada Ley del Cambio Climático, una norma que se engloba dentro de la declaración de emergencia climática que, también hace unas pocas semanas, aprobó el Consejo de Ministros. Una de las grandes novedades que trae el anteproyecto que está desarrollando el Ministerio de Transición Ecológica es la obligación de crear una zona de bajas emisiones en todas las ciudades de más de 50.000 habitantes, similar al proyecto de Madrid Central impulsado por el anterior gobierno municipal en la capital de España.

La imposición de la medida se trata de una gran noticia que sin duda contribuirá a mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos

Resulta evidente que esta medida afectará a las dos principales ciudades de nuestra comunidad autónoma, Torrelavega y Santander, que se verán obligadas a la implantación de medidas de restricción del tráfico rodado en el plazo de tiempo que la ley determine. En mi opinión, en ambos casos, la imposición de la medida se trata de una gran noticia que sin duda contribuirá a mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. Es por eso que algunos hemos acogido el anuncio con gran alegría, frente a la indiferencia del PP y Cs, que no se han pronunciado y a la indignación del “terraplanista” concejal de Vox que ve en el anuncio algo similar a una conspiración comunista-judeo-masónica-reptiliana (aquí cada uno va con su tara) del lobby ecologista.

Lo cierto es que el concejal del partido fascista, en cierta forma, no hace sino recoger un sentir existente en la capital de Cantabria, acerca de una falsa sensación de que medidas de este tipo son absolutamente innecesarias. Algo que nos hace vivir instalados en la idea de que disfrutamos de unas condiciones óptimas en cuanto a lo que a la calidad de nuestro aire se refiere. Sin embargo la realidad es muy diferente.

Precisamente en esa línea de “no urgencia” de actuaciones en este sentido es en la que se han venido desarrollando las políticas medioambientales de este ayuntamiento, en cuanto a la calidad del aire de nuestra ciudad se refiere. El asentarse en el supuesto de que en Santander no se dan situaciones de superación de los niveles máximos de contaminación permitidos ha provocado que a día de hoy, el Ayuntamiento siga careciendo de un Protocolo de actuación para casos de alta contaminación ambiental, con el que sí cuentan numerosas capitales de nuestro país, algunas de ellas de tamaño y población muy similar a la nuestra. Lo cual no deja de ser una actitud absolutamente irresponsable por parte de los máximos dirigentes municipales.

La realidad es que en Santander son cada vez más frecuentes los episodios en los cuales se dan niveles de concentración de PM10 superiores a los niveles máximos permitidos de 50 ug/m³, tanto en mediciones de la media diaria como en mediciones horarias puntuales. A partir de esos valores señalados, organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud recomienda la adopción de medidas urgentes encaminadas a alertar a la ciudadanía de dichos imponderables y a protegerla de los mismos.

Pero sin duda la situación más crítica se ha dado esta misma semana

Y para muestra un botón. Los datos registrados en la estación de Medición Centro de la ciudad de Santander durante el periodo transcurrido desde el 1 de enero del presente año hasta la fecha de hoy, nos indican que el límite de 50 ug/m³ de PM10 en mediciones horarias se ha superado en más de un centenar de ocasiones. Asimismo en la estación de medición de Cros junto a la S-10 este límite se ha superado en ciento cuarenta y cuatro ocasiones en ese mismo periodo. En cuanto a la superación del límite medio diario esta ha tenido lugar en cuatro ocasiones en la estación de Centro Santander y en otras tantas en la estación de medición de Cross junto a la S-10, lo cual nos sitúa en un promedio superior al del límite fijado por el Real Decreto 102/2011 y que dice que los 50ug/m3 no podrán en ningún caso superarse más de 35 ocasiones (días) por año. Pero sin duda la situación más crítica se ha dado esta misma semana, donde el pasado lunes 3 de febrero se alcanzaron niveles de hasta 130 ug/m³ de PM10 entre las nueve de la mañana y las cinco de la tarde en mismo centro de Santander.

Episodios similares han ido sucediéndose en años anteriores, en los que cada vez nos hemos ido aproximando más a dichos límites sin que el equipo de gobierno municipal haya tomado cartas en el asunto y haya visto conveniente avanzar en la elaboración de ese Protocolo de actuación para casos de alta contaminación ambiental que fue en su momento demandado por Santander Sí Puede, vía moción en el pleno, en la pasada legislatura. La excusa que en aquel momento esgrimió el concejal de medio ambiente de entonces, el señor Ignacio Quirós, fue que el Protocolo estaba en fase de borrador. Sin embargo o bien duerme el sueño de los justos en algún cajón de alguna olvidada mesa del consistorio, o bien el concejal del Partido Popular mintió, como era su costumbre. Mucho me temo que fue esto último porque nada hemos vuelto a saber del mismo.

Lo cierto es que en Santander existe una realidad en ciernes que requiere que se tomen medidas de carácter urgente

Lo cierto es que en Santander existe una realidad en ciernes que requiere que se tomen medidas de carácter urgente. Una realidad en ciernes condicionada por la cada vez mayor presencia de agentes contaminantes en nuestra atmósfera, en la que influyen tanto factores locales, como el alto tráfico rodado de entrada a nuestra ciudad en horas punta en la zona de la marga, el cada vez mayor tráfico aéreo en el aeropuerto Seve Ballesteros, las actividades portuarias en la zona de Raos y el tráfico de embarcaciones en nuestra bahía, como factores asociados al cambio climático. Una realidad consistente también en la proliferación de fenómenos anticiclónicos anormales de inversión térmica causantes fundamentales del aumento de partículas PM10 en zonas pobladas en los últimos años, como el que se ha producido en fechas recientes, y que se van a ir dando cada vez con mayor frecuencia, contribuyendo ostensiblemente a un empeoramiento de la calidad del aire de nuestras ciudades y también, naturalmente, en nuestro municipio.

Estamos, por lo tanto, ante una realidad que nos indica el más que probable incremento, en cuanto a frecuencia e intensidad, de situaciones atmosféricas como la anteriormente indicada. Situaciones que según datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), citando estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) son responsables de hasta 30.000 fallecimientos prematuros anuales en España, 23.000 por inhalación de partículas y 7.000 causados por el dióxido de nitrógeno.

Tenemos encima un grave problema ambiental, que deriva en un grave problema sanitario que según la Organización Mundial de la Salud afecta fundamentalmente, y como es lógico, a personas con problemas respiratorios, a niños con edades inferiores a los cinco años y a adultos de edad avanzada y de más de 50 años de edad. Una circunstancia que, cuando se produce, constituye un gran riesgo para la salud de los cerca de 7.000 niños menores de cinco años y de los 80.000 santanderinos cuya edad supera los 50 años que marcan, según la OMS, la edad mínima de grupo de riesgo. O lo que es lo mismo, más de la mitad de la población de nuestro municipio se somete al riesgo severo de padecer asma, neumonía, picor de garganta, irritación de ojos y nariz, falta de oxígeno, aumento del ritmo cardíaco, etc. Y por supuesto, de fallecer por complicaciones derivadas de dichas patologías.

Creemos que la magnitud e incidencia del problema es de la suficiente envergadura para que este se tome con mucha mayor seriedad de lo que este ayuntamiento, su alcaldesa y sus sucesivos concejales responsables de medio ambiente, han demostrado hasta ahora. Aunque sinceramente, siempre hemos albergado la sospecha de que la salud de nuestros vecinos les importa muy poco. Por suerte el nuevo gobierno central demuestra mucha mayor sensibilidad y preocupación en este sentido y a sus políticas medioambientales habremos de encomendarnos.

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